Fundada en 1987, la Escuela de Educación Secundaria Agraria (EESA) Ing. Horacio Giberti de Cazón, celebró este viernes su 40° aniversario.
En un acto que congregó a docentes fundadores, ex estudiantes, autoridades educativas y funcionarios provinciales y municipales, la institución vivió un momento especial y emotivo.
Participaron, entre otros, la directora del colegio, Laura Buezas; el subdirector de Educación Agraria de la Provincia, Sergio Fiorotto; el ex intendente Carlos Antonio Gorosito; y la secretaria de Gobierno del Municipio, Viviana Rodríguez, en representación del intendente José Luis Salomón, que no pudo estar presente por gestiones en la ciudad de La Plata.

La ceremonia se llevó a cabo frente al histórico edificio del establecimiento, donde se brindaron testimonios y también, al final, se compartió la torta de cumpleaños.
“Hoy nos convoca una fecha profundamente significativa: celebrar los 40 años de vida de nuestra querida Escuela Agropecuaria. Cuatro décadas de historia, de esfuerzo compartido, de aprendizaje constante y de compromiso con la educación técnico-profesional”, destacó la directora, Laura Buezas.
“Hablar de estos 40 años es hablar de sueños que comenzaron a gestarse gracias a la visión y el trabajo de sus fundadores, de aquellas primeras autoridades que apostaron por una educación vinculada al hacer, a la producción y al desarrollo local. Ellos comprendieron, incluso antes que muchos, que la educación agraria no sólo forma estudiantes, sino que transforma territorios.”

“Pocos desafíos pueden compararse, con la gratificación de fundar, en el medio de nuestra pampa deprimida, en estas tierras generosas, en donde tantos brazos han visto nacer la simiente y cosechar trigos y maíces, y han ayudado a parir la ganadería que hoy nos distingue en el mundo entero, una escuela agropecuaria. Un lugar en el que los jóvenes puedan desarrollar sus primeros pasos en el apasionante mundo de la producción agropecuaria y de la vida en el campo.”
“Mirando esas fotos en blanco y negro que recuerdan el puntapié inicial de la Escuela, vemos a alumnas y alumnos, padres, promotores, profesores, autoridades, y a todos aquellos que ayudaron a dar los primeros pasos a esta, nuestra Escuela, con una mirada anhelante, puesta en el futuro. Porque los que trabajamos en educación, sabemos que trabajamos en el presente, pero, sobre todo, en el futuro”, destacó.

Los orígenes
“Para comprender lo que hoy somos, es necesario volver a nuestros orígenes”, expresó Buezas.
El 17 de febrero de 1986, mediante la Resolución N°514 de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, se dio inicio a este proyecto educativo.
Dicha Resolución fue firmada por la entonces subsecretaria de Educación, María Elena Camarotte de De Vincenzi, y por el director General, José Gabriel Dumón.
Detrás de este hecho fundacional, hubo personas que imaginaron, impulsaron y concretaron esta Escuela. Entre ellas, la profesora Susana Goñi y el doctor Jorge Sires, quienes promovieron la creación de este servicio educativo; la inspectora jefa de aquel entonces, Lía Bozzano; y quien fuera el primer director, el querido Ricardo “Coco” Gaddi.

También es justo reconocer el trabajo de la Junta Promotora, integrada por Héctor Fernández, Francisco Silvestre, Susana Mañana, Raúl Seoane y Adrián Languasco, entre otros, quienes soñaron y contribuyeron a hacer realidad esta Escuela.
Por aquellos años, la Provincia era gobernada por Alejandro “Titán” Armendáriz y la Intendencia estaba a cargo de Francisco Ferro. Al momento de realizarse el acto inaugural, se encontraba interinamente en funciones Lucía Elordieta y como presidente de Honorable Concejo Deliberante, Carlos Antonio Gorosito.
Resultó fundamental el apoyo municipal: en 1993, la Municipalidad de Saladillo donó las cuatro hectáreas donde hoy se emplaza el edificio principal, junto con los entornos de Granja y Huerta, además de la residencia femenina. Este acompañamiento continúa en la actualidad, con la cesión de 86 hectáreas destinadas a los entornos formativos de campo e industria, esenciales para nuestra formación.

La Escuela se inició con una matrícula de 43 estudiantes, entre hombres y mujeres. Y con una planta docente mínima que creció a través de los años. En estas cuatro décadas, pasamos de 43 estudiantes a 160, de los cuales 60 son residentes, creciendo y todos los años proporcionalmente el plantel de docentes y auxiliares.
A lo largo del tiempo, distintas gestiones fueron dejando su huella, fortaleciendo la institución, ampliando oportunidades y adaptándose a los cambios del contexto.
“Cada director, cada docente, cada trabajador de la Escuela aportó su esfuerzo silencioso para sostener este proyecto educativo. Y hoy, quienes formamos parte de esta comunidad, tenemos el privilegio y también la responsabilidad de cosechar las mieles de ese trabajo sembrado por otros”, reconoció.

“Disfrutamos de los frutos de años de dedicación, compromiso y convicción. Nada de lo que hoy celebramos es casual: es el resultado de manos que sembraron, cuidaron y creyeron en este proyecto cuando todo estaba por hacerse.”
“En este camino, hay un actor fundamental que merece un reconocimiento especial: la Asociación Cooperadora. Su aporte constante, su compromiso desinteresado y su acompañamiento incondicional, han sido pilares silenciosos pero indispensables en el crecimiento de la Escuela.”
“Gracias a su apoyo, muchas iniciativas pudieron concretarse, se fortalecieron recursos y se generaron mejores condiciones para enseñar y aprender. La Cooperadora representa, sin dudas, el espíritu solidario y el compromiso de la comunidad con la educación pública.”

