“Los escépticos”: ¿Creer o no creer?
Por Cristina Sarubbi
No intento hacer una crónica que dé cuenta de sus inicios ni de cuántos integrantes eran ni de por quiénes estaba originalmente compuesta esta banda. No es la idea. Ni siquiera me intereso en ahondar en el sentido del nombre, aunque Los Escépticos de Conrad resulte atractivo y convocante, tanto como pudieron serlo Patricio Rey y los Redondos ¿Por qué “escépticos”? ¿Y quién es Conrad? Seguramente todo se reduzca a una cuestión eufónica y misteriosa que la vuelve doblemente seductora ¿Alguno se resistiría a presenciar el show de una banda que se llama “Los escépticos de Conrad”?
Pero parece que estos escépticos resultaron ser unos verdaderos creyentes: confiaron tanto en sí mismos que en esta calurosa noche del 26 de diciembre presentaron su disco, “Antes de Conrad”, y desbordaron el Galpón Cultural de Saladillo: fans, amigos, familiares, todos, fuimos parte de un show que protagonizaron Lautaro Nadares (voz), “Fede” Conti (batería), “Mati” Zampelunghe y “Santi” Salvo (guitarras), “Fran” Marinacci (bajo) y Fermín Buezas (teclado). La iluminación y el sonido acompañaron (¡y muy bien!) la alegría, la fuerza, la energía con que se plantaron sobre el escenario durante las más de dos horas que duró el espectáculo.
Y no fue magia, no. La vienen remando cada día, carreras universitarias y/o trabajos mediante. Se reúnen, ensayan, piensan, crean, modifican, descartan, desaciertan, aciertan; tocan en Saladillo (La Cantina, El Galpón Cultural, el Parque de las Aguas Corrientes, la plaza principal), en la ciudad de Buenos Aires (Liverpool Club, Palermo) y en La Plata (Pulsar, Blondie, Guajira, Ciencias Exactas, Psíquika, Espacio Live).
Desde que empezaron, hace un par de años, hasta ahora se fueron perfeccionando técnicamente; y también sumaron seguidores en las redes y en la presencialidad. Tal vez no sean las mismas personas que los acompañan en Saladillo, en CABA o en La Plata, pero tienen idénticas energías, saltan, bailan y cantan a la par de ellos. Y es que “Los escépticos” son contagiosos.
Cuando publican en Instagram las noticias de sus shows, también comparten el día a día de la banda. No son sólo seis chicos que se juntaron para hacer música; también son amigos: Sobre las tablas del escenario y fuera de ellas, se amalgaman miradas cómplices, risas, abrazos, situaciones compartidas con humor y con amor. Y eso suma, y se vuelve esencia y magia; y nos contagia a todos. Así que eso de que son escépticos es pura espuma. A estas alturas, no hay quien lo crea, y menos ellos.












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