El licenciado saladillense Julio Reynoso, quien integra la Comisión del Sindicato de Salud Pública (SSP) de la Provincia de Buenos Aires como Secretario de Capacitación, participó en el Congreso de Salud que se realizó en Córdoba, organizado por clínicas, sanatorios y hospitales privados, bajo la consigna: “sostenibilidad en salud para una Argentina productiva”.
Lo hizo en calidad de asesor académico de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), junto a su compañera de equipo Mónica Consoni.

Durante su exposición, Reynoso abordó un eje central para el presente y el futuro de nuestros sistemas sanitarios: la sostenibilidad, la calidad y la inteligencia artificial desde la perspectiva de las y los trabajadores de salud.
“En un contexto de profundas transformaciones tecnológicas, económicas y sociales, resulta imprescindible discutir qué sistema de salud queremos construir y cuál será el lugar de quienes sostienen diariamente la atención, los cuidados y el funcionamiento de hospitales, centros de salud y redes sanitarias”, señaló el licenciado.
“La inteligencia artificial abre enormes oportunidades para mejorar procesos, fortalecer diagnósticos, optimizar tiempos y ampliar capacidades. Pero también plantea interrogantes éticos, laborales y humanos que no pueden quedar exclusivamente en manos del mercado o de decisiones tecnocráticas”, advirtió.

“Hablar de sostenibilidad no puede reducirse únicamente a variables financieras. Un sistema sanitario es sostenible cuando cuida a quienes cuidan, cuando protege las condiciones laborales, cuando evita el desgaste extremo de los equipos y cuando pone a las personas en el centro de las decisiones”, sostuvo.
“La calidad en salud tampoco puede medirse sólo en indicadores administrativos. Debe incluir accesibilidad, continuidad de cuidados, trabajo interdisciplinario y condiciones dignas tanto para pacientes como para trabajadores”, añadió Reynoso.
“Desde la mirada sindical y de las y los trabajadores de salud, el desafío no es frenar la innovación, sino disputar su sentido. La tecnología debe estar al servicio de ampliar derechos, humanizar la atención y fortalecer los sistemas públicos de salud, no de precarizar tareas ni reemplazar el vínculo humano que constituye el corazón del cuidado”, ratificó.
“El debate recién comienza, y es fundamental que las voces de quienes trabajan todos los días en el sistema sanitario formen parte activa de la construcción de ese futuro”, finalizó.










