En una interesante entrevista realizada por Mercado Visión, programa que se transmite por Canal Rural, el empresario agropecuario de Saladillo, Antonio Riccillo, coincidió con la reflexión metafórica que escozó el economista Salvador Di Stéfano, al sostener que “cambió la música” en la Argentina.
Su empresa, con más de 30 años de experiencia en la producción intensiva (feedlot) en el paraje El Mangrullo, antes estaba orientada más al mercado interno.
“Destetábamos el ternero en 180 kilos e iba al frigorífico. Hoy se faenan más kilos, pero tenemos que seguir creciendo, porque hay un negocio inexorable por el que va a pasar a ganadería: la exportación”, sostuvo Riccillo.
“En ese sentido, tenemos que hacer cosas importantes, porque la Argentina tiene que bailar la música que baila el mundo. El mundo tiene menos hacienda y necesitamos hacer más kilos. Y (el problema es que) Argentina tiene menos hacienda y no está haciendo más kilos”, añadió el empresario.
En consecuencia, sostuvo que es necesario que entre el Gobierno y los productores se fije un programa de producción de carne vacuna.

“En nuestro caso, estamos orientados a producir recría y animal pesado”, dijo.
“Lo cierto es que la recría se hace a campo y hay que poner plata, para hacer pasturas, verdeos, manejo diferido… Ahí al novillo se le agregan unos kilos, para luego ingresarlo al feedlot y terminar de engordarlo”, indicó.
“Para que todo eso ocurra –advirtió– tenemos que estar asociados con los que tienen la llave del negocio. Si no, no llegamos. Y los que tienen la llave para producir a escala, son los frigoríficos exportadores”.
“Esto es algo que ya estamos observando, por las inversiones que están llevando a cabo muchos frigoríficos y por la cantidad de hacienda que ponen en los feedlots. En ese marco, nosotros nos estamos preparando para lo que viene”, aseguró el titular del Grupo Riccillo, en cuyo establecimiento Transcom tiene capacidad para más de 20 mil cabezas.
“Por lo tanto, ante este contexto, necesitamos recriar terneros. Se aproxima ya el destete y el 80% de esos animales pesan entre 150 y 200 kilos, dependiendo la zona. Hay que retenerlos y eso implica un capital muy grande, porque hay que tener espacio y poner plata”, insistió.

Unidad prestadora de servicios
Riccillo aseguró que su empresa se está preparando como unidad prestadora de servicios. “Nuestro eje es la hotelería, donde cobramos por kilo producido. Por un lado, hacemos una parte de recría y, por otro, engorde intensivo de manera eficiente. Contamos con dos galpones techados y con pisos de hormigón que son únicos en la Argentina, a partir de una inversión muy grande que hemos hecho… Tenemos toda la infraestructura necesaria para producir a full”, subrayó.
“Hoy estamos embarcados en este camino, porque vemos que cambió la música. El animal que antes hacíamos para el mercado interno, cada vez va a ser menor. Igualmente, creo que después de esto, el mercado interno irá hacia una categoría de mayor cantidad de kilos. Hoy un animal de entre 360 y 380 kilos, ya no asusta a nadie en el mercado. Antes era imposible”, explicó.
“Hoy la ecuación en el mercado interno no da. Perdés plata. En nuestro feedlot, tuvimos un excelente año con la vaca de engorde para exportación. Engordamos cerca de 3000 vacas y creo que vamos a seguir en esa sintonía”, pronosticó.
“Hoy hay una voracidad diaria en el mundo en pedir más carne vacuna y la que hay no alcanza para todos… Hablamos siempre de China, pero hay otros países de Asia (Malasia, Singapur, Vietnam, Taiwán, etc) que tienen una alta demanda”, afirmó.
No obstante, aclaró que lamentablemente hoy tenemos entre 2 y 3 millones de cabezas menos en el país, caída que se dio en los últimos 4 años.
“Argentina ha ido para atrás con su rodeo, y en la dieta la gente incorporó mucho pollo y cerdo. De 1,400 kilos que teníamos hace 30 años, hoy estamos en 23 kilos que consume cada habitante de la Argentina. Es evidente que la carne porcina es imparable como viene creciendo”, puntualizó.









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