Un informe técnico muestra que, entre 2016 y 2025, la economía saladillense se expandió muy por encima del promedio bonaerense, de la mano de dos protagonistas: la cadena productiva del cerdo y el girasol

Mientras la economía de la provincia de Buenos Aires quedó prácticamente estancada en la última década, Saladillo remó en sentido contrario. Así lo revela un estudio realizado en base a datos del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial (LABDATA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, que analizó 63 actividades productivas —de la soja al software— en cada municipio bonaerense entre 2016 y 2025.
El resultado, según el trabajo firmado por el investigador Juan Manuel Salvatierra, es contundente: la economía de Saladillo creció un 18,2% en términos reales en diez años, mientras que la de la provincia apenas se movió, con una suba del 0,35%. Producto de esa diferencia, el peso de Saladillo dentro de la economía bonaerense aumentó de manera sostenida.
Un municipio cada vez más agropecuario
Saladillo siempre tuvo una identidad agropecuaria marcada: alrededor de un cuarto de todo lo que se produce en el municipio proviene históricamente del campo, muy por encima de lo que ocurre en el conjunto de la provincia, donde la industria manufacturera tiene mayor peso relativo.
Pero en la última década ese perfil se profundizó. El estudio distingue entre el sector agroindustrial (campo más industrias que procesan lo que produce el campo) y los servicios (comercio, salud, educación, entre otros). En 2016, los servicios eran la principal fuente de riqueza del municipio, con el 46% del total producido. Diez años después, ese liderazgo pasó al bloque agroindustrial, que saltó del 41,4% al 51% de la economía local, mientras los servicios retrocedieron al 38,6%.
En otras palabras: por primera vez, más de la mitad de todo lo que se produce en Saladillo tiene que ver directa o indirectamente con el agro y su industrialización.

Los cerdos y el girasol, principales motores de la década
¿Qué explica semejante despegue? El informe identifica a dos actividades como las verdaderas protagonistas del período: la producción porcina y la del girasol.
La cadena porcina fue, por lejos, la gran sorpresa. Su producción casi se multiplicó por siete en diez años. De la mano de la faena, procesado y producción intensiva, pasó de representar apenas el 2,1% de la economía municipal a convertirse en la segunda actividad más importante de Saladillo, con el 12,1%, a pesar de la caída del último año de esta actividad. El girasol, por su parte, más que duplicó su tamaño principalmente por el extrusado del grano.
Para medir el verdadero impacto de cada actividad, el investigador no sólo miró cuánto creció cada una, sino cuánto “aportó” a la expansión total del municipio, ya que una actividad muy chica puede crecer mucho en porcentaje sin mover demasiado la aguja.
Bajo esa lupa, la producción porcina y el girasol explican, entre las dos, casi la totalidad del crecimiento neto de Saladillo en la década.
Ese impulso además tuvo que compensar la caída de otras dos actividades históricamente centrales: la soja, que retrocedió cerca de un 33% y fue el mayor lastre para la economía local, y el comercio, que cayó casi un 9%.

Una estructura concentrada en pocas actividades
El estudio también muestra que la economía saladillense está bastante concentrada: solo cinco actividades —comercio, producción porcina, girasol, soja y educación— explican casi el 60% de todo lo que produce el municipio.
Si se suman otras cinco (salud, avicultura, ganadería bovina y energía eléctrica), la cifra trepa al 82%. El comercio sigue siendo la principal actividad con el 17,4% en 2025.
En la comparación de una década a otra, la producción porcina y el girasol fueron las que más terreno ganaron dentro de esa estructura, mientras que la soja y el comercio fueron las que más participación perdieron.
Un crecimiento propio, no un reflejo de la provincia
Uno de los datos más significativos del trabajo es que la evolución de Saladillo no puede explicarse simplemente como una porción proporcional de lo que pasó en toda la provincia.
Las actividades que más crecieron en el municipio no son necesariamente las mismas que más crecieron a nivel bonaerense, lo que sugiere que se trata de una dinámica productiva propia del territorio, apoyada en decisiones de inversión y producción locales.
Los autores advierten, de todos modos, que algunas cifras de crecimiento espectaculares —como el de la cebada, que treparía más de un 2.600%, o el de las telecomunicaciones— deben leerse con cautela: se trata de actividades que partían de niveles muy bajos, por lo que un salto grande en términos porcentuales no siempre representa un peso relevante dentro de la economía municipal.
Sobre el estudio
El informe fue elaborado por Juan Manuel Salvatierra, profesor investigador de Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, en base a los datos del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial (LABDATA) de esa casa de estudios, que releva 63 cadenas productivas —representativas del 88% del PBI argentino— en cada municipio de la provincia de Buenos Aires entre 2016 y 2025.














