La evolución que viene teniendo la actuación de la Selección y su relación con la cuestión política y social en el país, me obligan a repensar mi postura.
Una vez oí al “Dibu” comentar que el país necesitaba un cambio, un nuevo rumbo, aludiendo al gobierno de La Libertad Avanza. Pero ya antes también demostraba su simpatía por Mauricio Macri.
Y el hecho de que prácticamente todos los jugadores juegan en el exterior, tienen sus patrimonios declarados o no en paraísos fiscales, fuera del país, además de ser ya ellos millonarios, me alejo bastante de la simpatía como no fanático del deporte.
Sin embargo, la actitud de desplegar la sábana con el reclamo por Malvinas, las palabras entre lágrimas del jugador Martínez, la confesión inesperada de Messi sobre la triste situación de los argentinos –y que espero no sea sólo una declaración políticamente correcta– han hecho reconsiderarlo.
Espero ahora que Argentina logre la cuarta copa, aunque ya venciendo a Inglaterra ha sido intenso. Si no gana, ha sido muy rica su performance. Si gana, sería una gloria tremenda para ellos y gran felicidad para los argentinos. Y esperemos que no vayan a celebrar a la Casa Rosada.
Raúl Ortalli
Saladillo












