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“El 6 de septiembre 1930 es otro de los días negros de nuestra historia que jamás deben repetirse”

Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo (1991-2015)

“Si Hipólito viviera estaría con nosotros en la lucha callejera.” Esa era una de las consignas que nos movilizaba a quienes militábamos en la Juventud Radical durante el primer lustro de la década del ’70.

Naturalmente, nos referiríamos al Dr. Hipólito Yrigoyen, el primer presidente argentino elegido por el voto popular (1916-1922). Lo sucedió el Dr. Marcelo T. de Alvear (1922-1928) y el pueblo lo volvió a elegir presidente para el período 1928-1934.

La lucha callejera es la movilización popular, esa movilización que siempre detiene los agravios que le quieren infligir al pueblo por parte de los grupos de privilegio.

La lucha callejera era por los derechos de los más desprotegidos, por la justicia social, por las libertades públicas, por los derechos humanos, por el sufragio, por un Estado como árbitro en favor de nobles causas de la Patria. 

Era la consigna de entonces, debe ser la de hoy y la de todos los tiempos. Yrigoyen junto a Alem y otras grandes figuras de su tiempo, estuvieron en la Revolución de 1890. Luego fundaron la UCR y a través de la movilización popular (entre ellas las revoluciones radicales de 1903 y 1905), lograron que los grupos de privilegio que gobernaban el país dieran elecciones libres.

Por medio del voto secreto, obligatorio y universal masculino, Yrigoyen fue el primer presidente de nuestro país elegido democráticamente.

Fueron 26 años de luchas, de intensas luchas, lo que implica que la movilización del pueblo siempre rinde sus frutos.

Cuando el pueblo sale a la calle a defender lo suyo, la historia cambia de rumbo. Lo mismo ocurrió hace poco, cuando el pueblo argentino se movilizó de diversas formas. Manifestándose por medio de las redes sociales, logró que el Congreso no sancionara la Ley Tierras que permitía al actual Gobierno entregar los mejores sectores geográficos del país.

El fuerte rechazo político y social lograron frenar la ley de extranjerización de tierras. Los jugadores de la Selección Argentina de fútbol, tras vencer a la Selección Inglesa en la semifinal de la Copa Mundial 2026, exhibieron orgullosamente y con valentía una bandera construida artesanalmente que le fue lanzada desde la tribuna por los hinchas con la siguiente leyenda: “Las Malvinas son argentinas”. Ese hecho movilizó nuevamente a la sociedad argentina en un reclamo unificado por medio de las formar más inéditas reivindicando nuestra soberanía sobre Malvinas.

Ese también fue un hecho político y movilizador y, finalmente, obligó al actual gobierno a cambiar su discurso sobre Malvinas y anunciar algunas medidas; entre otras, las destinadas a evitar la extracción de petróleo en forma ilegal en un territorio que pertenece a Argentina y actualmente está usurpado. A este tema, el cambio de posición del gobierno sobre Malvinas, me referiré en otro escrito.

Volviendo a Yrigoyen, hoy se cumplen 96 años de su derrocamiento, fue el 6 de septiembre de 1930. Desde ese momento, el país entró en un clima de inestabilidad política e institucional de forma recurrente, hasta que en 1983 el pueblo con su lucha logró recuperar la democracia definitivamente (siempre y cuando la sepamos defender) y consagró presidente a otro radical, el Dr. Raúl Alfonsín, quien supo interpretar cabalmente las demandas, aspiraciones y esperanza del pueblo argentino de hace 43 años.

Yrigoyen había sido derrocado por un golpe cívico militar. Todos los gobiernos del mundo tienen defectos, debilidades y falencias. Pero Yrigoyen no fue derrocado por sus defectos, sino por sus virtudes.

Yrigoyen encabezó gobiernos populares que defendían los intereses del pueblo y, por lo tanto, lo favorecían.

Fue Yrigoyen un amigo del pueblo. Yrigoyen escribió en Mi vida y mi doctrina: “Los gobiernos pueden labrar la felicidad de los pueblos, orientando sus actividades en el movimiento integral de sus acciones. En la verdad de la ley pareja y de una justicia social humanista y cristiana que tienda a resolver los derechos de los que menos tienen, armonizados con los poderosos, que lo tienen todo, hay campo para aplicar lealmente los preceptos de la Reparación Nacional. Pero, en cambio, si ello se desestima, y se tiende únicamente a la prepotencia de la fuerza indiscriminada, que escuda la impunidad y la injusticia, y sanciona los fueros del privilegio, fatalmente se rueda por la pendiente que precipitaría al país al caos de la anarquía y la disolución” (Pág. 110).

La expansión económica que experimentó la Argentina durante el período conocido como república radical (1916-1930) fue con una expansión promedio anual del 8,1%. Sigue siendo hasta hoy en día, uno de los ciclos de mayor crecimiento económico en la historia argentina (Francisco Jueguen-La Nación 28-12-2014).

Yrigoyen acompañó la Reforma Universitaria, invirtió en educación y salud pública, intervino como árbitro a favor de los obreros en numerosos conflictos sindicales y huelgas de transporte y marítimas, creó las primeras cajas de jubilaciones y pensiones destinadas a los empleados públicos, con la Ley N°11.544, promulgada el 12 de septiembre de 1929, se estableció jornada laboral de 8 horas en Argentina y estableció el descanso dominical. El 28 de septiembre de 1921 se sancionó la ley 11.170, esta histórica legislación reguló por primera vez el arrendamiento rural en el país. La norma surgió como una respuesta directa a los conflictos y reclamos agrarios que se venían gestando desde el conocido “Grito de Alcorta” de 1912.

El 3 de junio de 1922, Yrigoyen firmó el decreto que creó la Dirección General de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales). YPF fue pionera en el mundo como empresa estatal petrolera. No voy abundar en las realizaciones de los gobiernos de Hipólito Yrigoyen. Para los interesados, hay abundante material y bibliografía al respecto que pueden ser materia de investigación y estudio.

Hace 96 años no solamente se derrocaba al primer gobierno de origen popular, sino también a un gobierno que puso en práctica políticas y programas de gestión en favor del pueblo.

Quienes hoy ostentan la representación formal de la UCR en todos los niveles, deben inspirase en el pensamiento de Yrigoyen para formular las políticas del siglo XXI en Argentina que siempre deben ser a favor del pueblo y nunca contra el pueblo.

El golpe 1930 trajo dolor, frustración, persecución y políticas de entrega durante muchos años. La enseñanza que nos debe dejar a los argentinos todos es que a los gobernantes los elige el pueblo y deben durar en sus mandatos el tiempo que indica la Constitución Nacional, lo que implica que sólo pueden ser reemplazados por el voto popular o por los mecanismos que establece la propia Constitución.

El 6 de septiembre es otro de los días negros de nuestra historia que jamás deben repetirse.

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