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Interés General

La “memoria completa”

Por el Dr. Gabriel Arsuaga (*)

Dr. Gabriel Arsuaga

He leído en estos últimos días a muchos vecinos reclamar a las víctimas de la última dictadura acertar con la cantidad de desaparecidos y contar la memoria completa.

Realmente me genera vergüenza ciudadana leer el negacionismo a flor de piel.

Quiero contarles que no son ni audaces ni novedosos con su argumento. La teoría de la guerra y/o de los dos demonios ya fue analizada por la Justicia Argentina hace más de 40 años. Justicia civil y ordinaria, por cierto.

Dichas teorías, no son otra cosa que la defensa formal legal de Videla, Galtieri, Bignone y el resto de criminales de uniforme que desprestigian el Ejército que alguna vez integraran San Martín, Belgrano y otros próceres de la historia. ¿No les da vergüenza envalentonarse con un discurso que fue la defensa de los mismos dictadores?

He leído a muchas personas muy avanzadas de edad reclamar a las instituciones educativas que cuenten la “verdad” de la historia. A ellos les respondo que cursé el colegio primario y secundario entre los años 1999 y 2010. Durante todos esos años estuvo prácticamente censurado leer el libro Nunca Más (mismo libro que ahora utilizan para negar la cifra de desaparecidos); y nunca dejó de haber alumnos y padres de alumnos descontentos con la fecha, el material de trabajo y las propuestas de los profesores.

Sin embargo, por suerte, las instituciones educativas enseñan la historia con responsabilidad y libertad de cátedra. A nadie se le obliga a opinar en un determinado sentido.

En síntesis, no son audaces por reciclar el mismo justificativo que dio fundamento a la masacre de miles de argentinos. Pero si eso no fuera poco, es algo que ya es cosa juzgada por el Poder Judicial argentino (sin perjuicio de los indultos posteriores).

¿Fueron 30.000 desaparecidos? No, no es una cifra exacta. Se utiliza la misma metodología que en otros eventos de detención, desaparición forzosa, tortura y masacre. Es un método de cifra abierta. Lo que busca ese número es poner en valor el crimen organizado perpetrado desde el mismo Estado y lo que ustedes hacen disminuyendo ese número es relativizarlo.

¿Cómo saber la cifra exacta? Continuar con el trabajo que realizan las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que año tras año encuentran personas con su identidad cambiada y una historia familiar destruida por décadas. Preguntarles a los cómplices de las Juntas Militares, muchos de ellos “buenos vecinos” y hasta funcionarios de cada pueblo, provincia y nación.

Continuar también con la prueba de lugares de entierro como se han encontrado en diferentes lugares del país. De los vuelos de la muerte, sin embargo, será imposible calcular (¿se entiende la complejidad de calcular un número y el porqué del método de cifra abierta?).

¿La dictadura fue sólo desaparición y muerte? No, fue también la destrucción de la matriz económica argentina, la desaparición de la industria nacional, la privatización de empresas claves para el Estado, la precarización laboral y una inflación del %5000. ¿Les suena? Claro que sí, porque los golpes siempre y en todo lugar son motorizados por el descontento, pero también por los intereses políticos y económicos. Y en Argentina había muchos beneficiarios de las políticas económicas de los militares, los mismos que se beneficiaron en los 90 y en la actualidad. ¿Les suena?

¿Existieron los dos demonios? Falso. Para el año 1978, la misma dictadura manifestó haber matado, detenido y/o desaparecido a más de 22.000 personas.

Esta documental, relativizada por los sommeliers de cifras de desaparecidos, es la única autoincriminación practicada por los militares. Ellos mismos informan a autoridades chilenas y EEUU sobre la lucha “antisubversiva”.

De allí en adelante, autoindulto mediante, sólo se dedicaron a borrar pruebas y esconder cifras. Pero, además, entre la Triple A y esos primeros dos años de gobierno, los genocidas se jactaban de haber aniquilado la subversión.

El ERP estaba desmantelado y Montoneros tenía 600 militantes exiliados y/o escondidos. Ello surge del mismo informe que la cifra de 22.000 (sólo entre el ‘76 y el ‘78). Entonces, ¿a quiénes desaparecieron entre el ‘78 y el ‘83? ¿A qué demonios torturaron y arrojaron al mar? ¿A qué demonios les arrancaron los bebés de las entrañas?

Desde ya, entre el ‘78 y el ‘82 (al menos) hubieron más de 8 mil detenidos desaparecidos y probablemente muertos.

Ahora, hacer cargo de la prueba a la víctima, es de las peores aberraciones que uno puede leer, más en fechas como esta. Es como pedirles a las víctimas del holocausto la prueba de la cámara de gas o de los trabajos forzosos. O que den una lista exacta de judíos asesinados. Sinceramente, me da vergüenza cívica leerlos. Su discurso es, de por sí, un espanto.

No hay registros porque no fue una guerra, no existieron ejércitos ni milicias permanentes. Fue un plan de exterminio para eliminar una ideología.

¿Existió terrorismo en Argentina? Sí existió. El mismo fue juzgado junto con la cúpula militar y liberados todos ellos en los ‘90. Está claro que debían ser encarcelados los responsables de los atentados contra civiles, personal de las fuerzas de seguridad y sus familias. Sin embargo, los mismos decretos de la Triple A y de la dictadura habían eliminado (según ellos, con la frase “Victoria total”) la subversión.

Por lo tanto, no fue una guerra, fue un plan de exterminio que utilizó la teoría de los dos demonios como disfraz para aniquilar y disciplinar una forma de pensar; y por eso el Nunca Más y la cifra de desaparecidos les molesta tanto.

Porque si logran relativizar la cifra, y criminalizar a las víctimas, entonces los crímenes de lesa humanidad se vuelven más tolerables y junto a ello el plan económico y social podría repetirse en el futuro.

Si logran instalar que fue una guerra, entonces el método empleado se vuelve justificable.

Por esto último, seguiremos contando la memoria completa. Y también la verdad y la justicia. No les vamos a dar ni un centímetro de distancia, porque esta fecha no sólo es para recordar, sino para no repetir.

Para que nunca se repita, se debe decir con todas las letras Nunca Más.

(*) Abogado de Saladillo

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