Hace más de 200 años, en una casa sencilla de San Miguel de Tucumán, un grupo de congresales tomó una decisión que cambiaría para siempre la historia de nuestra Patria.
El 9 de julio de 1816 declararon la Independencia, convencidos de que un pueblo debía ser libre para elegir su propio destino.
Con coraje, compromiso y esperanza sembraron el sueño de una Nación soberana, dejando un legado que hoy continúa vivo en cada argentino.

La libertad, sin embargo, no se construye en un solo día. Se fortalece cada jornada con el respeto, la solidaridad, el diálogo, la educación y el amor por nuestra tierra. Son esos mismos valores los que, desde hace 60 años, dan vida al querido Jardín de Infantes N°902 Tambor de Tacuarí de la localidad de Del Carril.
Durante estas seis décadas, esta institución abrió sus puertas para recibir a generaciones de niñas y niños, acompañándolos en sus primeros pasos, enseñándoles a descubrir el mundo, a compartir, a jugar, a preguntar y a crecer.

Cada sala guarda historias, risas, abrazos y sueños que forman parte de la identidad de esta comunidad educativa.
Este jueves 9 de julio, al recordar aquella gesta histórica y celebrar el camino recorrido por el Jardín, comprendemos que educar también es un acto de libertad: es sembrar esperanza en las nuevas generaciones y confiar en que ellas construirán un futuro mejor.

La directora del establecimiento, Eliana Orlando, expresó que son 60 años acompañando las primeras infancias de nuestra comunidad, 60 años en los que muchos niños y niñas cruzaron por sus puertas, llevando la mochila vacía de experiencias y se fueron con el corazón lleno de aprendizajes, afectos, recuerdos y valores que los acompañarán para siempre.
“En estos 60 años, hay docentes que dejaron huellas imborrables, familias que confiaron en nuestra tarea y generaciones de niños y niñas que hicieron del Jardín un lugar donde la imaginación, el juego y la ternura encontraron siempre un espacio”, expresó.

“Celebramos la historia de una institución que desde hace seis décadas contribuye a formar ciudadanos libres, respetuosos, solidarios y comprometidos con el bien común. Que este aniversario renueve nuestro compromiso con la educación de las infancias, porque no hay futuro posible sin una niñez cuidada, escuchada y acompañada”, remarcó la docente.
Con la alegría, la espontaneidad y la ternura que caracterizan a la infancia, los niños y niñas de Tercera Sección revivieron, a través de una expresión corporal, el espíritu de aquellos hombres y mujeres que soñaron con una Patria libre, y el compromiso que el Jardín renueva desde hace 60 años: formar personas capaces de soñar, crear y construir un país cada día más justo y fraterno.














