Por Darío García – Saladillo
Quiero tomarme un momento para reflexionar sobre las distintas reacciones que generó mi denuncia en los últimos días. En primer lugar, siento un enorme y sincero agradecimiento por la gran cantidad de vecinos que apoyaron el reclamo, demostraron empatía y comparten la misma preocupación por la situación de los afiliados de PAMI en Saladillo.
Por otro lado, reconozco que me sorprende y me entristece la absoluta falta de empatía de algunas personas. Gente que, enfrascada en una discusión política partidaria, prefiere defender o justificar que se les meta la mano en el bolsillo a los abuelos, antes que admitir una falla en el sistema. Me atacaron con bajezas, intentando descalificarme e inventando que busco algún tipo de “rédito”.
Quiero contarles que hoy tuve la oportunidad de hablar personalmente con el Sr. Fernando Nicora, encargado de la oficina de PAMI en nuestra ciudad. Mantuvimos una conversación agradable, amena y muy respetuosa en la que le planteé exactamente lo mismo que vengo manifestando en mis publicaciones.
Dejamos en claro que quedamos en una buena relación y le transmití con total firmeza que no tengo absolutamente ninguna cuestión personal hacia él. Fue nombrado en los textos porque es la máxima autoridad responsable del organismo en Saladillo, y frente a una problemática generalizada que están sufriendo tantos abuelos con los cobros indebidos en los consultorios, es indispensable que la institución brinde explicaciones claras a sus afiliados y tome cartas en el asunto.
Como siempre sostengo, soy un simple jubilado docente y un ciudadano más de esta hermosa ciudad. No pretendo absolutamente ningún rédito político, ni económico, ni personal; no es mi función ni me interesa. Mi única y legítima pretensión es exigir que se vuelva a las prácticas éticas que los médicos de cabecera tenían antes con nuestros abuelos, donde la salud no dependía de un pago en negro por debajo de la mesa. Y si hay otras obras sociales que hacen lo mismo, invito y aliento a sus afiliados a que realicen las denuncias pertinentes; el abuso es repudiable siempre, venga de donde venga y mande quien mande.
Esto no se trata de ser libertario, radical, peronista o comunista. El hambre, la enfermedad y la falta de recursos de un anciano no tienen boleta partidaria. Esto se trata simplemente de defender a aquellas personas que hoy no pueden defenderse por sí mismas.
Gracias a Dios, mi padre nos tiene a nosotros; él goza de una salud bastante buena dentro de todo y como familia obramos, nos movemos y reclamamos por él. Pero camino por las calles de mi pueblo y sé perfectamente que hay muchísimos abuelos que están completamente solos en este mundo, que no tienen a nadie que les haga un trámite, que les pelee un turno o que ponga la cara por ellos cuando los extorsionan en un consultorio. ¿Y quién los ayuda a ellos si nos callamos todos?
El Expediente N°288/2026 ya está presentado en el Honorable Concejo Deliberante. La denuncia institucional está hecha y el canal de diálogo con la jefatura local está abierto. Ojalá esta movida sirva para que las autoridades reaccionen y para que, como comunidad, entendamos que cuidar a la tercera edad es una obligación moral que trasciende cualquier ideología.
A todos los que acompañan con el corazón y con respeto, gracias de verdad.












