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Inauguraron escultura en Saladillo | “La historia del Negrito de Saavedra debe trascender a la de todos los vaguitos”

“Es un monumento al perro callejero, al ser sintiente que no tiene voz para pedir ayuda, pero su dolor es tan real como el nuestro… Esto debe representar el verdadero comienzo del camino para que Saladillo se transforme en una ciudad pionera en educación, en empatía y respeto hacia los seres sintientes.”

En homenaje a los perros callejeros, y en el marco de las actividades oficiales por el 163° aniversario de Saladillo, quedó inaugurada este martes la escultura de “El Negrito de Saavedra” en el Parque de la Cooperación.

Durante el acto, encabezado por el intendente José Luis Salomón, miembros de su gabinete e integrantes de la asociación civil Adoptame Saladillo, hubo sentidas palabras a cargo de la docente Liliana Bartolini y Adriana Storti.

También se descubrió la obra de arte esculpida por el artista Martín Sampallo y una placa recordatoria.

En nombre del grupo que representa, Adriana Storti le entregó al mandatario una copia del proyecto de ordenanza que promueve la Educación en Sintiencia Animal en Saladillo, para que el legado de El Negrito de Saavedra no quede sólo en la memoria, sino en las aulas de cada una de nuestras escuelas.

“Los invito a sumarse, a involucrarse y a no mirar para otro lado. En cada flor, en cada mirada de un perro sin hogar y en esta escultura, el Negrito sigue y seguirá moviendo la cola entre nosotros”, expresó Storti.

Al final del acto, tras los mensajes, actuó la cantes Melén Sarramone.

“Es una escultura hecha con mucho amor”

Martín Sampallo agradeció a Adoptame Saladillo por tenerlo en cuenta para hacer la escultura y confiar en su trabajo autodidacta. “Es una obra que está hecha con mucho amor”, afirmó el artista, al tiempo que felicitó a los miembros de la asociación por su admirable labor en defensa de las mascotas.

La propuesta le llegó en 2020 y no dudó en aceptarla, conmovido por la historia de El Negrito de Saavedra. Hecha con cemento, la obra inmortaliza la figura del recordado “vaguito”.

Martín Sampallo, artista plástico de Saladillo que realizó la escultura

“Espero que esto nos invite a reflexionar, ya que hoy vivimos tiempos de egoísmo y mezquindad, donde imperan el individualismo y la indiferencia. A veces pareciera que nos importa poco lo que le pasa al vecino que no llega a fin de mes, que no consigue trabajo o que no le alcanza para los remedios. Si eso sucede con una persona, qué queda entonces para un perro de la calle… Por eso, invito a que reflexionemos y tratemos de ser mejores personas”, expresó.

“Los animales nos transmiten un amor puro y sincero”

El secretario de Desarrollo Humano y Salud del Municipio, Juan Ignacio Domínguez, destacó el sentido de pertenencia y el compromiso que despertó la historia de El Negrito de Saavedra y también valoró la decisión política de la gestión municipal de incluir este acto en la programación oficial por el aniversario de Saladillo, con el firme propósito de visibilizar esta causa que apunta a promover el cuidado y la tenencia responsable de las mascotas, además de fomentar la adopción para darles un hogar a los animales en situación de calle.

Del mismo modo, valoró la importancia de la cooperación y el trabajo articulado entre los distintos actores de la sociedad y el Estado municipal, en defensa de los derechos de los animales.

El intendente Salomón valoró la pasión, el esfuerzo y la constancia con la que trabajan personas como Adriana Storti, siempre en pos de proteger a las mascotas.

“En tiempos donde estamos invadidos y contaminados por todo lo negativo, estas acciones son muy positivas. Las mascotas y los perros comunitarios son seres que nos transmiten un amor puro y sincero que es incomparable. Por eso, acciones como las de hoy, por más pequeñas y simbólicas que resulten, ayudan a transformar la sociedad”, remarcó.

“Crónica de una muerte que resultó un nacimiento”

“Para los que no la saben, y para los que sí conocen la historia de El Negrito de Saavedra, es que escribo esta crónica sobre los últimos días de su vida”, expresó Liliana Bartolini.

“El Negrito era un vaguito más, de todos los que vemos por la calle, pero en realidad él no resultó ser uno más.”

“La asociación civil sin fines de lucro Adoptame Saladillo lleva a cabo una tarea extraordinaria y titánica para dar reparo, ayuda, contención, amor, compañía y resguardo a los perros de la calle, a los que esta asociación llama cariñosamente vaguitos.”

“Qué llamativo, ya que la palabra vago, etimológicamente se refiere a las personas sin oficio que poseen poca predisposición a hacer una labor y eso es lo que son, justamente, perros de la calle. Adoptame, con sus colaboradores llaman vaguitos a los perros sin dueños, abandonados, o lanzados a la calle y así los personalizan, les dan entidad de persona para amarlos y protegerlos sin distinción. Y pensando seriamente en esto es que uno repara en que no habría mejor término para usarse para estos perritos, que el usado.”

