Un numeroso grupo de personas se acercó este viernes al Hogar de Ancianos de Saladillo y reclamó suspender la Asamblea Anual por considerarla ilegítima.
Convocada para las 14, el inicio de la reunión se prolongó y tuvo que intervenir la Policía, a raíz del conflicto que se desató dentro del asilo, donde hubo denuncias cruzadas entre la Comisión Directiva y las personas que se manifestaron.
Al final, a pesar de las objeciones planteadas, la sesión se desarrolló, con el fin de tratar memoria y balance y renovar parte de la mesa directiva.

Gabriel Trípodi, uno de los vecinos movilizados, contó: “Cuando nos enteramos que había asamblea, pedimos participar y nos dijeron que había que ser socio. Pedimos asociarnos, y desde la Comisión se negaron. Vinimos igual a la asamblea y observamos que había solamente 10 socios, y ni siquiera lo pudimos comprobar, porque nunca nos mostraron si esas 10 personas que entraron, estaban realmente asociadas”, manifestó.
“La asamblea funcionó solamente con 10 personas y con la presidenta totalmente fuera de sí. Es totalmente ilegal, porque el estatuto dice que, de los 200 socios que figuran en el padrón, tiene que estar presente el 50% para poder sesionar. Tenían que venir 100, pero había 10 nada más”, precisó.
“El estatuto también dice que, superada una hora de tolerancia, pueden sesionar si hay un número que se considere lógico. Por lo tanto, terminó participando una junta directiva de apenas 10 personas que se van a autovotar”, cuestionó.
“Ante la ausencia de asociados, pedimos que nos permitan asociarnos a las 80 personas que vinimos, y que en 10 o 15 días, se convoque a una nueva asamblea, para que puedan participar los 200 que ya están afiliados, más los 80 nuevos. Sin embargo, no tuvimos suerte y la asamblea se desarrolló igual”, lamentó.

“Hay denuncias por malos tratos y malos manejos”
“Esta situación –argumentó Trípodi– se da porque hay muchas denuncias por malos tratos y malos manejos”.
“Está muy cuestionada la autoridad de esta junta directiva. Y realmente lo pudimos comprobar en carne propia, porque la Presidenta de la Comisión se dirigió con violencia hacia nosotros. Habló de la patota del Hospital y de que somos todos negros. Realmente, lamentable”, repudió.
“Hay enfermeros que trabajaban en el Hogar y cuando ella se hizo cargo, los echó sin motivo. Y también se negó a que la Escuela de Enfermería que funciona en el Hospital haga las prácticas profesionalizantes. Ella piensa que es la dueña del asilo y la nieta de todos los abuelos, y no permite democratizar el cuidado. Muy lamentable. Alguna autoridad debería intervenir para resolver esta situación”, sostuvo.

Laura Mazzoconi: “¡No vamos a permitir que nos patoteen!”
Al comenzar la asamblea, Laura Mazzoconi, presidenta de la Comisión Directiva del Hogar, manifestó: “No podemos trabajar así. No estamos acostumbrados a que nos presione una patota”.
“Algunos, a lo único que vienen al Hogar es a ver las cosas que piensan o creen que están mal, y en realidad no saben nada. Nosotros tenemos todo en regla y el balance está perfecto”, aseguró.
“Cuando nos hicimos cargo del Hogar, el edificio se llovía. La parte médica era un desastre. Nunca nos mandaban la ambulancia del Hospital. Se negaban”, recordó Mazzoconi.
“Una de las personas que hoy me prepoteó, trabajó acá. Mandaba las ambulancias por un sueldo que le pagaban del Hogar. Cuando se lo dejé de pagar porque no trabajaba, me suspendió las ambulancias. Lo tuvimos que contratar al señor Raúl Reynoso”, contó.

“Los medios saben cuánto he trabajado por este Hogar. Me queda un tiempo y después veré. Me da mucha pena que lo agarre gente que ni siquiera sabe nada del estatuto. Siento pena por los abuelos, a quienes considero como propios”, afirmó.
“Acá no hay ningún tipo de maltrato. Antes de insultarme y de andar hablando sin fundamentos, tendrían que venir y trabajar acá. Quienes hacen el curso de Enfermería, pretenden usar el Hogar como lugar de aprendizaje. Nosotros tenemos enfermeras y médicos que están preparados para trabajar con los abuelos. No somos un centro de aprendizajes. Somos gente que defiende a los abuelos a capa y espada”, ratificó.
“Es verdad que quedamos pocas personas en la Comisión y eso se debe a que trabajamos gratis, cuando al Hogar muchas veces hay que venir a cualquier hora”, señaló.
“A los abuelos los tenemos impecables. Comen muy bien. Cuando nosotros nos hicimos cargo, no había comida para ellos y, sin embrago, nadie vino a protestar”, cuestionó.
“Yo aceptaría el reclamo, si hiciera las cosas mal. No me voy a arrepentir nunca de hacer las cosas bien. Es un horror lo que han hecho hoy con nosotros al querer suspendernos la asamblea. Lo único que queremos es que los abuelos estén bien, y yo no me voy a aguantar esta patoteada. A los abuelos no los voy a dejar en manos de esta gente”, finalizó.












