De 1.823 al bombardeo a Caracas, 203 años de muerte y latrocinio
Por Claudio Salesses (*)
La doctrina Monroe fue aplicada por EEUU a partir de 1823 con el propósito de finalizar con la intervención directa de Europa en Latinoamérica y con la injerencia del país del norte en Europa. Tuvo como lema “América para los americanos”, con esta doctrina el imperio obtenía la “justificación jurídica” para intervenir directamente en todo el continente; por ende, para apropiarse de todos los recursos que le fueran necesarios.
Desde ese instante las políticas de intervención directas o indirectas fueron innumerables en la región. Por citar algunas, podemos mencionar la invasión de Haití ocurrida en 1915. Duró 15 años, concluyendo lo iniciado por Francia varios años antes y de esta manera convertir al país más rico y próspero de centroamericana, hasta ese momento, al más pobre, donde la desigualdad social y la pobreza lo transformó en un país inviable; USA también usurpó militarmente a Honduras en varias ocasiones entre 1903 y 1925. A Cuba la intervino entre 1952 y 1959, a través de un auxiliar de la CIA.
Fulgencio Batista convirtió la Isla en un verdadero casino y prostíbulo. Luego de caer el régimen de Batista en manos del pueblo cubano, EEUU intentó invadirla nuevamente en 1961, en donde fueron derrotados por el gobierno soberano de Cuba. En 1962, le asestó un embargo económico y comercial que perdura hasta la fecha.
A Nicaragua, siendo esta la más extensa invasión, iniciada en 1912 y finalizada en 1930, volviendo con una intervención indirecta en 1980 financiando y aportando armas a los “contras revolucionarios” que se oponían al triunfo y la llegada al poder del Frente Sandinista. Y por citar la última, fue la intervención ocurrida en Panamá en 1989, un holocausto engendrado por la CIA. Se llevó la vida de más de 45.000 panameños.
La excusa fue acusar al por entonces presidente panameño de narcoterrorista, la cuestión de fondo era controlar el canal por donde fluye todo el comercio entre el Mar Caribe y el Pacífico.
Entre 1973 hasta finales de la década del ’80, la CIA conjuntamente con el Departamento de Estado congeniaron el Plan Cóndor, que consistía ya no en la intervención directa de las fuerzas armadas norteamericanas, sino que promovía golpes de estado en aquellos países gobernados por presidentes constitucionales que de alguna manera ponían en riesgo los intereses de EEUU en la región, regando de sangre el continente.
La salida de este plan macabro fue el implementado luego de la caída del muro y el fin de la Unión Soviética, el Consenso de Washington, donde imponía a América Latina las políticas neoliberales, la venta de activos estatales y la estabilidad monetaria y cambiaría a través del financiamiento del FMI y el Banco Mundial, el final ya es conocido.
Latinoamérica y el derecho de autodeterminación
América fue invadida por primera vez en 1492, luego continuaron las políticas de colonialismo e intervencionismo como fueron las invasiones portuguesas a Brasil y la Banda Oriental, la guerra de la Triple Alianza con directa injerencia de Inglaterra, las tres invasiones británicas que se produjeron en nuestro país y más acá el ataque al crucero Gral. Belgrano estando fuera del área de exclusión bélica y virando hacia el continente, violando las leyes de guerra y el derecho internacional, un crimen ejecutado por la OTAN que aún sus responsables no purgaron y el último, por ahora, la invasión de EEUU a Venezuela el 3 de Enero de 2026.
La Organización de Naciones Unidas se constituye en 1945, luego del fin de la II Guerra Mundial. Entre sus acciones principales, era proteger a las naciones soberanas a la intervención de otras naciones.
El 14 de diciembre de 1960, mediante la Resolución Nº1514 refrendada por el total de naciones que componen la Organización, se proclama oficialmente la Autodeterminación de los Pueblos, que consagra, entre otros, el derecho de los pueblos a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de equidad.
Venezuela, Bolívar, Miranda, Chávez y el petróleo
El libertador Simón Bolívar y Francisco de Miranda conformaron la llamada Sociedad Patriótica desde donde se impulsó la independencia definitiva de la corona española. Esto se concretó el 5 de julio de 1811, una lucha que continuó posteriormente a dicha independencia con los españoles que aún permanecían en el territorio, se sumaron las luchas internas por la organización nacional.
