Ante la presencia de su directora, Lucía Lubarsky, se proyectó este jueves, en el marco de un interesante y convocante espacio de cine debate, el documental “El silencio de los hombres”.
La actividad, organizada por la Dirección de Género y Diversidad del Municipio de Saladillo, se desarrolló en dos turnos, a las 8:30 y a las 13:30, en el Teatro Marconi, con el acompañamiento del sistema educativo.
Participaron, en ambos turnos, estudiantes de distintas escuelas secundarias, generándose al final de la proyección un enriquecedor intercambio de ideas e inquietudes.
Lubarsky parte de los hombres de su familia –su padre, su hermano– para indagar los miedos, complicidades, contradicciones y violencias que viven los varones.

¿Qué ocultan los hombres en el silencio?, es la pregunta que subyace en la trama. Una serie de entrevistas corales dialogan con el relato principal para ir construyendo, mediante el contraste de lo que van diciendo, una narrativa que pone en crisis lo que se espera de los varones.
“El silencio de los hombres” (2023), declarada de interés cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación Argentina, tiene un recorrido nacional e internacional.
Estuvo en salas de cine y desde hace tiempo se proyecta en festivales, centros culturales, museos y eventos puntuales en diferentes puntos del país.
La directora viene filmando documentales desde que se recibió de la Facultad, abocándose a contar historias de mujeres, de disidencias y de personas que quedaron al margen de determinados cánones sociales.

Lubarsky también tomó como punto de referencia a las mujeres que, organizadas a partir de colectivos y asociaciones, empezaron a adoptar otro rol, a debatir y a cuestionar ciertos mandatos y prácticas sociales. “Eso nos llevó a hablar de las cosas que nos pasaban, de las violencias y de las desigualdades. Así, empezamos a tejer redes en distintos órdenes sociales”, expresó.
En ese contexto, empezó a percibir que en el universo masculino había un gran signo de pregunta en muchas cuestiones: “Me inquietaba saber qué les pasa a los varones en el comienzo de su sexualidad, qué sienten cuando son corridos por sus grupos de pertenencia, cuando se enfermen, cuando están tristes y bajan la guardia, o cuando se quieren vincular con otros varones o mujeres que tienen otras miradas… Por eso, la película es un acto de pregunta y de acercamiento, para saber qué les está pasando”.
En consecuencia, y desde su punto de vista, sostuvo que la construcción desde los feminismos siempre tiene que ser con los varones. “No imagino una construcción posible, sin ese puente… Durante el rodaje de la película, que hicimos en equipo, siempre hubo un interés grande de escuchar, a pesar de las incomodidades que pudieran generarse. Es importante que podamos poner en debate todas estas cosas y no ocultarlas bajo la alfombra, porque eso después inocula frustración e incluso violencia… Lo que la película busca es, precisamente, poder establecer una escucha y un diálogo para empezar a acercar posiciones”, remarcó.