“Vaguitos que no tienen trabajo, gracias a Dios, ya que ningún animal debe ser usado para un trabajo humano. Vaguitos, porque son libres, sin horarios y ‘vagan’ por las calles.”

“Pero todo eso tiene una lectura más triste, la del desamor. Es reconocer que todos esos vaguitos no tienen una familia que los contenga, que los reciba, que les de su alimento, su agua fresca, que los mire y les hable, que juegue con ellos. Y esa es la parte no tan agradable de esta historia.”

“El Negrito vagaba por las calles de Saladillo. Se lo había visto por el cementerio, por las 272, por las 96, por el centro y sus últimos días se lo veía por la Saavedra.”

“En junio de 2020, en plena pandemia y aislamiento, la asociación Adoptame, recibió un llamado desde el puesto de control de la avenida Saavedra y la Ruta, avisando que había por allí un perro negro al que le costaba respirar, que parecía que tenía algo en su hocico.”

“Desde Adoptame Saladillo salieron a buscarlo, pero el vaguito seguía su gira diaria y no podían dar con él. Publicaron en las redes para tener noticias, sabiendo que mucha gente es solidaria con la causa. Los empleados del forraje El Gualeguay, anunciaron inmediatamente que iba allí a comer todas las mañanas. Es en esas acciones que uno puede reconocer a las buenas personas, comprometidas con las necesidades de otros, sean personas o vaguitos.”

“Luego, moviéndose sin parar desde la AAS, tuvieron la noticia de que dormía, ya muy cansado, dolorido y estresado, en la planta de silos de Saavedra de la Cooperativa Agrícola, y que los empleados, una vez más dejando ver amor hacia los animales, lo protegían.”

“Finalmente, lograron desde la asociación, dar con él y desde ese momento se sucedieron una serie de hechos afortunados y desafortunados que finaliza en esta cruzada por El Negrito.”

“Los colaboradores de Adoptame, todos ciudadanos que lo hacen sin ningún otro motivo más que el amor incondicional hacia los vaguitos, lo llevaron a un veterinario, a otro, hasta poder dar con el profesional que se involucra y atiende, más allá de la procedencia y origen del animal. Y aquí hace falta una reflexión. No todos los profesionales veterinarios de Saladillo atienden a los vaguitos de la calle, si son vaguitos con alguien que los respalda o que ya están en el Refugio, son más aceptados… Pero los de la calle, los ‘sin nadie’, a esos no los atienden, o cuesta. Es triste, pero es así.”

“También es bueno aclarar que siempre se reúnen los fondos para solventar los gastos de los tratamientos. También es cierto que existen otros profesionales que sí los atienden, como fue en este caso y que muchas veces los fondos para las consultas salen de los bolsillos de los miembros de la asociación.”

“Al Negrito se le hicieron placas, se lo limpió, se lo diagnosticó con un tumor que lo había dejado sin poder respirar por si nariz, y que lo estaba asfixiando.”

“Los muchachos del forraje El Gualeguay, otra vez en un gesto de desinterés y amor, lo atendieron, y le daban sus medicamentos. Luego los empleados de los silos le acondicionaron una piecita, sólo para que él estuviera cómodo.”

“La lealtad y el amor se reflejaban en él, como siempre moviendo su cola constantemente. El Negrito era un vaguito de la calle, feliz. Su cola yendo y viniendo, así lo reflejaba.”

“Después de unos días de tratamiento, se lo derivó a un veterinario de alta complejidad de 25 de Mayo. Allí lo llevaron, disponiendo tiempo, vehículos, amor, dedicación, horas, angustia, dolor.”

“Lamentablemente, no resistió más. Falleció. La angustia, impotencia y desazón de quienes lo querían, de quienes hicieron todo por salvarle la vida, por ayudarlo, fue y es tremenda.”

“No es bueno no involucrarse. Siempre es preferible hacer, que no hacer. Estar que no estar. En este caso, muchos se involucraron e hicieron, pero muchos otros no. ¿Cuántos ciudadanos de Saladillo reparamos en la presencia del Negrito? ¿Cuántos no hicimos algo por él? ¿Cuántos ni los vemos, ni los registramos? Bueno, gracias a Dios, otros sí. Otros, muchos otros, los ven, los registran, los contienen, los ayudan, los acarician, les dan amor.”

“Todos los que amamos a los animales, sabemos de la dicha de tenerlos como mascotas, de llegar a casa y su recibimiento, de sus ladridos, de sus mimos, de sus travesuras y de lo felices que hacen nuestra vida.”

“El Negrito, seguramente hizo feliz la vida de muchos. Y seguramente, en su memoria, lo seguirá haciendo, seguirá moviendo su cola. Convertir su última agonía en amor para recordarlo, y que su legado de vaguito de Saladillo quede en nuestra memoria para siempre es nuestro objetivo. De su muerte, surge un nacimiento, que será memoria eterna para nuestra ciudad.”

