En compañía de dos jóvenes intercambistas –una de Suiza y otro de Alemania–, Natalia Coltrinari, integrante del Rotary Club Roque Pérez y encargada del programa Rotary Youth Exchange (RYE), visitó este jueves la sede rotaria de Saladillo para interiorizar a las primeras familias de esta ciudad interesadas en sumarse al programa internacional de intercambio de jóvenes.
El presidente de Rotary Saladillo, Carlos López, calificó como muy positivo el encuentro e informó que hay tiempo hasta el 30 de septiembre de 2026 para inscribirse.
Este año, se pueden anotar jóvenes nacidos en 2010 y 2011, ser alumnos regulares y tener conocimiento de algún idioma, preferentemente inglés.
Cabe destacar que los inscriptos, en su mayoría, optan por el intercambio largo, que suele superar los 10 meses de estadía.

Coltrinari indicó que la experiencia del intercambio cultural internacional es muy enriquecedora para los jóvenes. “Las familias generalmente suelen preguntar si pueden elegir el país de destino para sus hijos. Esto se da muchas veces por el tema de la barrera idiomática. Es por eso que muchos prefieren países de habla inglesa”, explicó.
De todos modos, cuando los chicos entran al programa y empiezan a interactuar a través de campamentos y cursos con jóvenes de otros países, esa barrera lingüística desaparece y la experiencia es muy satisfactoria.
“En nuestro caso, los intercambios se dan con países como Finlandia, Noruega, Italia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Francia…”, comentó Coltrinari, que estuvo acompañada por la joven suiza Jael, que vive en Roque Pérez, y Oskar, joven alemán que vive en Norberto de la Riestra.
Ellos están desde agosto de 2025 y regresarán a sus países de origen a fines de junio próximo. A raíz de este intercambio, la roqueperense Caterina Santilli está en Francia y la riestrense Lucía Gallo en Alemania.
“Para ser parte del intercambio, lo que se pide fundamentalmente es que sean buenos estudiantes, porque van a ser nuestros Embajadores de la Paz de Rotary y pasarán a ser ciudadanos del mundo, una condición que demuestra que no somos tan distintos como sociedad. Por más que vivamos en países distintos, tenemos muchas cosas en común”, finalizó.













