Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo (1991-2015)
“Jimena Cárdenas, Victoria Cotignola y Valeria Di Pascuale nos demostraron que el arte puede entrelazar la elocuencia del lienzo, la fuerza de la escultura y la intimidad del lenguaje textil para recordarnos que la belleza se puede pintar, moldear y tejer/bordar.”
“El arte no rinde lo visible, sino que hace visible lo invisible.” Esta célebre idea del pintor Paul Klee captura a la perfección la esencia de una bitácora de lo invisible desde el arte: la práctica artística no busca simplemente copiar lo que ya vemos, sino actuar como un registro o mapa de aquellas realidades ocultas –emociones, silencios, misterios y corrientes subterráneas de la experiencia humana– que sólo pueden ser reveladas a través del lenguaje de la creación.
Paul Klee (alemán nacido y muerto en Suiza 1879-1940) fue el pintor expresionista que escribió la frase que cito al inicio de esta nota en su ensayo “Credo creativo” de 1920.
Jimena Cárdenas, Victoria Cotignola y Valeria Di Pascuale, realizaron una muestra de arte en el Museo de Saladillo que se desarrolló entre el 19 y 26 de septiembre, titulada “Bitácora de lo invisible: La transformación a través del andar”. Una trilogía de tres artistas locales.
Fue un evento cultural de significación para nuestra ciudad. Fue el encuentro de tres mujeres, tres miradas, y tres caminos personales que, aun siendo diferentes, encuentra un punto común en la necesidad de mirar hacia adentro.
“Bitácora de los invisible” es apenas un fragmento de esos caminos. El concepto precedente es una autodefinición de la trinidad de artistas locales que recibieron el reconocimiento del público que la visitó durante una semana a la muestra.
El arte no es sólo el camino para buscar lo que nos falta, sino el espacio sagrado donde finalmente nos encontramos. Buscamos en el lienzo las respuestas del alma, y en cada trazo encontramos una verdad que ya habitaba en nosotros.
Pintar, crear, esculpir: un viaje que comienza como una búsqueda a ciegas y culmina en el encuentro inesperado con nuestro propio ser. El arte es el puente perfecto: nace de la necesidad de buscar y se eterniza en el instante del hallazgo.
Podría decir que el arte es el cuaderno de bitácora donde la materia aprende a registrar los rastros del viento, el peso del silencio y las formas de todo lo que nos conmueve sin dejarse ver, ahí está la esencia de los trabajos artísticos de Jimena, Valeria y Victoria.
Escribir una bitácora de lo invisible es usar el lienzo y la palabra no como espejos de la realidad, sino como sismógrafos del alma y de los misterios que habitan entre las cosas. Y ellas lo expresaron muy bien desde el arte.
La pintura es el latido del alma que se atreve a respirar en silencio sobre un lienzo en blanco. Pintar no es copiar el mundo, sino encender una luz en el lienzo para que los demás puedan ver lo que habita en tu interior. Los trabajos artísticos de Valeria Di Pascuale así lo demuestran.
La escultura es el latido tridimensional del tiempo, donde el volumen le da piel y peso a lo invisible.
La escultura es el arte de quitarle el silencio a la piedra o al material utilizado para obra de arte, descubriendo el alma que esperaba despierta bajo el cincel o las manos. Jimena Cárdenas lo sabe hacer muy bien.
El lenguaje textil en el arte es un diálogo silencioso de hilos y tramas donde la materia se vuelve poesía, transformando hilos cotidianos en narrativas visuales capaces de tejer la memoria, la identidad y la fragilidad de la experiencia humana. Victoria Cotignola también nos ha sorprendido con su arte.
A las tres felicitaciones y que sigan creando desde el arte para satisfacción espiritual de cada de nosotros, porque el arte en general es el refugio donde la creación humana da forma a la belleza, transformando el caos que suele habitar el mundo en un instante eterno de paz.