“Hoy descansa en un rincón de la planta de silos de Saavedra, bajo una hermosa y perfumada planta de jazmines. Los animales siguen viviendo en las flores de las plantas. Su historia debe trascender a la de todos los vaguitos. En un vaguito… mil vaguitos.

“Hoy no es un día más para Saladillo”

Adriana Storti expresó: “Hoy estamos acá para cumplir una promesa. Para saldar una asignatura pendiente que nos quemaba en el pecho y, tal vez, para cerrar un ciclo personal que empezó con mucho dolor, pero que hoy florece transformado en memoria, arte y esperanza”.

“Para quienes no conocen su historia, o para quienes la guardan en el corazón, el Negrito era un vaguito más de nuestra ciudad. De esos perritos que andaban sin prisa por el cementerio, por Las 96, por el centro o por la Saavedra. Un vaguito sin dueño, de esos que no piden nada, pero lo dan todo con solo mover la cola. En pleno aislamiento del año 2020, el Negrito nos dejó ver su sufrimiento: un tumor silencioso lo estaba asfixiando poco a poco.”

“Pero en medio de esa tristeza, pasó algo maravilloso: la comunidad respondió. Los chicos de forrajes El Gualeguay le daban sus remedios y comida todas las mañanas; los empleados de los silos de la Cooperativa le armaron una piecita para que descansara sin frío; los voluntarios de la asociación se movieron sin descanso, buscando ayuda profesional, contención y el amor que la calle le había negado. Hicimos todo lo humanamente posible. Viajamos, luchamos, rezamos… pero su cuerpito no resistió más. Y el Negrito partió.”

“Ese día lloramos mucho. Nos invadió la angustia y la desazón. Pero como escribió Liliana Bartolini en su crónica: de la muerte del Negrito resultó un nacimiento. Decidimos que su partida no podía ser en vano, que su sufrimiento tenía que convertirse en luz y en un compromiso eterno. Hoy el Negrito descansa bajo un árbol de jazmines, pero su figura queda inmortalizada en esta escultura para que nadie en Saladillo vuelva a pasar de largo.”

“Quiero hacer un reconocimiento muy especial a quienes hicieron posible que este sueño se vuelva realidad tangible, letras y música para el alma:

En primer lugar, a nuestro querido escultor, Martín Sampallo, a quien convocamos para esta locura y sin dudarlo un segundo nos dijo que sí, realizando esta obra de arte hermosa y emocionante de manera totalmente desinteresada y con un amor enorme.”

“Gracias por prestar tus manos para inmortalizar la mirada del Negrito.

En segundo lugar, a ‘Luli’ Bonaiuto, quien pertenece a una familia sumamente comprometida con esta causa, que siempre, siempre estuvo al pie del cañón colaborando en cada acción para ayudar a los perritos. Cuando le contamos la historia del Negrito, en apenas 24 horas nos regaló esta canción maravillosa, ‘El vaguito de la calle’ que no es sólo un tema musical: se convirtió en el verdadero himno a los vaguitos en situación de calle. Gracias Luli por ponerle voz al sentimiento de todos nosotros.”

“En tercer lugar, a ‘Lili’ Bartolini, quien plasmó en una crónica inolvidable su historia, y que tal vez en un futuro no muy lejano escriba el cuento del Negrito de Saavedra.”

“Y un agradecimiento muy especial e indispensable al señor intendente municipal, Ing. José Luis Salomón, a la jefa del área de Bromatología, Soledad Galíndez, y a cada una de las autoridades y personas que abrieron las puertas y trabajaron a la par nuestra para hacer posible este homenaje. Sin el respaldo y la voluntad institucional, estos logros serían imposibles de alcanzar.”

“Esta escultura es para el Negrito, sí, pero es también para ‘un vaguito y mil vaguitos’. Es un monumento al perro callejero, al ser sintiente que no tiene voz para pedir ayuda, pero su dolor es tan real como el nuestro. Es un recordatorio de que la indiferencia también es una forma de maltrato, y de que siempre es preferible hacer que no hacer, estar que no estar.”

“Como docente, y como alguien que dedicó gran parte de su vida a rescatar a estos ángeles de cuatro patas, estoy convencida de que la educación es la única herramienta real para cambiar la historia. Los chicos, las chicas y los jóvenes son quienes van a tomar esta posta. Ellos son nuestros maestros para enseñar a los adultos que los animales sienten, sufren y merecen respeto.”

“Hoy cumplo mi promesa con el Negrito y cierro una etapa personal de mucha entrega, pero convencida de que este hito no es un punto final, sino el verdadero comienzo del camino para que Saladillo se transforme en una ciudad pionera en educación, en empatía y respeto hacia los seres sintientes.”

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