Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
El domingo 25 de enero, partió hacia el descanso eterno otro incansable trabajador por la comunidad de Saladillo. Se trata de Mario Honorio Simoy, quien lo hizo desde las organizaciones deportivas y desde la política.
Era simpatizantes del Club Argentino de nuestra ciudad, del cual fue jugador y activo dirigente. Lo recuerdo como uno de los impulsores de la construcción de la primera tribuna sobre el lateral de la cancha que da sobre la calle José Ingenieros.
Estuvo muy comprometido con Argentino y con el futbol saladillense. Su espíritu solidario no lo circunscribió solamente al ámbito de las organizaciones civiles. Mario entendía que también debíamos poner nuestro granito de arena hacia la comunidad y hacia el país en su conjunto, desde la política, porque concebía a la política como un medio para lograr las transformaciones que la sociedad necesita en el marco de la democracia y de la justicia social.
Fue el peronismo el partido de su militancia permanente. Era un peronista de Perón y de Evita e inspirado en ellos realizó toda su militancia política en nuestra ciudad.
En las elecciones de 1987, en las mismas en que yo fui elegido diputado provincial por la UCR, Mario resultó electo concejal por el Partido Justicialista.
Mario Simoy había sido candidato a primer concejal en la lista que encabezaba como candidato a intendente el siempre recordado Julio Sarlo.
Ambos realizaron una campaña muy intensa y compitieron palmo a palmo con nuestro candidato a intendente: el Dr. Francisco Ferro, que iba a la reelección por la UCR.
El triunfo fue del radicalismo y Mario asumió como concejal, mandato que cumplió con dedicación y compromiso con el pueblo hasta diciembre de 1991.
En diciembre de ese año, yo asumí como Intendente municipal y siempre tuvimos contacto político con Mario. Él siempre fue admirador de Evita y seguidor de su ideario social.
A principios de 1994, me vino a ver junto al concejal Iván Tenaglia y me manifestó que junto a un grupo de militantes peronistas querían reponer el busto de Eva Duarte de Perón en la plaza principal.
El grupo impulsor estaba integrado por Gloria Molfino, José Romano, Adolfo “Cacho “Grosso, Héctor Rapanelli y el propio Mario Simoy.
Querían un acto de reparación, ya que el busto de Evita fue retirado de la plaza principal por la Revolución Libertadora en 1955, igual que en su momento fue retirado y tirado el busto del Dr. Emparanza, ex intendente de Saladillo y destacado dirigente radical en tiempos del peronismo.
El busto del Dr. Emparanza fue repuesto, pero el de Evita no, y era una aspiración de los peronistas saladillenses reponerlo en la plaza principal. Habían pasado 10 de la recuperación de la democracia y el 26 de julio de 1994 se cumplía el 42° aniversario de la muerte de Evita. Entendí que había que superar definitivamente las fisuras y desencuentros del pasado y entonces arbitré los medios para que se instalara el busto de Evita en la esquina de Av. Rivadavia y Belgrano.
Ese 26 de julio, se restituyó el busto en la plaza principal y se dio respuesta a un pedido de Mario Simoy, en representación de otros militantes peronistas.
Siempre mantuvimos diálogo con Mario, quien con habitualidad me traía alguna inquietud de carácter comunitario. Siempre estaba interesado en el bienestar del pueblo.
Mario siempre siguió trabajando por la comunidad desde el lugar donde estuviera. En 2010, yo todavía era Intendente municipal y Mario se reunió conmigo en el Municipio y me dijo: “Goro, ahora tenemos que traer la Policía Científica a Saladillo”. Le contesté que estaba trabajando en el tema con el ministro de Justicia, Dr. Ricardo Casal, pero que mancomunaríamos esfuerzos para lograrlo y así trabajamos hasta diciembre de 2015, fecha en que concluí mi último mandato.
Después de muchos años de trabajo, el lunes 30 de septiembre de 2019 fue inaugurada en Saladillo la Sección Pericial Descentralizada (Policía Científica) dependiente del Ministerio de Seguridad de la Provincia (Superintendencia de Policía Científica) con jurisdicción en los partidos de Saladillo y Roque Pérez.
Yo no fui invitado al acto de inauguración. Pero Mario Simoy, que por entonces se desempeña en el CAEEP (Centro de Altos Estudios de Especialidades Policiales), en el acto de inauguración, hizo mención a mis gestiones, lo que yo le agradecí posteriormente y él me dijo: “Siempre hay que señalar desde donde arrancan los proyectos, hay que reconocer las raíces de los mismos”.
En gratitud, le hice entrega de un mate con las imágenes de Perón y Evita. Le estoy muy agradecido por el reconocimiento.
Mario siempre le puso mucho empuje y amor a cada proyecto en el que se involucró. El peronismo ha perdido con su partida a un gran militante que siempre hizo hincapié en los temas sociales. La ciudad pierde a un gran convecino que luchó por su crecimiento y desarrollo.
Sirvan estas líneas para rendirle un modesto homenaje a ese gran luchador que fue Mario Simoy y para expresar mis condolencias a sus hijos, sus afectos, familiares y amigos.
Hombres como Mario Simoy nunca serán olvidados porque dejan una huella indeleble por cada lugar que pasan.















Comments are closed