Como socio y colaborador del Club Social y Deportivo Unión Apeadero de Saladillo, me veo en la obligación moral y civil de expresarme públicamente ante la situación planteada por el medio de comunicación dirigido por el Sr. Francisco Regina, quien en los últimos días ha lanzado acusaciones infundadas de “prohibición de trabajar” hacia la institución de nuestros amores.
Quienes me conocen en Saladillo, saben que mi único interés es ver crecer al “auriazul”. Por eso, quiero aclarar ante la comunidad y la familia de Apeadero los verdaderos motivos de esta justa postura en el estadio Daniel Carbonari:
- Al club lo bancamos entre todos: Para que el fin de semana la pelota ruede y nuestros chicos jueguen, la comisión y los colaboradores afrontamos altísimos costos económicos (árbitros, policías, enfermero, aranceles de la Liga, mantenimiento del estadio, vestuarios, seguros de jugadores y espectadores). Todo esto se paga, principalmente, con el valor de la entrada que cada hincha abona de buena fe en la boletería.
- Apoyamos la radio, pero el video destruye al club: En Apeadero siempre se permitió y se permite sin objeción alguna que los medios transmitan por radio, porque el relato por audio acompaña a la gente y difunde el fútbol local. Sin embargo, considero totalmente injusto que el medio del Sr. Francisco Regina, o cualquier otro medio que pretenda transmitir en vivo, difunda imágenes en directo por streaming de video. El video completo y gratuito hace que la gente se quede en la casa, vacíe nuestras tribunas y destruya el principal ingreso que tiene un club de barrio para subsistir.
- Explotación comercial privada: El Sr. Francisco Regina no hace una transmisión comunitaria o solidaria; él vende pautas publicitarias comerciales a empresas locales y lucra económicamente de manera privada utilizando el espectáculo que el club organiza y financia, sin dejarle un solo peso de beneficio a Apeadero.
- La Constitución Nacional no ampara el beneficio propio: El Sr. Regina se ampara en el Artículo 14 de la Constitución Nacional (derecho de trabajar y de prensa), pero se olvida de que ningún derecho es absoluto. El derecho a trabajar no da permiso para meterse en un predio privado, colgar cámaras y comercializar un show audiovisual sin autorización. La propia justicia argentina establece que la libertad de prensa no justifica el “abuso del derecho” (Art. 10 del Código Civil y Comercial) y protege legítimamente la propiedad y el derecho de admisión de los clubes (Art. 17 de la Constitución).
Apeadero es de sus socios, de la gente que colabora día a día, y de los vecinos que pagan su entrada para ver crecer el club del barrio. No podemos permitir que se use el esfuerzo y la pasión de toda una comunidad para el beneficio económico exclusivo de una empresa privada.
El diálogo siempre está abierto. Si el Sr. Francisco Regina tiene intenciones genuinas de transmitir las imágenes en vivo, lo invito formalmente a sentarse con la Comisión Directiva para acordar un canon digital o convenio comercial justo que compense lo que el Club pierde en boletería. El Club no le prohíbe trabajar; simplemente defiende lo que le pertenece.
Raúl Ortalli
DNI 16.814.676
Socio y Colaborador del Club Social y Deportivo Unión Apeadero de Saladillo












