Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
Triste e inesperada noticia recibí hoy en horas de la mañana. El Dr. Guillermo Faviano, me comunicó que ayer, a los 71 años, falleció el Dr. Juan “Boni” Radonjic.
Yo lo comencé tratar en 1972, cuando él era militante de la Juventud Radical en San Isidro y en la Franja Morada de la Facultad de Derecho de la UBA.
Su padre, Dusan Radonjic, era director del semanario El Economista, que había fundado su abuelo. En 1974, se reorganizó la Juventud Radical oficial de la provincia de Buenos Aires y se eligió el Secretariado de la Juventud Radical en el viejo Comité Provincial de Moreno 2480.
Fue elegido secretario general Carlos Cantore, de Pergamino; secretario de Actas, Juan Radonjic, de San isidro; y secretario de Hacienda fui elegido yo por Saladillo. El plenario tenía 24 delegados, tres por cada sección electoral.

Por motivos personales, renunció Carlos Cantore y asumió la Secretaría General Boni y yo la de Actas. Desde ese momento, formamos una dupla casi inseparable que recorrimos la provincia de Buenos Aires hasta 1983, dado que por el golpe de 1976 quedaron congelados nuestros cargos. No hubo renovación de la Juventud Radical hasta el advenimiento de la democracia.
A la provincia la recorrimos antes y después del golpe de Estado. Yo viajaba de Saldillo a Buenos Aires por la Empresa Liniers y luego por el tren me trasladaba a la localidad Martínez (San Isidro), donde vivía Boni en la calle Ladislao Martínez 1138.
Desde ese lugar, partíamos hacia las giras por el interior de la provincia. Yo viajaba los viernes a Buenos Aires y concluíamos los domingos.
Boni me llevaba a la terminal de la empresa Liniers (por entonces calle Cangallo y Av. Pueyrredón), donde viajaba en el micro de la una de la mañana para llegar a Saladillo e ir al Colegio.
En una de nuestras giras, fuimos a la ciudad de Arrecifes y cuando estábamos cargando nafta, ingresó a la estación de servicio un auto a toda velocidad y Boni dijo: Aquí todos se creen que son Luis Di Palma. Y efectivamente era Luis Di Palma, a quien le contamos lo que Boni había dicho y Di Palma rompió en carcajadas.
En una oportunidad, íbamos de Lincoln hacia Carlos Tejedor. Nos perdimos y fui fuimos a parar a la localidad de Timote. Posteriormente, llegamos a la ciudad Rivadavia, casi en el límite con La Pampa.
Otra vez viajamos de Necochea a Bahía Blanca y desde Bahía Blanca por tren a Buenos Aires para asistir a un seminario de la Junta Coordinadora Nacional de la JR en Baradero.
Los viajes nos permitieron crear un estrecho vínculo personal entre Boni y yo. Casi siempre viajamos juntos de Buenos Aires a las reuniones de la ciudad La Plata. Lo hacíamos junto a Carmen Storani (la hermana de Freddy), que por entonces era novia de Boni.
Compartimos muchos momentos juntos. El 12 de junio de 1978, recibí una carta de Boni donde me escribió: “No te puede conseguir una entrada para ver a Argentina. Como sabés, va a jugar en Rosario. Puedo ofrecerte una entrada para ver Italia/Austria que juegan en River el domingo 18”. Boni era hincha de River y estaba vinculado a la institución, de manera que fui a ese partido.
He hecho estos comentarios para graficar nuestra estrecha relación. Fue Boni un militante político de una sólida formación y también ejerció el periodismo en el semanario familiar.
Comprometido con el radicalismo, perteneció como yo a la generación que luchó para evitar el golpe de 1976, pero también para recuperar la democracia.
El 16 de enero de 1981, me escribió para confirmarme la realización de una reunión nacional de la Juventud Radical los días 30, 31 de enero y 1° febrero. Me dijo que se hacía en el mismo lugar donde habíamos realizado otra en Santa Fe en 1979 y hacia allí viajamos.
Durante la época de la dictadura, yo era corresponsal de Radio Azul en Saladillo, de manera que le enviaba las cartas con sobres de Radio Azul y con domicilio del Banco Credicoop, para evitar que la correspondencia fuera interceptada por la dictadura.
Hacia fines de 1977, le dije: “Boni, me voy a ir a vivir a Saladillo y conseguir trabajo allí. Mi familia necesita de mi colaboración. De manera que voy a postergar mis estudios de Abogacía”.
Yo vivía en el CEUS (Centro de Estudiantes de Saladillo). Boni tuvo un gesto extraordinario conmigo fuera de la común. Me dijo: “Cuando necesitás para vivir en La Plata y ayudar a tu familia en Saladillo. Yo te voy ayudar”.
A pesar del gran gesto, yo rechacé la ayuda. Le dije que le agradecía mucho, pero que en política no quería deberle nada a nadie, porque en algún momento podemos estar en posiciones distintas y no quiero pase de facturas.
Él me aclaró que era una ayuda de amigo. Igual no la acepté, pero hoy, en el momento de su partida de este mundo, quiero que los correligionarios y amigos lo sepan para que conozcan la dimensión humana de Boni, del Boni que yo conocí, del Boni que no olvidaré.
Con el advenimiento de la democracia fue elegido diputado nacional y posteriormente designado Secretario de Información Pública y Secretario del Ministerio del Interior durante el Gobierno de Alfonsín.
Ambos seguimos militando en la UCR, a veces en los mismos espacios internos; otras no, pero con la misma convicción de un radicalismo al servicio de las mayorías y de la defensa permanente de la democracia y de los valores que ésta representa.
Con el tiempo, nuestras reuniones se fueron haciendo más espaciadas. Pero en afecto mutuo, nunca concluyeron.
De vez en cuando nos encontrábamos en el Florida Garden, en la esquina de Florida y Paraguay (cerca de las oficinas de El Economista) a charlar de los viejos tiempos y de la actualidad.
Con Boni Radonjic se fue un correligionario, un amigo de esos que no tienen reemplazo. No podré olvidar nuestra militancia en la Juventud Radical. Soñábamos con una Argentina solidaria y justa. Que ese mensaje encarne en los más jóvenes que deben tomar la posta.
Un abrazo en el dolor de la pérdida terrenal de Boni, a su esposa, hijos, a sus amigos y a los correligionarios que lo conocieron y lo quieren.















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