A través de la consignataria Monasterio Tattersall SA, cuyo representante en Saladillo es Sergio Weiss, el próximo jueves 13 de agosto, desde las 14, en la Sociedad Rural de 25 de Mayo, se llevará a cabo un importante remate de reproductores Aberdeen Angus de las reconocidas cabañas El Cachafaz, del médico y productor saladillense Eduardo De Santibáñes, y Las Dos Chozas, de Cristian Colombo, de Uribelarrea.
Saldrán a la venta 27 toros puros controlados y alrededor de 150 vientres, destacándose 30 vaquillonas para entorar de 320 kilos de Las Dos Chozas, vacas preñadas y paridas y vaquillonas preñadas y paridas.
Toda la hacienda está certificada por la Asociación Argentina de Angus, y los plazos serán de 30, 60 y 90 días para los vientres y de 90 días libres para los toros, con opción de 90 días más con una interesante tasa del Banco Nación.

“Estamos hablando de muy buena genética. En mi caso, es el primer remate de vientres y es un lindo desafío”, expresó Weiss.
“La ganadería atraviesa un buen momento, así que hay que aprovecharlo. Las expectativas para el remate son altas. Ya hay mucha gente averiguando por la genética de los toros y las pariciones de las vaquillonas”, subrayó el veterinario.
Hace alrededor de 20 años que Weiss está vinculado a Monasterio Tattersall SA, consignataria que recientemente cumplió su 75° aniversario de trayectoria en el mercado.
“Estamos trabajando muy bien y, como siempre, agradecemos a los clientes por confiar en nosotros”, expresó Weiss, quien dentro de unos meses habilitará sus flamantes oficinas en la esquina de Posadas y Ministro Sojo.
La nueva sede de Monasterio Tattersall ocupará un inmueble de grandes dimensiones en el que se están realizando importantes remodelaciones. “Calculamos que a fines de este año o principios del que viene, si Dios quiere, vamos a estar inaugurando en una ciudad como Saladillo, que es estratégica. Su ganadería es conocida en todos lados, principalmente por la línea genética de distintas razas”, enfatizó.
“Lo que distingue a Saladillo es que tiene muy buenos criadores. Gente que apostó a la calidad genética, en base a trabajo e inversión, y eso no es de ayer. Viene de hace años y los resultados están a la vista. Gracias al cambio que hubo en la ganadería, hoy se ve mucho más reflejado en el negocio”, destacó.
“Si bien los números acompañan, los costos en el campo son altos. Por eso, el que apostó a la vaca y se bancó los malos momentos, era lógico que en algún momento cosechara lo que sembró”, concluyó.