En 1875, 64 años después de la independencia, se descubre en la provincia de Táchira el primer yacimiento de petróleo y en 1920 comienza su industrialización a gran escala.
Durante 1973, los países árabes exportadores de crudo impusieron un embargo de su venta a Estados Unidos y a otros estados en represalia por su apoyo a Israel en la Guerra del Yom Kippur, que enfrentó al Estado judío con Egipto y Siria.
Para la mayoría de los países de América Latina, supuso un duro revés que los obligó a endeudarse masivamente para cubrir sus necesidades energéticas. Pero hubo un país que resultó muy beneficiado: Venezuela.
Esta es la historia de cómo se convirtió en uno de los países más ricos de América Latina, mientras sus vecinos sufrían. Pero de a poco la comercialización industrial del petróleo producido en el país caribeño, la exploración, la perforación, la extracción del crudo, el traslado y procesamiento fue captado por multinacionales de firmas norteamericanas, llegando a 1998 a que sólo el 12% de sus ganancias quedaban en el país, el restante 88% migraba a empresas y bancos norteamericanos.
Con el triunfo electoral de Hugo Chávez y su asunción a la presidencia en 1999, como primera acción soberana, declara la nacionalización de la empresa petrolera PDVSA, es así que todo el proceso de industrialización y comercialización del petróleo venezolano pasaba a manos de sus verdaderos dueños.
Ya para 2004 se había invertido la ecuación, el 85% de las ganancias quedaban en Venezuela y el 15% para las empresas multinacionales asociadas a PDVSA. En 2012 llegó al récord de producción, 3.300.000 barriles diarios.
Intervenciones o invasiones, el peligro de un imperio en vías de extinción
En la carrera espacial, las nuevas tecnologías en la comunicación, informática, armamentista, etc, etc emergen otros países que están liderando estos temas de presente y futuro, superando a EE.UU. Como ejemplo, China y Japón se imponen ampliamente en lo que es comunicaciones, el desarrollo de la robótica, el espacio y están consolidando un sistema económico, comercial, monetario y financiero en plena expansión.
China ya está comercializando productos y servicios con otros países del hemisferio a través del Yuan y criptos no dolarizadas, tal como también hace Arabia Saudita con la comercialización de su petróleo, utilizando otras monedas.
En tanto, Europa, luego de la conformación del bloque de la U.E, consolidó su estatus monetario sin necesidad de depender de otra moneda y la consolidación de los BRIC que imponen el 45% del PIB mundial y abre canales de comercialización de productos a los 5 continentes, como por ejemplo la Ruta de la Seda.
Mientras tanto, en el contexto de un nuevo orden mundial, la economía norteamericana se encuentra en pleno proceso de contracción desde 2018, la devaluación sufrida en la moneda en los últimos 10 años, la guerra civil de baja intensidad que enfrenta a una sociedad xenofóbica y racista y por último la pérdida de liderazgo en temas claves como son la energía, las comunicaciones, la informática y el comercio ubican al imperio en un proceso de degradación.
El mismo tiene su correlato desde hace un par de décadas, con la invasión a Irak (3° reserva de Petróleo del mundo), la guerra del Golfo Pérsico; los ataques a Yemen (Importante yacimientos de gas y petróleo); Sudán (1° productor de oro y petróleo de África) y su última incursión invasora: Venezuela (1° país del mundo en reservas petrolíferas y recientemente se descubrió en la zona del Orinoco 110km2 de tierras raras, donde se encuentran, de acuerdo a investigaciones, que entre sus minerales hay 7 elementos para lo que es el funcionamiento de la telefonía, la informática y las nuevas armas de guerra. El imperio está exasperado y quiere obtener recursos como sea.
Cuando el fin imperialista se transforma en una verdadera amenaza para los pueblos del Continente
El potencial bélico, los grandes medios de comunicación hegemónicos y todo mecanismo propagandístico son las reservas que aún le quedan al imperio. Influyen directamente en la opinión pública, siempre contó con ese poder para solidificar argumentos falsos para crear opinión pública a favor y luego actuar en consecuencia. Debemos rechazar profundamente el ataque del 03/01/26 a Caracas, violando los Art. 1°,2°,4° y 7° de la Carta Magna de Naciones Unidas, el argumento fue: hay que terminar con la dictadura y acusar a su presidente de narcoterrorista.
