Ingeniero electrónico y profesor de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Guillermo Garaventta estuvo este jueves compartiendo las actividades por los 110 años de Álvarez de Toledo, localidad en la que se crió su padre Norberto, y destacó el sentido de pertenencia que caracteriza a Saladillo en general.
“Es realmente maravilloso, algo que debería contagiar a todo el país”, expresó Guillermo, que ya es conocido en el ámbito académico como “El señor litio”.
Investigador de la CIC PBA, con trabajos en el área espacial desde 1999 y en el Centro Tecnológico Aeroespacial de la Facultad de Ingeniería del Departamento de Aeronáutica de la UNLP, Garaventta es una de las personas que más sabe sobre ese elemento químico.
De hecho, trabajó en casi todos los satélites de teleobservación de la tierra, más precisamente en el proyecto Tronador, con cohetes lanzados desde Pipinas.
También, junto a un equipo de investigadores, desarrollaron cinco respiradores en plena pandemia de Covid-19 en apenas seis meses, cuando estaba todo interrumpido por el virus. A su vez, trabajó en proyectos de la Antártida con pájaros como el Petrel.
Hoy, Guillermo está abocado al proyecto de extracción de veneno de escorpiones a través de un sistema electrónico, además de hacer de hacerle la electrónica a los helicópteros de Cicaré.
Pero eso no es todo, porque el primer avión eléctrico de Latinoamérica lo desarrolló él junto a otros ingenieros y estudiantes en 2025 y actualmente lo están rediseñando con un nuevo sistema de baterías.
Cabe destacar que Garaventta viene desde 2003 trabajando en el estudio del litio en aplicaciones en electromovilidad, como motos, triciclos, colectivos y hasta torpedos para la Armada Argentina. “Todo esto hecho desde la universidad pública”, subrayó.

Sentido de pertenencia
Su padre Norberto se crió en Álvarez de Toledo y parte de su familia reside en la actualidad en Saladillo. De chico, Guillermo pasaba sus vacaciones en este lugar.
“Ver crecer a Saladillo, me encanta. Me gusta también cómo festeja sus aniversarios, con un gran sentido de pertenencia, algo que lamentablemente en la Argentina se está perdiendo. De hecho, por esa razón, estamos entregando nuestros recursos, como el litio”, manifestó.
“Me siento muy contento de haber traído al acto por los 110 años de Álvarez de Toledo a mi padre, que trabajó en la construcción del mástil de la Plaza Gral. José de San Martín, siendo muy chico”, subrayó.
“Necesitamos políticas de Estado”
Donde va, Guillermo luce con orgullo una gorra con la imagen de las Islas Malvinas. Debido a que hizo la conscripción en 1983, no le tocó ir a la guerra.
En la Facultad de Ingeniería de la UNLP, hoy da la materia Cuestión Malvinas, Política Soberana, junto a ex combatientes. En ella, hablan sobre la idea de soberanía desde el punto de vista de lo que significa Malvinas y de nuestra pérdida de recursos.
En este sentido, manifestó que lo que quiere el mundo en materia de recursos naturales, Argentina lo tiene: “Un ejemplo concreto es el litio. Somos un reservorio de elementos químicos de altísimo valor y sabemos cómo manejarlos. El tema es que no nos dejan. Así quedó demostrado cuando hicimos satélites, cohetes, radares y reactores nucleares”.
“Cada doce o quince años, en nuestro país pasa lo mismo. Es ese sentido de pertenencia que se va deteriorando en la sociedad argentina, cada vez que pendulamos. Hoy lo que observamos es sufrimiento con exceso extraordinario de odio. Y el odio no deja pensar… Con todo lo que tenemos, si no podemos sacar adelante a la Argentina, estamos condenados”, manifestó.
“Creo que lo que faltan son políticas de Estado. La gente confunde políticos de Estado con políticas de gobierno. Por ejemplo, el avión Pulqui, el Rastrojero, la Locomotora Argentina y el tractor Pampa, no fueron políticas de Estado en su momento. Si hubieran sido, hoy estaría el Pulqui 35 volando, el Rastrojero 35 de altísima gama recorriendo nuestras ciudades. También estaría la Locomotora Argentina de alta velocidad uniendo ciudades y provincias”, explicó.
“El gran problema que tenemos en la Argentina –insisto– es la falta de políticas públicas. El Estado nacional es quien tiene que sostenerlas, como seguridad interior y exterior, salud, educación, entre otras, para que no se puedan corromper”, argumentó.
“Argentina tiene 5 Premios Nobeles, a la misma velocidad que los sacaba Estados Unidos. Por lo tanto, no somos mejores que nadie, sino iguales a los mejores. Con políticas de Estado, la industria argentina estaría movilizando al país y el campo acompañando. No al revés como está sucediendo hoy”, finalizó.








