La localidad de Álvarez de Toledo estuvo de fiesta este jueves, con motivo de los 110 años de su fundación.
La celebración se desarrolló en la Plaza Gral. José de San Martín, ante la presencia de autoridades municipales, encabezadas por el intendente de Saladillo, José Luis Salomón; y el delegado de la localidad, Guillermo Monetti. También se sumaron concejales, consejeros escolares, autoridades educativas y miembros de la comunidad.
Estuvieron representados el Jardín de Infantes Municipal El Trencito Musical y la Escuela Primaria N°14 Fray Mamerto Esquiú.

Y todo gracias al ferrocarril
Tras la llegada del tren en 1912, y durante muchos años, Álvarez de Toledo fue conocida como Desvío Toledo. Las instalaciones ferroviarias se reducían a unas casillas de maderas y chapas, el núcleo poblacional estaba concentrado en las chacras.
En 1916, María Luisa Álvarez de Toledo de Broggi cedió una fracción de su campo para construir un pueblo de 70 manzanas.
En 1920 comenzó aceleradamente la construcción de un hotel, viviendas y diversos comercios, y el 21 de mayo del mismo año se constituyó una Comisión de Fomento, que solicitó la construcción de una estación ferroviaria y galpones para cereales. Esa fecha es considerada como fundacional.
La localidad cuenta hoy con el Club Social y Deportivo Álvarez de Toledo, el Jardín de Infantes El Trencito Musical, la Escuela Primaria N°14 Fray Mamerto Esquiú, la Capilla Nuestra Señora de Luján, el Centro de Atención Primaria de la Salud, el Destacamento Policial, la Biblioteca Municipal Adelina Dellatorre y la Delegación Municipal.

Reconocimientos por la construcción del mástil
Apelando a la memoria del vecino Ruben Julio Garaventta, “El Gaucho”, fue posible recuperar y compartir aspectos de la historia del mástil de la Plaza Gral. José de San Martín, que fue inaugurada en una fecha patria: el 25 de mayo de 1953.
Rubén, hijo del Delegado Municipal de entonces, fue partícipe en su niñez de la presentación del mástil.
Álvarez de Toledo tuvo una parcelación en 1916 encargada por María Luisa Álvarez de Toledo de Broggi, donde se dio forma a un loteo de 72 manzanas con la reserva de los espacios establecidos para instalar los edificios públicos: Escuelas, Delegación, Parroquia, Comisaría y, por supuesto, una Plaza. Lo destinado al ferrocarril ya estaba establecido desde 1910, y el tren llegó el 18 de marzo de 1912.
La venta de los lotes la realizó la casa de Remates Elisalde y Cía. Dicho parcelamiento abarcaba lo que hoy conocemos como calle circunvalación hasta la calle Moreno y desde la vía (Camino Real), extendiéndose por doce cuadras hacia el Canal 16.
Ruben contó que su abuela paterna, Aida Vidart, vino a vivir a Álvarez de Toledo en 1901, con 9 años. Su mamá era Rufina Cagliani y su padrastro Juan Labiaguerre. “Mi bisabuela y Labiaguerre tuvieron seis hijos entre 1904 y 1915, tres mujeres y tres varones que nacieron aquí. Aún existe esa casa y es en la que vive Carlos ‘Catula’ Ventura”, evocó.

“Mi abuelo Manuel Ignacio Garaventta, compró en 1916, no sé si en el remate o después, el predio que hoy me pertenece, justo en las calles Hipólito Yrigoyen, 9 de Julio y San Lorenzo. Para 1916 ya había más de 400 habitantes”, contó.
En las elecciones de 1952, asumió como intendente del partido de Saladillo el señor Tomás Santiago Lissalde y nombró como delegado municipal en Álvarez de Toledo a Manuel Nieves Garaventta, padre de Ruben, y allí comenzó de inmediato la construcción de la plaza principal. Era la manzana reservada para ello. Estaba alambrada y los vecinos guardaban los caballos de noche.
Entonces, se le empezó a dar forma y vida. Todo era a pala, rastrillo, pala ancha y una pala de buey tirada por caballos para los movimientos de tierra más grandes.
Colaboraron Donato Franco (“Firpo”), que trajo con su camión tierra de los médanos de Laffón (hoy propiedad de Gaggiotti) y de Tomás Panessi. Después trajeron las plantas del vivero de Cazón.
“Este fue el primer gran colaborador, Culiquio Fasano (Delio Félix Fasano), gran albañil que hizo ese hermoso mástil con la ayuda de mi hermano Norberto Erardo Garaventta, trabajando los sábados a la tarde y domingos; y recuerdo haber alcanzado yo mismo algún balde de agua para el pastón que se hacía todo a mano con la asada especial de albañil”, relató.

Rubén también recordó que el primer encargado de cuidar la plaza fue Félix Simoi, quien mantenía las plantas y la limpieza.
En el mástil se colocó una placa de bronce donde figuraban todos los colaboradores. Manos anónimas, o no tanto, en septiembre del 1955 la arrancaron y tiraron al arroyo Las Flores. En ella figuraban los 18 colaboradores, más las autoridades: el ya mencionado Firpo, Tomás Panessi, Fasano, Isaac “Yayo” Silveyra, Pedro Ortolani, Enrique Gaggiotti, Berardo Guida, Antonio Cardiello, Eduardo Baleriani, entre otros.
“Ya pasaron 73 años y casi no quedan testigos del hecho, unos porque eran muy chicos, y otros porque se han ido a los campos del cielo.”
Con motivo de esta historia narrada por Ruben Julio Garaventa “El Gauchito”, se descubrió una placa en el mástil.
A continuación, se le entregó un presente a los familiares del constructor del mástil: Delio Félix Fasano. Además de las autoridades, participaron la señora Zulma Valeriani y el señor Ruben Garaventta, quienes suministraron la historia del mástil.
Luego de los presentes, transmitieron emotivos mensajes el presidente del Consejo Escolar, Alejandro Orciani, oriundo de Álvarez de Toledo; el delegado Guillermo Monetti; y el intendente José Luis Salomón, quienes ponderaron el crecimiento de la localidad y la bonhomía de su gente.
Como en todo cumpleaños, no faltó la torta y el brindis. El cierre estuvo a cargo del mágico show de Circo Volador.










