Hoy nos invade una profunda tristeza al despedir a Angélica Gutiérrez, quien ha partido, dejando un vacío imposible de llenar, pero también un legado imperecedero en el corazón de todos los que tuvimos la dicha de conocerla.
Angélica fue el pilar fundamental de la Asociación Cooperadora de nuestra querida Escuela Técnica de Saladillo. Su compromiso no conocía de horarios ni de imposibles; su motor siempre fue el bienestar de la institución y el futuro de cada estudiante que pasó por sus aulas y pasillos. Con una entrega incondicional, transformó el esfuerzo diario en logros colectivos, demostrando que las grandes instituciones se construyen con el alma de personas como ella.
Fue, en la máxima extensión de la palabra, toda una docente. Su vocación trascendió los pizarrones, enseñando con el ejemplo más puro de rectitud, trabajo y empatía.
Fue toda una persona. Su integridad, su calidez humana y la firmeza de sus valores la convirtieron en un referente de vida para nuestra comunidad.
Y, por sobre todas las cosas, fue toda una amiga. Esa mano tendida que nunca faltaba, la palabra justa en el momento oportuno y la sonrisa que reconfortaba el alma en los días grises.
Querida Angélica, tu partida nos deja con el dolor de la ausencia, pero nos reconforta saber que tu huella quedó grabada a fuego en los cimientos de nuestra escuela y en las vidas que tocaste con tu generosidad.
Que en paz descanses, querida Angélica. Tu recuerdo seguirá vivo en cada rincón de la Escuela Técnica que tanto amaste.
EET N°1 General Savio – Saladillo














