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“Este nuevo aniversario de nuestra Patria nos impone la obligación de hacer nacer una nueva Argentina”

Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo

El 25 de mayo es una fecha que tiene gran significado para nosotros los argentinos: Lo tomamos como el día del nacimiento de la Patria.

Nuestra Patria cumple 216 años, porque el 25 de mayo de 1810 se constituyó el primer Gobierno Patrio. Es, sin discusión, la fecha fundante de la argentinidad.

La etimología patria remite al lugar donde nacieron nuestros padres. Escritoras como Virginia Woolf, Isabel Allende y Christa Wolf han creado el neologismo matria para representar la reconstrucción del término patria, y también ha sido usado con frecuencia por Don Miguel de Unamuno, Edgar Morín o el propio Jorge Luis Borges. Es que la mujer ha estado en el nacimiento de nuestra Patria y de todas las patrias del mundo, entonces podríamos utilizar indistintamente el término Patria o Matria para referirnos a nuestra tierra de origen.

Se nace en cualquier parte, es el misterio, el primer misterio inapelable, pero se ama a una tierra como propia, allí donde uno fija su morada, donde quiere vivir, trabajar, amar y dar hijos, y también quiere morir: allí está la patria. Nosotros la tenemos en este lugar del mundo y estamos celebrando sus 216 años de vida.

En versos de la poetisa Julia Prilutzky Farny, me inspiré para formular este concepto de patria.

En 1810 hubo discusiones, enfrentamientos entre quienes debían tomar la decisión trascendental de dar el primer grito de libertad, de comenzar a transitar nuestro camino como país libre.

El jueves 24 de mayo de 1810, se debatía intensamente qué había que hacer con el representante de la Corona Española: el Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre, hasta que en un determinado momento Manuel Belgrano –que vestía el uniforme de Patricios– se levantó abruptamente del sillón donde estaba sentado, desplazó su mirada por cada uno de los presentes, colocó el brazo derecho sobre la empuñadura de su espada y dijo: “¡Juro a la Patria y a mis compañeros que sí a las tres de la tarde del día inmediato el Virrey no hubiese sido derrocado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas”. Belgrano no titubeó y ya no habría marcha atrás y entonces nació nuestra Patria.

El camino abierto el 25 de mayo de 1810, todavía está inconcluso. Seguramente, no pudimos construir y concretar en estos más de 200 años un proyecto que nos una, nos anime, nos impulse, nos identifique, más allá de las naturales y necesarias diferencias propias de una sociedad policlasista.

Pero podemos lograrlo con la unión de los argentinos, de quienes habitamos esta tierra. Unidad no significa uniformidad, y podemos entre todos encontrar comunes denominadores para que esta tierra sea una tierra de promisión y donde cada uno se pueda realizar dignamente. Una tierra donde haya para todos: salud, educación, vivienda, paz, pan, trabajo, es decir que tengamos la posibilidad de vivir mucho mejor. Que la Patria sea de todos y para todos.

Si en mayo de 1810 nos supimos unir, a pesar de nuestras diferencias, para dar el primer grito de libertad y con ese grito de libertad el nacimiento de nuestra Patria, este nuevo aniversario del nacimiento de nuestra Patria nos debe llevar a reflexionar sobre el futuro del país, buscando entre todos formular políticas de Estado que hagan desarrollar y crecer nuestra economía generando trabajo de calidad, fomentando la actividad privada para que contribuya a ese logro, definiendo de qué manera promovemos la investigación científica y la innovación tecnología, y cómo nuestro país invertirá más y mejor en salud y educación pública, cómo terminaremos con el flagelo de la droga y de la inseguridad.

El Gran Buenos Aires, sectores importantes de la Capital Federal, el Gran Rosario, el Gran Córdoba, el Gran Resistencia tienen grandes asentamientos o las llamadas villas miserias. Tendremos entonces que discutir qué políticas públicas de viviendas formulamos para terminar con el hacinamiento, caldo de cultivo para la epidemias y pandemias.

Ya lo señaló Guillermo Rawson durante la peste de la fiebre amarilla en 1871, pero también para miles de argentinos que no pueden acceder a una vivienda digna en el resto de la geografía del país.

Tendremos que ver cómo hacemos para tener cárceles dignas, esbozar políticas que protejan al medio ambiente, proteger a nuestra niñez y adultos mayores, unos porque son el futuro de un país y otros porque aportaron al país. Cómo ponemos fin a la pobreza y terminamos con la injusticia y desigualdad en el país. El listado es muy largo.

Este nuevo aniversario del nacimiento de nuestra Patria nos impone la obligación de hacer nacer una nueva Argentina, no solamente libre y soberana como decimos siempre, sino más justa e igualitaria.

Venimos viviendo años de desencuentros. Es necesario buscar algunos comunes denominadores como los ya señalados. Tenemos un país con un potencial extraordinario; tenemos recursos naturales y humanos suficientes para propiciar su desarrollo con la inclusión de todos. Debemos llegar a un acuerdo, los acuerdos nunca son fáciles porque cada parte debe resignar algunas de sus aspiraciones sectoriales para el beneficio del conjunto.

Ningún sector de la sociedad debe, ni puede imponer su visión al resto. Un acuerdo significa un gran consenso sobre los temas centrales del país. La construcción de una nueva Argentina nos aguarda: ¡Tamaña empresa! Pero ya lo dijo el libertador Gral. José de San Martín: “Para los hombres de coraje se han hecho las grandes empresas” y los argentinos debemos demostrar que somos hombres y mujeres de coraje. ¡Viva la Patria!

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