Pregunto, ¿acaso en Perú no hay instalada una dictadura desde 2.023? Sí, claro. Pero responde a los intereses imperiales. En Argentina, en las últimas elecciones, ¿el partido gobernante no llevó como candidato a diputado y a senadora a dos narcotraficantes? Sí, claro.
Pero el oficialismo argentino responde a los intereses de los norteamericanos. Tan sólo con estos dos ejemplos se derrumba el argumento para justificar el ataque.
La premisa para agredir e invadir siempre son las mismas, como así también son las mismas cuestiones de fondo: la expropiación de los recursos.
Debemos estar preparados y no avalar de ninguna manera, ni bajo cualquier razonamiento la invasión de EEUU a nuestro pueblo hermano de Venezuela y el secuestro de su presidente (no hay, ni la hubo, orden judicial), utilizado esto como un método disciplinante para otros lideres.
No debemos tolerar a que los medios de comunicación, nacionales y extranjeros, que son parte del dispositivo de la “cultura occidental” para establecer un relato “oficial”. Lo sucedido el 03/01/26 en Caracas es la seguidilla de intervencionismo desesperado por parte de USA en Latinoamérica como mecanismo lógico de un imperio en decadencia. En 2019, golpe de estado en Bolivia contra el presidente constitucional Evo Morales, ejecutado por la OEA a solicitud del Departamento de Estado; 2022, golpe de estado en Perú; julio de 2025, intervine en elecciones en Honduras solicitando al pueblo soberano que vote por el candidato ultra derechista Nasry Asfura.
El 22 de julio del 2025, el embajador de EEUU en Argentina, Peter Lamelas, compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos y declaró textual: “Uno de los problemas para EEUU es que las provincias argentinas son autónomas, esto les permite comercializar sus recursos directamente con otros países”. Y continuó su relato textual: “Sugiero que la principal referente de la oposición continúe detenida hasta cuando fuera necesario”.
El secretario del tesorero, Scott Bessent, declaró en conferencia de prensa el 15/10/25, luego del desembolso del tesoro al Gobierno nacional para contener a la divisa norteamericana antes de las elecciones del 26 de octubre de 2025, textual: “Haremos todo lo que haya que hacer para que el oficialismo de Argentina gane las elecciones”. Y continuó textual: “Argentina tiene los recursos naturales suficientes para poder afrontar el pago de la deuda adquirida”.
En conferencia de prensa, el presidente de EEUU, el 03/01/26, luego de explicar el operativo de invasión y secuestro de su presidente a Venezuela, después de nombrar la palabra petróleo en 26 ocasiones y la palabra democracia nunca, anunciando públicamente que textual: “El próximo en caer será el presidente constitucional de Colombia”. Y el día 05/01/26, en entrevista exclusiva a la cadena CNN, el primer mandatario declaró textual: “El petróleo de Venezuela le pertenece a los EEUU y lo vamos a recuperar”, aplicando un elemental principio jurídico. “A confesión de parte, relevo de pruebas”.
EEUU y el patio trasero. Belgrano, San Martín y Bolívar
De los 10 países que integran América del Sur, cuatro de ellos se encuentran intervenidos directa o indirectamente por la CIA, el Departamento de Estado o el Tesoro estadounidense: Ecuador, Perú, Argentina y Venezuela.
No debemos naturalizar el intervencionismo, se tiene que tomar la situación como un peligro para todo el pueblo, para la Patria Grande, actuar en absoluta unidad, sabiendo cual es el enemigo en común, que usara todo su poderío, comunicacional, informático y armamentístico para subordinar a un continente entero a su único objetivo.
Quiera nunca suceda, en su intento final no arrastre a Latinoamérica como motín de guerra a un conflicto bélico a escala mundial y esa sumisión planificada a la que nos están llevando nuestros gobernantes de turno termine favoreciendo sus intereses, dejando la neutralidad que mantuvimos en los distintos conflictos mundiales y nos conduzca a una tragedia aun mayor, con consecuencias aciagas para los pueblos.
Consolidando un pensamiento como el de Belgrano, San Martín y Bolívar, lograremos liberarnos definitivamente de un imperio decrépito, que como uno de sus últimos actos desesperados optó por poner sus garras en el único continente que continua en disputa desde 1492.
(*) Claudio Alejandro Salesses
DNI: 21.108.872
SALADILLO















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