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Los 110 años de Álvarez de Toledo y la historia de la Plaza Gral. José de San Martín

Por Alejandro Mariotto (abogado, docente y escritor)

El paso del Ferrocarril Provincial, en 1912, por el partido de Saladillo, trajo nuevas posibilidades de progreso. El trazado pasaba por un extremo de la Estancia “María Antonieta” y allí se estableció un desvío y se construyó una casilla de madera. Desde entonces, el punto fue conocido como Desvío Toledo. El ferrocarril fue generador de pueblos en todo el país y en Desvío Toledo ocurrió lo mismo.

María Luisa Álvarez de Toledo de Broggi, hija de Federico Álvarez de Toledo, encargó un parcelamiento mediante el cual se dio forma a un loteo de 72 manzanas con la reserva de los espacios establecidos para instalar los edificios públicos, como sea escuela, delegación municipal, parroquia, comisaría, y por supuesto una plaza.

El espacio reservado para el Ferrocarril estaba desde 1.910, y el tren llegó el 17 de Marzo de 1.912. Ese parcelamiento abarcaba de la actual calle circunvalación hasta la Moreno y desde la vía (Camino Real) hasta doce cuadras hacia el Canal 16.

El 21 de mayo de 1916, la firma martillera de Elizalde y Cía, anunció la venta de chacras en Desvío Toledo para “fundar un pueblo”. Cuatro años más tarde, éste ya fue una realidad y contaba con escuela primaria (fundada en 1919), comisaría, el predio para una capilla y para una plaza.

No se puede dejar pasar un dato importante, aportado por el testimonio del Sr. Rubén Julio “El Gaucho” Garaventta, quien expreso “sé que ya había una división de lotes, porque mi abuela paterna Aida Vidart, vino a vivir a Álvarez de Toledo en 1.901, con 9 años. Su mamá Rufina Cagliani y su Padrastro Juan Labiaguerre tuvieron seis hijos desde 1904 hasta 1.915, tres mujeres y tres varones. (Aún existe esa casa y es en la que vive Carlos Ventura “Catula”).

Olga Guida y Ruben Garaventta

Mi abuelo Manuel Ignacio Garaventta, compró en 1.916, no sé si en el remate o después, el predio que hoy me pertenece justo en las calles Hipólito Yrigoyen, 9 de Julio y San Lorenzo. Para 1.916 ya había en Álvarez de Toledo más de 400 habitantes”.

Luego de las elecciones de 1.952, asumió como Intendente del partido de Saladillo el Señor Tomás Santiago Lissalde (Peronismo) y nombró como Delegado Municipal en Álvarez de Toledo a Manuel Nieves Garaventta, y a partir de allí comenzó de inmediato la construcción de la Plaza en la manzana reservada para ese destino, la cual estaba alambrada y los vecinos guardaban los caballos durante las noches. Así fue como se le empezó a dar forma a la actual plaza “Gral. José de San Martín”. Todo fue a pala, rastrillo, palancha y una pala de buey tirada por caballos para los movimientos de tierra más grandes. Fueron varios los vecinos que se acercaron a prestar colaboración, uno de ellos fue Donato Franco “Firpo”, quien trajo con su camión tierra de los médanos de Laffón (hoy propiedad de Gaggiotti) y de Tomás Panessi. Luego llegaron las plantas desde el Vivero de Cazón. También fue importante el aporte de “Culiquio” Fasano, gran albañil, que hizo el hermoso mástil con la ayuda de Norberto Erardo Garaventta, quienes trabajaban los sábados a la tarde y los domingos.

Plaza Gral. José de San Martín

La Plaza fue inaugurada el 25 de Mayo de 1.953. Al momento de izarse nuestra enseña patria en el flamante mástil, el Intendente Lissalde fue escoltado por la niña Olga Guida y por el niño Ruben Garaventta.

Al momento de la inauguración se colocó, en el mástil una placa de bronce donde figuraban todos los colaboradores, placa que en septiembre del 1.955, al producirse el golpe de Estado autodenominado “Revolución Libertadora”,  fue arrancada y arrojada al arroyo de Las Flores. En ella figuraban los 18 colaboradores. En esta investigación se pudo rescatar el nombre de alguno de ellos, quizás en el futuro se consiga la totalidad de los mismos y se pueda reponer la placa, lo cual sería un digno acto de justicia. Entre los nombres figuraban: el ya mencionado Firpo, Tomás Panessi, Fasano, Isaac Yayo Silveyra, Pedro Ortolani, Enrique Gaggiotti, Berardo Guida, Antonio Cardiello y Eduardo Baleriani.

El primer encargado de cuidar la plaza fue Félix Simoy, quien mantenía las plantas y hacía la limpieza.

Fuente testimonial: Sr. Rubén Julio Garaventta, “El Gaucho”.

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