Alejandro Mariotto se recibió en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) a fines del 2000 y en agosto del año siguiente juró como abogado y se matriculó.
En septiembre de 2001, se inscribió en los organismos oficiales (AFIP/ARBA) y a principios de octubre abrió su estudio jurídico en la ciudad de Saladillo, hace ya 25 años.
Previamente, había hecho algunas prácticas ad honorem en un estudio platense, pero su decisión era regresar a la patria chica.
Su primer estudio funcionó en la casa de sus tíos, en calle 12 de Octubre entre Rivadavia y San Martín, hasta que en 2002 le alquiló un local a la vecina Rosita Bueno, pegado a la panadería La Nueva Rivadavia.
Tres años después, tras algunas modificaciones menores, se instaló en su casa y al estudio lo ambientó a su gusto, recurriendo a otra de sus grandes pasiones: la colección de objetos antiguos.
Especializado en derecho civil y comercial, normalmente atiende temas relacionados a sucesiones, divorcios y algunas cuestiones de familia. En lo que respecta a derecho laboral y penal, comparte casos con estudios de La Plata que se especializan en la materia.
“Hombres de ley”
Si bien el hermano de su mamá, el doctor Héctor Musumano, se dedicó a la Abogacía y llegó a desempeñarse como titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional N°4 del Departamento Judicial de Dolores, no fue esa situación familiar la que lo inspiró a Alejandro a estudiar la carrera de Derecho.
A los 14 años, como le gustaban tanto las películas, soñaba con ser director de cine. También se cruzó por su cabeza la idea de estudiar periodismo. Sin embargo, un año después, las preferencias dieron un giro copernicano.
La serie televisiva transmitida por Canal 7, “Hombres de ley”, protagonizada por Federico Luppi, Rubén Stella y Norberto Díaz, lo fascinó: “Era un estudio de abogados que resolvía distintos casos y ahí me dije: Esto es lo que quiero para mí: ser abogado”, contó.
“Al fin y al cabo, pude hacer las tres cosas, porque actué en películas, redacté notas para distintos medios de prensa y me recibí de abogado. Cuando tenía 17 años y estaba terminando el secundario en el Colegio Nacional, donde tuve grandes profesores, como Eduardo Cirille y Eduardito Rivarola, además de aprender muchísimo del doctor Iván Tenaglia, les dije: Voy a volver como profesor. Y así fue, porque llevo 24 años en la docencia, trabajando en diferentes instituciones educativas del distrito”, expresó.
“Hay muchos intereses en juego”
Al hablar de estos 25 años de trayectoria, Alejandro sostuvo que el ejercicio de la Abogacía es difícil porque hay muchos intereses en juego. “Hoy, por suerte, se ha avanzado bastante en temas de familia. Pero cuando empecé con los primeros casos de tenencia, responsabilidad parental y alimentos, era complejo. En aquellos años, tomando la Convención de los Derechos del Niño, pedía en los estrados que los chicos fueran escuchados, pero le restaron importancia, hasta que surgió la Ley Nacional y ahí terminaron dándome la razón”, aseguró.
En otro orden, sostuvo que el derecho también está bastante desactualizado en lo que respecta a desalojos: “Es algo que se tiene que aggiornar, porque el propietario está muy desprotegido frente a las usurpaciones de viviendas e inmuebles”, señaló.
El tema de los derechos de los animales es otra de las cuestiones que hay que modernizar: “Todavía está vigente la ley que se sancionó en la época de Perón… La Justicia ya los declaró seres sintientes a los animales, pero la legislación quedó atrasada. Cuando hay maltrato, la pena es de 15 días a 1 año de cárcel, que en general es en suspenso. Hay que cambiarlo, tal como pasó durante el Gobierno de Macri que prohibió las carreras de galgos, que eran de una terrible crueldad. Me parece que hay que endurecer las penas”, ratificó.
“Saladillo debería ser cabecera departamental”
Uno de los avances importantes en los últimos 20 años en Saladillo fue, indudablemente, la descentralización judicial: “Cuando yo regresé a Saladillo después de haberme formado, funcionaba solamente el Juzgado de Paz. Para el resto de las cosas, dependíamos de La Plata. Al tiempo, se creó la Fiscalía 1 y luego la Fiscalía 2. Más adelante llegaron el Juzgado de Garantías y hace poco el de Familia. Tengo el sueño de que alguna vez Saladillo sea cabecera departamental. Estamos a 220 kilómetros de La Plata, somos el distrito más alejado del Departamento Judicial. Por lo tanto, es razonable que se pueda concretar la cabecera departamental. En su momento, siendo diputado provincial Francisco Ferro, el proyecto se planteó, con el fin de abarcar todos los distritos de la región, pero no prosperó. Si no, otra de las alternativas es pasar a depender del Departamento Judicial de Azul”, comentó.
En este sentido, consideró que Saladillo también debería depender del Colegio de Abogados de Azul y no de La Plata, para no seguir siendo el último orejón del tarro. “Hay una Comisión del Interior y no siempre viene. Como todos los colegas, yo pago la matrícula, que de por sí es bastante alta… Por otro lado, estamos sosteniendo una biblioteca que mucho no nos sirve. Si necesitás información, te mandan el libro escaneado. Las últimas veces que pedí algo, no me mandaron lo que exactamente necesitaba. Además, estamos pagando un country muy lindo en La Plata que los que estamos en el interior no lo usamos. Yo, por ejemplo, no fui nunca”, manifestó.
“El Poder Judicial es el menos democrático”
En el sistema republicano, Mariotto consideró que el menos democrático de los tres poderes es el judicial: “Si bien con la reforma constitucional de 1994 se mejoró un poco el Consejo de la Magistratura y también se les puso un límite de edad a los jueces de la Corte, hay que hacer cambios profundos. Los jueces que asumen, no llegan por voto popular. Se enquistan en el poder y no tienen revalida. Es algo muy retrógrado que va en contra del sistema republicano. Incluso, hasta quedaron en desuso los términos que usamos los abogados: Vuestra Excelencia, Vuestra Señoría. Eso es de la época de la monarquía”, lamentó.
“Con respecto a los tiempos de la Justicia, también creo que debe haber mayor celeridad. En el Código Procesal, los plazos son para los abogados. Tengo cinco o diez días para apelar, tres días para dar traslado, mientras que los jueces se toman el tiempo que quieren. Hay causas que las archivan y otras que las reflotan, sacando un fallo enseguida de acuerdo a su conveniencia, como pasó con la causa de la ex presidenta Cristina Fernández o más recientemente con la Ley de Extranjerización de Tierras. Todo eso es terrible, porque cuando tenemos un sistema así, no hay seguridad jurídica”, completó.












