Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
Para el Gobierno, el déficit cero es innegociable; para la sociedad argentina, debe ser innegociable la justicia social y que los jubilados/as tengan un ingreso y vida digna. Garantizar la salud y una vida digna a nuestros jubilados, no es un favor ni una variable de ajuste: es un acto de estricta justicia social, el reconocimiento colectivo a toda una generación que, con su trabajo, esfuerzo y aportes, sostuvo y construyó los cimientos de nuestro país.
El 20 de septiembre de 1904, hace 122 años, mediante la Ley 4349, se creó la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones. En principio, fue un beneficio previsional para los empleados públicos del Estado nacional.
Teniendo como referencia ese hecho de más de una centuria en nuestro país, es que hoy se conmemora el Día del Jubilado.
Hoy, en el 2026, debemos tener en cuenta esta premisa: Una sociedad justa se mide por cómo abraza y protege a sus adultos mayores. Por su historia, por su entrega y por estricta justicia social: derechos plenos, ahora.
Hoy no podemos permitir que se los trate como un número en una planilla económica. Tenemos una deuda histórica con los jubilados en las que muchos (la dirigencia política), tenemos una cuota parte de responsabilidad.
Pero estamos a tiempo de revertir la situación. La sociedad puede y debe reaccionar. Con jubilaciones de miseria, no hay dignidad. La sociedad debe exigir un aumento urgente que cubra el costo real de la vida y respete los años de esfuerzo de nuestros jubilados.
Quienes gobiernan, deben arbitrar los medios para que se cumpla con esta premisa. A los jóvenes de hoy, les recuerdo parte de un poema de Mario Benedetti: “Joven: si en tu caminar/ encuentras seres de andar/ pausado de mirada serena y cariñosa/ de piel rugosa, de manos temblorosas, / no los ignores ayúdalos, / protégelos ampáralos/ Bríndales tu mano amiga/ tu cariño. / Toma en cuenta que un día también a ti…/ ” Te llegará la tarde”.
Los que hemos llegado a la tercera edad, somos –como también decía Mario Benedetti– “seres graduados en la escuela de la vida y en el tiempo postgrado que nos toca vivir, no hay viejos. Simplemente nos dejó la tarde y estamos dispuestos a vivirla con gran intensidad”.
Que, a pesar de todo, hoy los jubilados de mi país y de mi ciudad tengan un gran día.












