Las artistas Valeria Di Pascuale, Victoria Cotignola y Jimena Cárdenas inauguraron este sábado, en la planta alta del Museo de Saladillo, la exposición “Bitácora de lo invisible”.
El espacio El arte habita invita una vez más a descubrir, recorrer y disfrutar una muestra compuesta por cerámicas, collages textiles y pinturas.
La apertura se llevó a cabo en horas de la tarde, ante numeroso público. También participaron el intendente José Luis Salomón e integrantes del equipo de Cultura y Gobierno.
Durante la bienvenida, la coordinadora del Museo, Romina Virgili, comentó que esta exposición temporaria estará abierta a la comunidad todos los viernes y sábados de septiembre con entrada libre y gratuita, mientras que en días de semana será visitada por grupos de docentes y estudiantes. Además, dos de las artistas ofrecerán talleres de cerámica y arte textil.

La transformación a través del andar
Esta muestra nace de un encuentro: el de tres mujeres, tres miradas y tres caminos personales que, aun siendo diferentes, encuentran un punto en común en la necesidad de mirar hacia adentro.
“Bitácora de lo invisible” es apenas un fragmento de esos caminos. Una pequeña ventana a procesos mucho más amplios, a preguntas, experiencias, búsquedas y descubrimientos que muchas veces suceden en silencio y que, a través del arte, encuentran una forma de hacerse visibles. No hay aquí una única manera de entender la vida ni una misma inquietud que nos reúna.
Hay, en cambio, una sensibilidad compartida: la necesidad de detenernos, de escuchar lo que sucede dentro nuestro y de encontrar sentido en aquello que no siempre puede explicarse con palabras.

Vivimos tiempos de mucha velocidad, de estímulos constantes y de una mirada cada vez más puesta hacia afuera. Frente a eso, detenerse puede ser un gesto profundamente necesario. Volver a lo esencial, recuperar el espacio propio, escuchar la intuición, habitar la intimidad y preguntarnos quiénes somos más allá de lo que hacemos o tenemos.

Las obras que forman esta muestra son parte de ese recorrido. Cada una guarda algo de su autora: una emoción, una pregunta, una transformación, una manera particular de observar el mundo. Y quizás sea justamente ahí, en lo personal, donde aparece lo universal. Porque cuando una obra logra tocar algo de nosotros, deja de pertenecer solamente a quien la creó.
“Creemos en el arte como una forma de búsqueda, pero también como una forma de encuentro. Como un lenguaje capaz de abrir preguntas, despertar emociones y, quizás, transformar algo de nosotros y del mundo que habitamos”, expresaron las protagonistas.
“Invitamos a recorrer esta muestra sin prisa. A mirar, sentir y dejarse llevar por aquello que no siempre se ve, pero que quizás, de alguna manera, también habita en nosotros.”













