Santino Ibáñez llegó desde Saladillo con una valija cargada de ilusiones y una virtud que rápidamente empezó a mostrar en Boedo: el gol. El último domingo, el delantero volvió a convertir para la 8ª División de San Lorenzo de Almagro en la victoria por 3 a 1 frente a Newell’s, en Ciudad Deportiva, por la 21ª fecha del certamen de Fútbol Juvenil.

Nacido el 9 de abril de 2011, Ibáñez arribó al Ciclón a comienzos de 2025 y necesitó poco tiempo para empezar a mostrar sus credenciales. Su primera temporada con la camiseta azulgrana dejó una cifra contundente: 13 goles para finalizar como máximo artillero de la 9ª División.
El paso a 8ª División abrió una nueva etapa dentro de su formación. Más exigencia, otros desafíos y la necesidad permanente de incorporar herramientas a su juego. Sin embargo, Santino continúa mostrando una característica difícil de fabricar: el instinto para interpretar dónde puede terminar una jugada.
Diestro, movedizo y con capacidad para jugar de espaldas, no limita su participación exclusivamente al área. Puede ofrecerse como referencia, descargar para sus compañeros y generar espacios, aunque su mejor versión aparece cuando la pelota ronda los últimos metros.
Allí surge el delantero. El que sabe esperar su momento, atacar los espacios y resolver con frialdad. Ante Newell’s volvió a dejar su sello y sumó otro gol a un recorrido que recién comienza.
De Saladillo a Boedo, Ibáñez continúa avanzando en su proceso formativo con una compañía que, desde su llegada a San Lorenzo, se volvió habitual: la red.













