Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo y Ex Presidente del Comité Provincia de la UCR

En julio de 1890, la Argentina estaba gobernada por el presidente Dr. Miguel Juárez Celman que había sucedido a su cuñado, el general Julio Argentino Roca, que gobernó el país entre 1880 y 1886.
Por entonces, los gobiernos no eran elegidos por el voto popular. Lo elegían entre unos pocos notables de la clase dirigente y el acto eleccionario era una farsa con el voto cantado, generalmente en los atrios de las Iglesias.
El gobierno de Juárez Celman estaba acusado de corrupción y autoritarismo. Había, además, una crisis económica con caídas de salarios, desocupación y huelgas que se multiplicaban.
El 13 de abril de 1890, sobre la base del movimiento de la Unión Cívica de la Juventud (los jóvenes ya se habían revelado contra el régimen gobernante), se fundó la Unión Cívica, presidida por el Dr. Leandro N. Alem.
Nació para luchar contra la corrupción, el desastre económico imperante y para que el pueblo pudiera elegir libremente a sus gobernantes. El 26 de julio de 1890, estalló para terminar con el régimen imperante la Revolución del Parque, movimiento liderado por Leandro N. Alem.
La acción revolucionaria comenzó con la toma del Parque de Artillería –actual edificio de la Corte Suprema, y de allí su nombre–.
Los revolucionarios, para diferenciarse de los hombres del régimen (o sea del Gobierno), utilizaron la boina blanca que luego se transformaría en uno de los símbolos de la UCR.
Los sublevados no podían identificarse con la bandera argentina, porque podían confundirse con los efectivos del Gobierno.
Las únicas telas que se encontraron en cantidad en la ciudad fueron blancas, rosas y verdes y con esos colores se construyó la Bandera del Parque.

En plena Plaza Lavalle, se había armado un hospital de campaña para atender a los revolucionarios heridos. Una de las organizadoras fue Elvira Rawson, una estudiante de medicina de 23 años, la única mujer en una clase de 85 hombres en la Facultad de Medicina.
Junto a otros médicos, como Juan B. Justo y Julio Fernández Villanueva –que murió cuando rescataba un herido– atendían a hombres de ambos bandos.
Los revolucionarios depusieron sus armas el 29 de julio de 1890, después de días de combate. Entre los revolucionarios, había civiles y militares que apoyaban la causa de los cívicos.
Si bien los revolucionarios no lograron triunfar, obligaron al presidente Juárez Celman a renunciar. “¡Ya se fue! ¡Ya se fue el burrito cordobés!”, gritaba la gente, en referencia a que el Dr. Miguel Juárez Celman había nacido en Córdoba el 29 de septiembre de 1844. Lo sucedió el vicepresidente Dr. Carlos Pellegrini.
Hace 136 años, había caído un gobierno, pero no el régimen oprobioso que gobernaba el país. En 1891, sería fundada la UCR por Alem e Yrigoyen y la lucha continuó a través de las revoluciones de 1903 y 1905 hasta que se logró que el pueblo pudiera votar libremente en 1916 por medio del voto secreto, obligatorio y universal masculino.
Habían pasado 26 años de la Revolución del Parque. Esta revolución fue un hito fundamental en la historia de nuestra Patria. Fue la simiente de las libertades públicas, del voto popular y de la democracia en la Argentina. Esta fecha nos compromete a todos y en particular a los radicales a defender por siempre el sistema democrático y las libertades públicas en la Argentina.












