El escritor saladillense Bernabé De Vinsenci comparte con todos los lectores un nuevo poema de su autoría: Noche.
***
Entro en la noche
como un cadáver, de noche, rendido a tus pies
dejo una estela de luz
por si acaso
nada
me ensombrezca
últimamente me sensibilizo
digo adiós en vez de hola
y acaricio el cadáver
recorremos las calles y las plazas
y le explico «te vas a cansar
pronto de todo, noche»
tus pasos serán tal vez
un pedazo de suela y yo me quedaré
con vos
con vos
y tu pedazo de suela
sin nadie que te recuerde
acá me tienen por loco, noche mía
te anoticio de eso y de mucho más
un loco algo arrebatado
y cubierto de polvo
me parece cuán doloroso el amor
estoy atravesado por un rayo
un rayo tibio
pero al fin un rayo
que me atraviesa
que me atraviesa
y nada puede darme alegría
me boicotearé
sí
tal vez
espero que lo sepas
me boicotearé
y decidiré qué nombre de pétalo le pongo
a un bello día
a este bello día
así lo llevo conmigo
arrastrándolo como a un muerto
hasta el próximo invierno
que será divino y cruel
y estarás ahí
noche mía
como siempre
cubierta de estrellas vivas y apagadas
acompañándome
sí
te lo repito
noche mía.
***
Hoy te vi
estabas agazapada en la negrura
y me pregunté
si debía emborracharme
con tu pigmento
te solté la mano
y una luciérnaga se apiado de vos.
***
Ahora estamos bajo la lumbre
de las estrellas
pero siempre supimos que son
asteroides apagándose.
Pido piedad pero en el caos
es difícil de encontrarla.
Voy al océano a enfriarme
un océano que me traga
y no me devuelve.
***
No quiero agradar los ojos
de la noche
dejaría que ella caiga como una centella
sobre mí
y yo abrirme como una constelación
sin principio ni fin.
***
Ahora que sé morirme solo
noche mía
no quisiera romantizar
la estrella fugaz
ni el sol oculto en nuestro insomnio.
Quisiera irme bajo la piedra
fundacional
ni tuya ni mía
tal vez
de lesa humanidad.
Y vos y yo
locos en un terremoto
diminuto
pero aislados
siendo parte de un dulce cataclismo.
***
Noche de mí
noche de malas estrellas
te ves apocada
no te llaman ni piden milagros
tal vez
enloquecida estás
de que tu constelación
haya sido
una pólvora de universos
nadie te contempla
después del atardecer.
Quieta naufragas
lejos de los meteoros
fría fría
recorrés la galaxia invernal
y en un punto fijo
te morís.
***
Sobre tu dulce boca
cae de la lengua el meteoro extraviado
solitario se adentra
al centro justo de mi corazón
no hay luz
que den señales de vida
a pesar de que algo
late en mi pecho
de un cable de luz
un pájaro se desploma vivo
y a tu centro, noche mía, va a morir.
***
Quisiera que la estrella más estéril
se incruste en mi cráneo
recorra cada fibra de mi cerebro
y cabalgue iluminando
cada farola dormida de mi mente
que me conduzca lejos
como expedicionero de una galaxia
donde nadie es espejo y reflejo de nadie.
***
Tu galaxia es un páramo
noche mía
todo lo que te pertenece no pudo contenerme
ahora soy un iceberg
yendo al sol y probando si de mi hielo
puedo hacer una constelación tibia
enciérrame en tu pigmento más oscuro
y expúlsame al cielo abierto
así tal vez pueda beber el río que recorre
al ozono suicida
y a todo lo bello de la vida
de lo que no pudimos aprender.














Comments are closed