“Los militantes radicales de 1983, como los de otras expresiones políticas, contribuyeron a recuperar la democracia. Hoy estamos obligados a defenderla para siempre.”
Por Carlos Antonio Gorosito – Intendente de Saladillo 1991-2015
Un militante político es una persona que consagra toda su vida, parte de ella, o valiosas horas de su día a defender una idea política. Su principal motor es procurar que esa idea llegue al poder para que se transforme en acciones concretas de gobierno que mejoren la realidad de su comunidad. En este camino, existen distintos grados de militancia: aquellos que llegan a ser dirigentes y logran que muchos sigan sus propuestas; otros que difunden las ideas partidarias desde el ámbito intelectual, escribiendo libros, notas y artículos; y quienes defienden sus convicciones en sus propios lugares de trabajo, ya sea en las fábricas, los comercios, las escuelas o dentro de organizaciones gremiales, estudiantiles y profesionales. Asimismo, están quienes realizan una militancia barrial indispensable en los distintos estamentos de la sociedad.
Hay momentos donde la militancia política adquiere una mayor intensidad y es, sin dudas, durante las campañas electorales. Allí el militante redobla su esfuerzo para convencer a sus conciudadanos de que la propuesta de su partido es la mejor para el país, la provincia y la ciudad. Muchos militamos esforzadamente y en forma casi artesanal para recuperar la Democracia en 1983, y luego lo hicimos intensamente para que las ideas de nuestro partido llegaran al gobierno. Todos los partidos políticos de Saladillo han tenido y tienen militantes que antes y ahora se esforzaron por sus ideales. Particularmente la Unión Cívica Radical, el partido que integro, siempre se destacó por tener militantes con mucho empuje.
En el caso de Saladillo, el militante de campo volcaba su esfuerzo no sólo en repartir la boleta de sufragio, sino en entablar el diálogo para convencer al vecino. Recorrieron incansablemente la zona rural saladillense chacra por chacra, casa por casa, institución por institución, llevando el mensaje partidario; una tarea idéntica a la que se desplegaba en la ciudad, barrio por barrio.

Al hablar de la “Generación del ’83”, me refiero explícitamente a quienes militaron con el alma por la recuperación democrática y, fundamentalmente, para el histórico acto electoral del 30 de octubre de 1983. La militancia radical en Saladillo tenía motivos de sobra para redoblar el esfuerzo en aquella gesta: no solo la ansiada vuelta a la vida democrática en elecciones libres y sin proscripciones tras décadas de interrupciones iniciadas el 6 de septiembre de 1930 con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, sino también el orgullo adicional de que nuestro partido llevaba como candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires al Dr. Alejandro “Titán” Armendáriz, un militante incansable de nuestro partido, un gran dirigente radical y un político de raza.
En las vísperas de este aniversario, el Comité de la UCR de Saladillo —encabezado por Manuel Cisneros como presidente, Romina Lamardo como vicepresidenta y Carlos Félix Iparraguirre como secretario general— llevó a cabo un emotivo acto en la localidad de Del Carril. Allí se efectuó un justo reconocimiento a los hombres y mujeres que militaron en aquella localidad en el mítico año 1983.
Los vecinos homenajeados fueron: Olga Secchi, Elsa Massaccesi, Gloria Franich, David Pérez, Javier Pérez, Néstor Aimé, Humberto Massaccesi, Martín Bamklian, Héctor Massaccesi, Rodolfo Valentini, Tomás Marcó y Héctor Marcó. Cada uno de ellos hizo uso de la palabra para agradecer profundamente el reconocimiento recibido.

Durante la ceremonia, compartieron sus discursos Jésica Secchi (en representación de Del Carril), Manuel Cisneros por el radicalismo local, la diputada provincial Alejandra Lordén, el intendente municipal José Luis Salomón, y yo en mi carácter de ex intendente de nuestro querido distrito.
En mi intervención, tuve el honor de entregarles a los distinguidos militantes un presente con la imagen del primer presidente de la Democracia recuperada, acompañado por la célebre frase del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín: “Tenemos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos los que habitan este suelo. Tenemos un método para conseguirlo: la democracia para la Argentina”.
Ciertamente, tanto dentro como fuera del país, siempre existen y existirán quienes están en contra del sistema democrático. Por lo tanto, defender la Democracia sigue siendo un compromiso militante de todos los ciudadanos, porque todavía no se ha inventado un sistema mejor que permita al pueblo expresarse libremente para elegir a sus gobernantes.












