Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
El 14 de abril de 2004, el Dr. Alejandro “Titan” Armendáriz trastabilló por las escaleras de un edificio ubicado en la calle 4 y 45 de la ciudad de La Plata, donde tenía sus oficinas el contador Carlos Lunghi. Por entonces, Armendáriz se ayudaba con un bastón que usaba, a raíz de un accidente automovilístico que había tenido, luego de dejar la Gobernación mientras regresaba a Saladillo desde la ciudad de General Alvear, donde había participado de un acto político.
La caída lo mantuvo convaleciente hasta que falleció el 7 de agosto de 2005. Hoy recordamos todos, y los radicales en particular, el 21° aniversario de su partida hacia el descanso eterno.
El Dr. Armendáriz fue médico y puso su profesión al servicio del prójimo. Muchos saladillenses lo recordarán como un buen profesional y por su preferencia por los más desprotegidos.
En esta fecha quiero recordar, además, al político más importante que Saladillo ha tenido en toda su historia. Armendáriz hizo historia en la provincia de Buenos Aires al ganar por primera vez en elecciones libres y sin proscripciones al peronismo en la provincia de Buenos Aires. Fue el 30 de octubre de 1983, cuando los argentinos recuperamos la democracia para siempre.
El liderazgo indiscutido del Dr. Raúl Alfonsín llevó al radicalismo a ganar la Presidencia de la Nación y gobernar el país nuevamente en elecciones sin proscripciones 53 años después de la caída de Yrigoyen.
Armendáriz obtuvo en esas elecciones el 51,98% de los votos positivos y su adversario, el señor Herminio Iglesias, el 39.73 %. Titán triunfó también en la ciudad de Avellaneda de donde era oriundo Iglesias.
Conocidos los resultados de las elecciones del 30 de octubre, Herminio Iglesias inmortalizó la siguiente frase: “¡No se puede creer!”.

Efectivamente, Armendáriz ese día hizo historia. Tuve el honor de conocerlo a “Titan” desde mi temprana juventud y acompañarlo no sólo en las recorridas a los afiliados y vecinos en nuestro distrito, sino por gran parte de la provincia de Buenos Aires.
De manera que puedo afirmar que Alejandro Armendáriz ha sido un político de raza siempre comprometido y al servicio de la democracia. También ha sido un radical por convicción, su padre Don Alejandro Armendáriz Uriarte fue Intendente de Saladillo, legislador provincial y nacional y uno de los líderes históricos del radicalismo saladillense después del Dr. Francisco Emparanza.
Pero Titán fue líder del radicalismo de Saladillo durante muchos años no por herencia, sino por derecho propio. Fue un militante incasable que antes de ser Gobernador recorrió toda la provincia de Buenos Aires. Conocía como nadie la provincia y sus necesidades, esas circunstancias luego lo llevó a formular políticas públicas en todas las áreas en beneficio de los bonaerenses.
Durante su mandato debió soportar el flagelo de las inundaciones. Pero su Gobierno puede ser calificado como un gobierno progresista que promovió el crecimiento y el desarrollo de la provincia.
Titan, hombre honesto como el que más, pudo demostrar que fue un administrador eficaz de la cosa pública. Cada mandatario debe ser juzgado en el tiempo que le tocó gobernar.
Ha sido entonces Alejandro “Titán” Armendáriz, desde mi punto de vista, el mejor gobernador bonaerense desde la recuperación de la democracia. Otro será el momento para enumerar la gran tarea que Armendáriz realizara desde la Gobernación de Buenos Aires.
Recordar al Dr. Alejandro Armendáriz es recordar no sólo a buen Gobernador, es recordar a un radical que honra a nuestro más que centenario partido, en la línea de Alem, Yrigoyen, Illia, Balbín, Alfonsín y tantos otros.
Por eso hoy, a 21 años de su desaparición física, llevemos con orgullo la bandera del radicalismo que hombres como Titán han enriquecido con tamaña dignidad. Ese es su mejor legado, y ese será el mejor homenaje a su memoria.