“La educación agraria tiene un rol estratégico”
“Hoy, en un mundo atravesado por transformaciones tecnológicas, desafíos ambientales y nuevas demandas productivas, la educación técnico-profesional adquiere un valor aún más relevante. Nuestra Escuela no es ajena a esta realidad: forma jóvenes con conocimientos técnicos, pero también con valores, responsabilidad social y conciencia del cuidado de los recursos naturales”, expresó la profesora Buezas.
“La educación agraria, en particular, tiene un rol estratégico. Es puente entre el conocimiento científico y la producción, entre la tradición y la innovación, entre la escuela y la comunidad. Aquí se aprende a trabajar la tierra, pero también a pensar el futuro, a emprender, a investigar y a cuidar el entorno.”
“En este recorrido, los ex alumnos ocupan un lugar central. Son el reflejo vivo del impacto de la institución. Muchos de ellos, hoy se desempeñan en el ámbito productivo, académico o profesional, llevando consigo los aprendizajes adquiridos en estas aulas y campos de práctica. Su trayectoria es motivo de orgullo y también inspiración para las nuevas generaciones.”

“La comunidad educativa en su conjunto –docentes, estudiantes, familias, personal no docente y actores del entorno– ha sido y sigue siendo el motor de esta Escuela. Porque una institución crece cuando hay compromiso colectivo, cuando hay sentido de pertenencia y cuando se construyen lazos sólidos con la comunidad.”
“Celebrar este aniversario no es sólo mirar hacia atrás con gratitud, sino también proyectarnos hacia adelante con esperanza. Tenemos el desafío de seguir fortaleciendo la educación técnico-profesional, de generar más oportunidades para nuestros jóvenes, de innovar sin perder nuestras raíces y de continuar siendo un espacio de inclusión, desarrollo y crecimiento.”
“Que estos 40 años nos encuentren orgullosos de lo construido, pero también comprometidos con todo lo que aún queda por hacer. Feliz aniversario a nuestra Escuela Agropecuaria. Que sigan creciendo los sueños, el conocimiento y las oportunidades para todos.”

“La educación es claramente una apuesta al futuro”
Durante el acto, hablaron los ex alumnos Kevin Carlos, de la localidad de Pedernales, y Melisa Puentes, oriunda de Cazón, quienes destacaron su paso por la institución.
Recordaron momentos imborrables que los marcaron de por vida. “Además de tratarnos como alumnos, los directores y profesores nos trataban como hijos y como un compañero más… Con sus enseñanzas, hacen que uno crezca como persona”, expresaron.
“Más allá de aprender a trabajar en el campo como Técnicos en Producción Agropecuaria, también aprendemos a convivir con distintas personas todos los días”, enfatizaron.
La secretaria de Gobierno, Viviana Rodríguez, aseguró que el Municipio de Saladillo siempre ha tratado de estar presente acompañando a la Escuela Agraria de Cazón en cada actividad. “De las 210 hectáreas del Vivero Municipal, cerca de 90 están afectadas a la Escuela para sus entornos formativos”, remarcó. “Las acciones que lleva adelante la institución en lo pedagógico son muchas y muy valiosas. De hecho, es una de las escuelas que más proyectos ha presentado en las últimas Ferias de Ciencia… Esta Escuela es un gran orgullo para Saladillo. Que estos 40 años sean el puntapié para continuar sembrando sueños y cosechando oportunidades”, subrayó.

El ex intendente Carlos Antonio Gorosito aseguró que la Escuela Agropecuaria trasciende Cazón, porque es una institución creada para la región para formar técnicos agropecuarios, ya que Saladillo y nuestra zona tienen una matriz agrícola ganadera. “Además de impartir conocimientos técnicos, hace un gran aporte desde lo humano… El futuro de un país se juega en las aulas. Por eso, no se deben escatimar recursos en educación. La educación es un puente hacia el futuro”, afirmó.
El veterinario Jorge Sires, integrante de la comisión fundadora del colegio, recordó que la Escuela Agropecuaria de Cazón, en los años ’80, fue una de las primeras en capacitar a sus alumnos en inseminación artificial, teniendo en cuenta que Saladillo era un distrito que, por entonces, hacía punta a nivel nacional en materia de genética bovina. “La educación es todo y Argentina es un país que siempre apostó en ese sentido.”

Visiblemente emocionado por su paso por el colegio, el subdirector de Educación Agraria de la Provincia, Sergio Fiorotto, aseguró que siempre hay decisiones políticas que llevan a la creación de estas instituciones, a veces no en los mejores contextos. “Hoy, todos sabemos que hay restricciones económicas. Han desfinanciado el Fondo Educativo de Nación, pero eso no nos detiene. Todo lo contrario. La educación es claramente una apuesta al futuro y esta Escuela Agraria, que ya está madura, es un ejemplo de ello. Es una Escuela que necesariamente debe mirar hacia los próximos 40 años y, en ese sentido, estamos pensando en nuevos diseños curriculares… A esta Escuela la imagino vinculada con el Vivero Municipal, generando un polo de investigación y de desarrollo educativo y tecnológico. Cuando salgamos de esta restricción, seguramente se va a dar vuelta la torta y creemos la Universidad Nacional de Saladillo, con la que también vamos a poder articular. Tenemos la responsabilidad de soñar con utopías muy grandes, para poder concretarlas algún día”, finalizó.














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