Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
El Dr. Arturo Illia nació el 4 de agosto de 1904 en Pergamino, pero ya siendo médico se radicó en Cruz del Eje, donde desarrolló toda su carrera profesional y política.
Como médico y como político, siempre al servicio de la gente y priorizando a los más necesitados. Muchas veces he escrito sobre Don Arturo sobre su vida, su acción política y su gobierno. Muchos correligionarios lo harán el día de hoy en el 126° aniversario de su natalicio.
Por lo tanto, sirvan estas líneas para invitar a los jóvenes radicales de hoy a indagar sobre su vida y obra de gobierno. Hay material suficiente al respecto y a los radicales que llevan muchos años en el partido a no olvidar sus ideas.
Los radicales, para que puedan seguir su ejemplo y puedan ser radicales de verdad, porque como el mismo Don Arturo decía: “Es difícil ser radical, pero vale la pena serlo”.
La ciudadanía en general debe saber que hubo un Presidente que gobernó con honestidad, potenció el desarrollo integral del país y defendió la soberanía nacional.

Si bien es cierto que, como dicen sus críticos, llegó al Gobierno con el peronismo proscripto, el propio Illia progresivamente empezó a levantar las proscripciones políticas en el país.
Defendió la soberanía al anular los contratos petroleros que no favorecían a nuestro país. Buscó revalorizar a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) como motor soberano en la explotación de hidrocarburos. Promovió el control de precios de los remedios y reguló a los laboratorios extranjeros por medio de la Ley Oñativia (por su ministro de Salud, Dr. Arturo Oñativia).
Caso Malvinas: durante su gobierno logró que por la Resolución 2065, la ONU reconociera la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, e instó a ambas partes a negociar. Fue sin dudas el mayor logro diplomático del país en el tema.
El presupuesto en educación lo fue aumentando progresivamente hasta llegar al 23% en 1965 y se dio un gran apoyo a las universidades, lo que permitió importantes cifras de graduados universitarios.
Don Arturo dejó este mundo el 18 de enero de 1983. No alcanzó a ser la democracia recuperada por la que luchó hasta el último de sus días.
Los que a veces lo suelen revindicar en los discursos, hoy lo deben recordar y reivindicar en los hechos.
Los senadores que usan el nombre del radicalismo, lo cual no quiere decir que algunos sean auténticamente radicales, deben tener en cuenta esta sentencia de Don Arturo: “No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender”.
Espero que en el partido no haya quienes quieran entregar nuestras tierras que es como vender la Patria. Rendirle homenaje a Illia es honrar su pensamiento y su conducta.












