Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
La localidad saladillense de Del Carril está triste, porque ha perdido a uno de sus vecinos más queridos. Se trata del “médico del pueblo” que durante casi 60 años atendió como profesional de la medicina a los habitantes del lugar. Durante las seis décadas de estancia en Del Carril, supo ganarse el afecto de toda la comunidad.
Roberto Raúl Pisani había nacido el 29 de enero de 1941 en la Capital Federal (CABA). Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno de la Capital, donde se recibió de Bachiller a los 15 años e inició el curso de ingreso en la Facultad de Medicina.
El 3 de mayo de 1962, a los 21 años, se recibió de médico, ingresando a trabajar en el Hospital Rawson.
El 20 de junio de 1963, se radicó en Del Carril, desempeñándose en el Hospital Dr. Posadas de Saladillo, hasta su traslado a la Unidad Sanitaria de Del Carril en 1975.
Desde ese año, y durante 36 años, fue Jefe de dicha Unidad Sanitaria, hasta su jubilación en 2011. De esos 36 años, 20 lo fueron durante mi mandato como intendente municipal.
A su petición realicé la ampliación de la Unidad Sanitaria y renové periódicamente la ambulancia. El Dr. Roberto Pisani fue un hombre activo que no sólo sirvió a Del Carril desde su profesión como médico, sino participando de la vida comunitaria a través de las instituciones intermedias.

Fue Presidente de la Asociación Cooperadora de la Escuela N°8 y de la Escuela de Enseñanza Media. También lo fue del Club Defensores de Del Carril. Fue delegado de la Cooperativa Eléctrica de Saladillo. Trabajó activamente para que Del Carril tuviera agua potable presidiendo la Cooperativa que finalmente tuvo a cargo de la prestación del vital servicio durante 30 años y durante 42 años fue miembro activo de su Consejo de Administración.
Este querido hijo adoptivo de Del Carril y Saladillo fue llamado al descanso eterno este 7 de septiembre, a los 85 años.
Hoy nos toca despedir a un hombre extraordinario, el querido Dr. Roberto Pisani. Hablar de él es hablar de la verdadera vocación de servicio.
Para Roberto no había horarios, distancias ni condiciones cuando se trataba de atender a un paciente; su profesión fue, ante todo, un acto de amor y entrega hacia los demás.
Pero su compromiso no se detuvo en las puertas de su consultorio o del Hospital. Su pasión por ver crecer a Del Carril y por ende a Saladillo lo impulsó a involucrarse activamente en la vida civil. Formó parte de las comisiones directivas de instituciones muy queridas en Del Carril, aportando siempre su liderazgo transparente, su capacidad de escucha y su voluntad inquebrantable para resolver los problemas de la comunidad. Hay profesiones que se eligen por vocación, pero hay vidas que se convierten, por completo, en un acto de servicio.

El Dr. Roberto Pisani fue un hombre cuyo nombre es sinónimo de salud, alivio y consuelo para Del Carril. A lo largo de su impecable trayectoria, el Dr. Pisani no solo ha curado cuerpos, sino que ha sostenido almas. Su compromiso no terminó nunca al cerrar la puerta del consultorio; por el contrario, su huella queda marcada en cada una de las instituciones comunitarias que ayudó a fortalecer, donde su consejo sabio y su mano solidaria siempre estuvieron presentes de forma desinteresada. Ser médico en Del Carril ha significado para él estar disponible a cualquier hora, anteponer el bienestar del prójimo al propio y tratar a cada paciente no como un número, sino como a un vecino, un amigo o un hermano. Su entrega incansable a nuestras instituciones y ese corazón generoso que no conoció de descansos, nos llevó desde el Municipio a declararlo Ciudadano Distinguido del partido de Saladillo.
Y por iniciativa del ex el concejal Carlos David Deschamps, del bloque de la UCR, por ordenanza N°20/2013, se designó con el nombre de Dr. Roberto Raúl Pisani al acceso a la localidad de Del Carril, desde la Ruta Nacional 205. Hoy despedimos en el Dr. Roberto Pisani a un hombre que hizo de la medicina un apostolado y de Del Carril su familia. Sesenta años de entrega absoluta se transforman hoy en un legado eterno; Roberto gracias por enseñarnos que curar es, ante todo, un acto de amor. Hay hombres que no mueren cuando mueren, porque viven en nuestros recuerdos.












