Con el fin de promocionar la prevención y el cuidado de la salud, se desarrolló este miércoles en el Centro de Educación Física (CEF) N°77 de Saladillo el taller “De la chocolatada al fernet”, a cargo de la licenciada en Psicología, Carolina Santía, y el doctor Guillermo “Pemo” Trofino, destinado a familias y personas adultas.
“El título de la charla nos invita a pensar, precisamente. La idea es que reflexionemos juntos acerca de cómo los adultos pasamos de servirles a nuestros hijos la leche chocolatada a facilitarles, casi sin escaladas, el acceso a las bebidas alcohólicas”, expresó el médico.
“De ahí la importancia de pensar juntos qué rol cumplimos los adultos en el consumo de los adolescentes y jóvenes”, añadió Trofino, que viene trabajando junto a Carolina desde hace más de 10 años en el abordaje de esta temática.
En este sentido, el doctor manifestó que, lamentablemente, en todo este tiempo “no se han observado grandes cambios” en lo que respecta a la ingesta de bebidas. “De hecho, el consumo no ha disminuido. Pero eso no significa que debamos rendirnos. Hay que seguir machacando, para prevenir y cuidar a nuestros jóvenes del consumo problemático”, remarcó.

La licenciada Santía aclaró que “no se trata de pensar en jóvenes que estén en situación de adicción”, sino que el enfoque del taller es más general.
“La idea es abordarlo como sociedad, porque el consumo de bebidas y sustancias psicoactivas creció, con relación a lo que sucedía hace 15 años. Y eso ocurre porque existe un mercado que propone y naturaliza el consumo”, sostuvo.
“Es importante que como adultos, como padres y como comunidad, empecemos a desacostumbrarnos a esa situación. No existen las soluciones fáciles, pero pensando juntos algunas alternativas es posible”, consideró.
“Con Pemo siempre hablamos de que la propuesta es hacia un consumo responsable. Ni siquiera el no consumo. Prohibir no sirve”, afirmó.
“La premisa no es no consumir, sino reducir riesgos. El consumo responsable, reduce riesgos. Y cuando hablamos de riesgos, nos referimos a cuestiones que van desde problemas de salud física (intoxicaciones agudas, comas alcohólicos, accidentes, abusos y violencias) hasta problemas de salud mental, que pueden derivar en situaciones de depresión y suicidio”, advirtió el médico.
“Son situaciones derivadas del consumo problemático, aunque sea ocasional y la persona no desarrolle una adicción o una patología… Si juntarse a divertirse se asocia al consumo de sustancias o alcohol, terminamos concluyendo que la diversión se resume a eso nada más. Descubrir que la capacidad de divertirse es inherente al sujeto y al grupo, y que no está puesta en el consumo de sustancias o alcohol, ya es un montón. Por eso, el enfoque es pensar juntos”, completó Santía.












