“Parece que no llegar a fin de mes es el nuevo ‘despilfarro’ de los ciudadanos. Una ironía perfecta para ocultar un plan sistemático: políticas oficiales que buscan deliberadamente destruir la industria nacional, asfixiar el salario y deprimir el consumo interno, ensañándose de manera directa con los sectores populares.”
Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo (1991-2015)
Resulta una auténtica barbaridad que el Presidente de la Nación se burle abiertamente de los ciudadanos que no llegan a fin de mes.
Detrás de la fría estadística y del cinismo discursivo, hay familias reales, trabajadores y jubilados que enfrentan el día a día con angustia.
Quienes hoy no logran cubrir sus necesidades básicas, no lo hacen por una falta de conducta financiera o por supuestos desarreglos económicos. No llegar a fin de mes es, lisa y llanamente, la consecuencia directa de la pérdida deliberada del poder adquisitivo de los salarios provocada por las políticas del propio Gobierno.
La realidad social no se puede tapar con ironías en las redes ni con discursos alejados de la calle. Hoy asistimos a un escenario dramático donde miles de argentinos se ven obligados a recortar lo elemental: ciudadanos que interrumpen sus tratamientos médicos porque no pueden pagar los medicamentos necesarios, familias que restringen la compra de alimentos esenciales, inquilinos desesperados que no pueden afrontar el alquiler, y personas que estiran su indumentaria al máximo porque renovar el calzado o la ropa es un lujo inalcanzable.
El desmantelamiento del bienestar es total. El ahogo financiero empuja a la clase media a dar de baja la obra social o la prepaga, saturando el sistema público, mientras muchos padres se ven forzados a retirar a sus hijos de los colegios privados al no poder sostener las cuotas.
A esto se suma el ensañamiento con sectores clave para el futuro del país: los docentes universitarios perciben salarios que no cubren sus necesidades básicas, degradando la educación pública. Mientras tanto, el sector productivo se desmorona con el cierre sistemático de fábricas y comercios, destruyendo puestos de empleo genuinos.
En síntesis, no llegar a fin de mes no es una elección individual ni una mala administración de los hogares. Es el producto directo, crudo y previsible de las políticas oficiales actuales. Que el máximo mandatario elija la burla en lugar de la empatía y la solución de los problemas, es una falta de respeto a la dignidad del pueblo argentino.












