Shopping cart

Información desde Saladillo y el Mundo: Gobierno Política, Economía, Seguridad, Interés General, Deportes, Nacionales, Internacionales, Fúnebres

  • Home
  • Titulares
  • “Al homenajear a los reformistas del ‘18, debemos renovar el compromiso con la educación universitaria universal y gratuita”
Titulares

“Al homenajear a los reformistas del ‘18, debemos renovar el compromiso con la educación universitaria universal y gratuita”

Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo

La educación, el país y particularmente Córdoba (La Docta) recuerda hoy el 108° aniversario de uno de los movimientos más importantes de la historia de nuestro país y de América, protagonizado por la juventud universitaria. 7El 15 de junio de 1918, una asamblea debía elegir al nuevo Rector de la Universidad de Córdoba. Esta elección había sido motorizada y forzada por los estudiantes de la mencionada universidad mediterránea, que venían impulsando cambios profundos en la casa de altos estudios.

Por entonces, las cátedras se recibían por herencia, las bibliotecas estaban anquilosadas, no había cabida para nuevos pensadores, sólo estaba limitada al pensamiento tradicional.

Según relatan diversos textos, luego de varias huelgas estudiantiles, el presidente Hipólito Yrigoyen interviene la Universidad y llama a elecciones para el 15 de junio de 1918.

El jurista, historiador, filósofo y sociólogo Enrique Martínez Paz –que apoyó a los estudiantes– se convirtió, por elección de estos estudiantes que formaron la Federación Universitaria de Córdoba, en el candidato reformista al puesto de Rector, frente al conservador Antonio Nores Martínez.

Nores Martínez era representante del ultraconservadorismo y estos logran imponerlo mañosamente en la asamblea universitaria. Los estudiantes, en consecuencia, se enfrentaron con la policía e invadieron la sala. Decretaron la huelga general y podemos afirmar que empezó entonces la Reforma Universitaria, movimiento que, desde Córdoba, se extendió por todo el país y el continente, tal es así que luego inspirado en la Reforma Universitaria, Víctor Raúl Haya de la Torre y Juan Carlos Mariátegui creaban la Universidad Popular en Perú.

Introdujo la Reforma valores que son y deben ser permanentes con la consiguiente actualización en los tiempos: la libertad y periodicidad de las cátedras, concursos para profesores, la autarquía, el cogobierno igualitario entre docentes, graduados y estudiantes.

La Reforma Universitaria también sentó las bases para un derecho trascendental: el derecho a la educación universitaria universal y gratuita, un derecho que hoy de ninguna manera se puede renunciar y mucho menos bajo el argumento de que las cuentas deben cerrar, de que no debe haber déficits.

Los reformistas del 18, dejaron un gran legado. Fueron los protagonistas indiscutibles de un movimiento renovador en la educación universitaria de proyección americana que encontraron apoyo irrestricto en el primer gobierno popular de la Argentina, elegido directamente por el pueblo y encabezado por Yrigoyen.

El 21 de junio de 1918, pocos días después de haber estallado el movimiento estudiantil, la Federación Universitaria de Córdoba (hija del Movimiento pro-reforma), publicó el famoso Manifiesto Liminar: “La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa”. Así terminaba el Manifiesto.

Deodoro Roca (Córdoba, 2 de julio de 1890 – 7 de junio de 1942) fue un abogado, dirigente universitario reformista, periodista y activista por los derechos humanos. A él se le atribuye haber redactado el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918 en los sótanos de la casa de su padre, y ser uno de los más destacados líderes de ese movimiento.

Estudiante del Colegio Nacional de Monserrat, a comienzos de la década de 1910 fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba y en 1918, siendo ya abogado, redactó el famoso Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, iniciada en Córdoba, cuyo primer párrafo comienza del siguiente modo: “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica. Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”.

En 1925, fundó la filial Córdoba de la Unión Latinoamericana o Panamericana un organismo para luchar contra el Imperialismo que había sido creado por José Ingenieros.

Fue fundador también del Comité Pro Presos y Exiliados de América, del Comité Pro Paz y Libertad de América, de la filial cordobesa de la Sociedad Argentina de Escritores y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, precursora de las organizaciones de derechos humanos argentinas, las que presidió también.

Fue director del periódico Flecha y la revista Las Comunas, donde publicó gran parte de su obra escrita.

El famoso “sótano de Deodoro”, en su casa de Córdoba (Rivera Indarte 544), fue uno de los centros más importantes y progresistas de la cultura argentina, en las décadas del ‘20 y del ‘30.

A ciento ocho años de aquellos acontecimientos, los radicales nos debemos sentir orgullosos de haber apoyado un movimiento de tales características.

Hoy, al homenajear a los reformistas del ‘18, debemos renovar el compromiso con la educación pública gratuita y con la educación universitaria universal y gratuita, para nosotros y todos los hombres y mujeres del mundo que quieran habitar este suelo.

La educación es la base del progreso y desarrollo de una nación. Ese fue el sueño de los reformistas del ‘18 y si algún distraído nos viene a decir que la educación tiene mucho costo para el erario público, contestemos con las palabras del ex presidente de la Universidad de Harvard, Derek Curtis Bok: “Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”.

El futuro de un país, se juega en las aulas. En consecuencia, apoyar y destinar recursos a la educación pública es una obligación no escrita que tienen los gobernantes de nuestro país en cualquiera de los niveles del Estado.

En 108° aniversario de la Reforma, vaya el reconocimiento a los reformistas del ‘18 y a todos los que desde esa fecha hasta el presente han luchado y luchan por la universidad pública universal y gratuita, en función del desarrollo y progreso de nuestro país.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Posts Relacionados