Por Carlos Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
La ley 26.058 de Educación Técnico Profesional fue sancionada por el Congreso de la Nación el 7 de septiembre de 2005 y promulgada al siguiente el 8 de septiembre.
Tenía y tiene por objetivo regular y ordenar la Educación Técnico Profesional en el nivel medio y superior no universitario del sistema educativo nacional y la formación profesional.
En sus 57 artículos queda explicitada la importancia de la Educación Técnico Profesional. El artículo cuarto determina sus alcances al decir que “la Educación Técnico Profesional promueve en las personas el aprendizaje de capacidades, conocimientos, habilidades, destrezas, valores y actitudes relacionadas con desempeños profesionales y criterios de profesionalidad propios del contexto socioproductivo, que permitan conocer la realidad a partir de la reflexión sistemática sobre la práctica y la aplicación sistematizada de la teoría”.
También determina en otro de sus artículos la vinculación de las instituciones educativas con el sector empresarial y educativo. Cómo se logrará el equipamiento de los establecimientos educativos.
Mediante el artículo 46, se dispone la creación del Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción. Y a través del artículo 49, la creación de la Comisión Federal.
En el título VI, y más específicamente en el artículo 52, se determina el financiamiento: “Créase el Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional, que será financiado con un monto anual que no podrá ser inferior al cero coma dos por ciento (0,2%) del total de los ingresos corrientes previstos en el Presupuesto Anual Consolidado para el Sector Público Nacional, que se computarán en forma adicional a los recursos que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología tiene asignados a otros programas de inversión en escuelas. Este Fondo podrá incorporar aportes de personas físicas y jurídicas, así como de otras fuentes de financiamiento de origen nacional o internacional”.
Se viene hablando en todos los sectores vinculados con la educación de que el Gobierno se propone eliminar el artículo 52 de la Ley 26.058, con el cual se desfinanciaría a la Educación Técnico Profesional. Y “cuando el río suena, agua trae”, dice el refrán popular.
Por lo tanto, es un deber de quienes creemos y militamos en favor de la educación pública alertar sobre este tema, para que los legisladores nacionales de distintas extracciones políticas alcen su voz en contra de la presunta pretensión de eliminar el artículo 52 y, además, traten de garantizar que los recursos a la Educación Técnica Profesional sean efectivos.
Igual actitud deberán tomar la dirigencia política en todo el país, empezando por las ciudades donde tenemos escuelas de educación técnica.
En Saladillo, nadie pude dudar del rol que cumplen para la comunidad local y para el país la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°1 Gral. Savio y la Escuela de Educación Secundaria Agraria N°1 Ing. Horacio Giberti.
Solamente, gobiernos y funcionarios que no le importen la educación, ni el futuro del país pueden estar pensando en eliminar este artículo de la ley y castigar y lastimar a la Educación Técnico Profesional.
La inversión en capital humano es una de las más rentables que una sociedad puede hacer. Las escuelas de Educación Técnico Profesional son el ámbito adecuado para para realizar inversión en capital humano y lo debemos hacer en las distintas zonas del país, atendiendo la realidad de la Argentina Federal.
La Argentina necesita de industrias y de distintos tipos de emprendimientos productivos y las escuelas de Educación Técnico Profesional pueden y deben brindar los recursos humanos necesarios a tal efecto.
Entonces, sería de delirantes pasarle la motosierra al artículo 52 de la Ley 26.058/2005. Es de esperar la reacción de los representantes del pueblo para garantizar la vigencia de este artículo de la ley y, además, procurar que sea efectivo.
Parafraseando un pensamiento de Paulo Freire, diré: “La educación tanto necesita de sueños y utopías como de formación técnica, científica y profesional”.
Hagamos todo lo posible para que no se elimine el artículo 52 de la ley de referencia. ¡Motosierra en educación, no!
Que la educación no nos sea indiferente a todos y en particular a los representantes del pueblo, porque los niños serán representantes del oscurantismo, la ignorancia y la postergación del país.















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