En coordinación con el Taller de la Memoria que brinda Marcela Balbiani, la Biblioteca Municipal Bartolomé Mitre de Saladillo compartió este jueves el espacio Universo Borges, en el marco del Día de las Bibliotecas Populares.
La convocante propuesta se realizó a partir de las 16, en la sala de lectura Matilde Correa de Arias, y giró en torno a uno de los máximos exponentes de la literatura universal del siglo XX.
Durante el encuentro, se expusieron las obras completas y también se habló acerca de la vida del notable escritor argentino.

Marina Maison, facilitadora de la actividad, comentó que Borges fue cuentista, poeta, ensayista y traductor. Nunca escribió novelas, género que le resultaba aburrido.
En sus obras, señaló Maisón, Borges utilizaba mucho la metafísica, de ahí la idea de denominar al encuentro “Universo borgeano”. A lo largo de su literatura, el autor abordó temas como el tiempo, el universo, la identidad, el infinito y el idealismo filosófico. “Yo me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca”, escribió alguna vez.
En lo personal, se odiaba a sí mismo. “A Borges lo avergonzaba lo que le devolvía el espejo. No se consideraba un hombre atractivo físicamente y él mismo se llamaba El Tapir”, contó Marina.

Una de las razones por las cuales Borges fue un hombre prácticamente solitario en su vida sentimental, se debió a su estrecha relación con su madre Leonor Acevedo Suárez, traductora y figura central en la vida y obra del escritor. “Leonor falleció a los 99 años en 1975, cuando Borges tenía ya 75 años. Ahí recién fue libre. De hecho, eligió casarse mucho tiempo después con María Kodama”, expresó.
“De todos modos, hay que reconocer que Borges no hubiera sido lo que fue sin su madre. Ella fue su luz, sus ojos cuando quedó ciego, su mano derecha, su puntal… Su padre Guillermo Borges, también había sido una persona muy ilustrada. Era abogado, profesor de Psicología y de Literatura Inglesa, traductor y escritor. Borges, realmente, tuvo una genética literaria”, completó.













