Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo (1991-2015)
Anualmente, visito uno o dos veces a nuestro querido Hospital Prof. Dr. Alejandro Posadas para interiorizarme de sus necesidades y ponerme a disposición de sus autoridades y colaborar con el mismo en la medida de mis posibilidades.
Lo hice durante mi paso por la función pública y lo hago hoy en mi condición de político y ciudadano ocupado y preocupado por los temas comunitarios.
Hoy realicé una nueva visita y mantuve una reunión con su director, Dr. Félix Crognale (h), y los directores asociados, Dra. Carimé Elhelou y el Lic. Pablo Moscatello.
Los funcionarios me informaron que están trabajando activamente para la puesta en valor de un sector del nosocomio para que allí funcione el Hospital de Día; es decir, el lugar donde recibirán atención los pacientes oncológicos y donde también se ubicará el servicio de Hematología.
Me comentaron además que están renovando integralmente la sala de Pediatría y que habiendo incorporado recientemente un médico otorrinolaringólogo, próximamente el Hospital podrá realizar cirugías en nariz y en oídos.
Por mi parte, y en la medida de mis posibilidades, me comprometí a colaborar con parte del equipamiento que me indiquen los funcionarios del Hospital.
El 6 de diciembre, nuestro querido Hospital arribará a su 120° aniversario. Lleva el nombre del padre de la cirugía argentina, Prof. Dr. Alejandro Posadas, uno de los hijos dilectos de nuestra ciudad.
Otro hospital, en este caso nacional, rinde también homenaje al Dr. Posadas y es de alta complejidad. Está ubicado en El Palomar, partido de Morón.
Los saladillenses debemos apoyar al Hospital Provincial Dr. Posadas porque así apoyamos a la salud pública. Defender la salud pública es un acto de soberanía y profunda convicción política, porque la salud de un pueblo no puede quedar al arbitrio del mercado.
Estamos obligados a recoger el legado de próceres como Ramón Carrillo, quien nos enseñó que los avances científicos son inútiles si no llegan al pueblo, y Arturo Oñativia, quien batalló contra los intereses corporativos para garantizar el acceso universal a los medicamentos.
Inspirados en su coraje, los ciudadanos de hoy debemos entender que apoyar el sistema sanitario no es debatir un gasto presupuestario, sino defender el derecho humano fundamental a una vida digna; porque una nación que no cuida la salud de su gente, renuncia a su propio futuro.












