Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo

El contador público nacional Manuel Adorni es el Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. No es un miembro más. Es el Jefe de los Ministros y el artículo 100 de nuestra Constitución Nacional preceptúa cuáles son sus funciones (a mayor abundamiento remito a la lectura del mismo) y el artículo 101 de la misma Constitución estable cuándo debe rendir su informe ante el Congreso de Nación. Es harto conocida la situación del jefe de Gabinete Manuel Adorni, es acusado de enriquecimiento ilícito, el mismo se incriminó como evasor y, además, ha mentido en el Congreso con el aval del Presidente de la Nación.
Hechos estos por sí solo demasiado graves para que permanezca en el cargo. Lo correcto sería su renuncia o que el Presidente se la pida. Pero ¿por qué no lo desplaza el Presidente de su cargo?
La primera reflexión sería porque Adorni es –lo han dicho en la campaña de las elecciones legislativas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el 2025– Milei. Son los mismos.
El Jefe de Gabinete ha mentido ante el Congreso y no puede justificar su patrimonio. Uno de los ejes de campaña de La Libertad Avanza fue que venía a terminar con la corrupción (con la casta).
Cuando se señalan los casos de corrupción o presunta corrupción del actual Gobierno, sale un ejército de trolls y también de fanáticos del Gobierno diciendo que en el Gobierno anterior robaban y hacen una enumeración de distintos casos.
Robar desde el Estado está mal, es un delito y los que lo hacen deben ir presos cualquiera sea la ideología del gobierno que integran o han integrado.
Es una verdad de Perogrullo que gobernante que roba, debe ir preso. Pero parece que el actual gobierno libertario, además de promover y festejar a los evasores, tiene funcionarios evasores y que presuntamente se han enriquecido en forma ilícita como el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
Hay que recordarle entonces expresiones tan comunes como: “El delito ajeno no borra el propio”; “Que otra persona o funcionario que haya robado antes no convierte el robo actual en un acto legal ni ético”; “Que la Justicia no debe absolver el delito de una persona porque antes lo haya cometido otro”.
No se puede justificar la corrupción propia con la corrupción del pasado. El delito ajeno no borra el delito propio. Nunca un delito de un tercero genera un derecho para delinquir.
El Gobierno de La Libertad Avanza ha dicho que el Gobierno anterior, a quien no defiendo, eran “una banda de ladrones”. Hay que recordarles entonces expresiones tan comunes como que: Los ciudadanos siempre votan un cambio, no un relevo de ladrones.
Hay un principio general de que la gente otorga mandato popular para gobernar bien, no para saquear. “Ellos también robaron” es el slogan de los que se quedan sin argumentos para defenderse.

El Gobierno del presidente Javier Milei ha enfrentado diversas denuncias e investigaciones judiciales por presuntos hechos de corrupción. Entre los casos principales se encuentran irregularidades y supuestos cobros de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el escándalo por la promoción de la criptomoneda fraudulenta $Libra, y denuncias de tráfico de influencias por millonarios créditos de la banca pública a funcionarios.
En caso Libra, el fiscal Eduardo Taiano parece que demora mucho en impulsar la investigación, por lo cual según las versiones periodísticas le habrían puesto el sobrenombre de “Fiscal Tardano”.
La politóloga Susan Rose-Ackerman (EEUU) sostiene que la Justicia actúa más lentamente cuando los funcionarios ejercen el poder.
Como ciudadanos, deberíamos impulsar que se actúe conforme a derecho, que las causas avancen con la celeridad que corresponde en todas circunstancias.
Quien esto escribe no está de acuerdo con las políticas que lleva adelante el Gobierno libertario: La destrucción del Estado, el desfinanciamiento a la educación y la salud pública, la paralización de la obra pública, el ataque al periodismo, a los que piensan diferente, a los discapacitados, el apriete económico a las provincias, la destrucción de la industria nacional, del empleo, etc, etc.
El Gobierno hizo eje en la honestidad, en el manejo de la cosa pública. Han sostenido que la moralidad debe ser una política Estado.
Sin embargo, el caso de Manuel Adorni y otros demuestran lo contrario. Adorni solicitó ingresar al régimen simplificado de ganancias que habilitó la Ley de Inocencia Fiscal.
Hay un dicho que dice: “Pon al lobo a redactar la ley y verás que devorar ovejas no es delito”. Parece que algunas leyes son propiciadas como un traje a medida a quienes están dispuestos a cometer delitos.
Los corruptos suelen usarlas para legalizar sus propios privilegios o proteger sus intereses, justificar acciones.
Ya muchas voces se han levantado, incluso dentro del propio Gobierno libertario y sus aliados, pidiendo que Adorni deje la Jefatura de Gabinete.
Espero que la “moción de censura” al Jefe de Gabinete prospere en el Congreso. Que los legisladores en su conjunto la apoyen. Y luego que la Justicia siga actuando en los presuntos casos de corrupción de todos los gobiernos, de este y de los anteriores.
Si Adorni no se va es porque Adorni es Milei. Adorni es Milei y Milei es Adorni: son un espejo. Uno refleja al otro y viceversa.













