A la Dirección del Hospital Dr. Posadas, al equipo de cirujanos, médicos, enfermeros, profesionales y a cada trabajador que forma parte de esta institución:
Hace más de un año me diagnosticaron cálculos en la vesícula. Desde entonces, comenzó un camino de incertidumbre, preocupación y espera. En el Hospital Zonal de mi localidad no conseguía ser atendida por un cirujano y tampoco podía acceder a la cirugía que necesitaba, porque el hecho de tener una obra social se convirtió en un impedimento.
Mi obra social no está realizando las prestaciones correspondientes y la posibilidad de afrontar una cirugía de manera particular, pagando como paciente privada, estaba completamente fuera de mis posibilidades económicas.
En el Hospital Dr. Alejandro Posadas de Saladillo me abrieron las puertas.
No fui recibida como un problema administrativo. Fui recibida como una persona que necesitaba ser atendida.
Me escucharon. Me evaluaron. Me atendieron. Y finalmente llegó la cirugía que durante tanto tiempo había necesitado.
Por eso quiero decirles GRACIAS.
Gracias al equipo de cirujanos por su conocimiento, su profesionalismo y por haber hecho posible mi cirugía.
Gracias a los médicos que me atendieron y acompañaron.
Gracias a los enfermeros y enfermeras, que tantas veces son quienes están allí en los momentos en que más vulnerables nos sentimos.
Gracias al personal administrativo y a cada trabajador que, desde su lugar, contribuye para que este hospital pueda funcionar y brindar atención.
Y gracias también a quienes quizás no llegué a conocer personalmente, pero que forman parte de esa enorme cadena de personas que hizo posible que hoy pueda estar recuperándome.
A veces quienes trabajan en un hospital no alcanzan a dimensionar lo que significa para una persona encontrar una puerta abierta cuando todas las demás parecían cerrarse.
Para ustedes quizás fue cumplir con su trabajo.
Para mí fue mucho más que eso.
Fue encontrar una solución cuando ya no sabía cómo conseguirla.
Fue sentir que alguien se ocupaba de mi situación.
Fue recuperar la esperanza de poder resolver un problema de salud que llevaba más de un año esperando.
Y por eso esta carta no pretende solamente agradecer una cirugía. Pretende reconocer a las personas que están detrás de esa cirugía.
Personas que trabajan, que se esfuerzan, que enfrentan dificultades y que, aun así, cada día continúan atendiendo y cuidando a otros.
En tiempos en los que tantas veces escuchamos hablar de las dificultades del sistema de salud, también creo que es necesario detenernos para contar las historias en las que la salud pública abre sus puertas, contiene, atiende y salva.
Mi historia, en este caso, tiene nombre y lugar: Hospital Dr. Alejandro Posadas de Saladillo.
Y por eso quiero que estas palabras lleguen a cada integrante de esta institución.
Quiero que sepan que hay una paciente que hoy está profundamente agradecida.
Que alguien llegó con preocupación y se va con esperanza.
Que alguien que veía muy difícil la posibilidad de acceder a una cirugía hoy puede decir:
“Me atendieron. Me operaron. Me cuidaron. Y estoy recuperándome.”
Que Dios bendiga abundantemente a cada médico, cirujano, enfermero, profesional y trabajador del Hospital Dr. Alejandro Posadas de Saladillo.
Que les dé fuerzas para continuar, sabiduría para cada decisión y sensibilidad para seguir viendo, detrás de cada paciente, a una persona que necesita no solamente atención médica, sino también humanidad.
Gracias, Hospital Dr. Alejandro Posadas.
Gracias por abrirme las puertas.
Gracias por cuidar de mí.
Gracias por devolverme la tranquilidad y la esperanza.
Con profundo respeto, cariño y gratitud,
una paciente eternamente agradecida. ❤️
Elizabeth Rodríguez
Saladillo











