Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
Mi última reunión con el Dr. Raúl Alfonsín fue el 27 de octubre de 2008, a las 18. Yo lo había llamado al mediodía a su celular, le pregunté cuando podía hablar con él personalmente y me dio varias alternativas a las que yo contesté que no podía.
El Dr. Alfonsín me dijo entonces: “Vos querés verme hoy” y le contesté: “Sí, doctor”. Su respuesta: “Te espero en el octavo piso. Cuando llegues, subí. Voy a dejar dicho que vas a venir”. Era en el edificio donde vivió siempre sobre la Avda. Santa Fe.

Viajé con Jorge “Pato” Arocena (que conducía el automóvil), con Adrián Urús, quien sacó las fotos y con José Félix López (“El Gato”). Este último me había pedido que, si en algún momento lo iba a visitar a Alfonsín, que lo llevara y así fue.
Estaba en su habitación y en su cama y yo entré cuando se retiraron el General Martín Balza y el periodista Fabian Bosoer, que habían estado hablando con el Dr. Alfonsín.
Le comenté que iba a colocar en la plaza principal de Saladillo su busto y le mostré la foto del mismo. Me dio el visto bueno y me permitió sacar fotos. Le dije que las iba a publicar y las iba donar al Museo de Saladillo (después de su muerte la publicaron la Revista Noticias y Gente).
Estaba de buen humor. Le pregunté si podía pasar a saludarlo “El Gato” López y me dije que sí. “El Gato” le dijo que lo conocía a Pablo Alfonsín y el Dr. Alfonsín le dijo: “¿Vos también sos veterinario?”.

El 30 de octubre de ese año le hacían un homenaje en el Luna Park. Me dijo al respecto: “No podré ir a ese homenaje, ni tampoco cuando vos inaugures mi busto en Saladillo, pero estaré espiritualmente en ambos lugares”. Ese día fue para mí un momento de gran emoción que jamás olvidaré.
Tuve el enorme privilegio de haber compartido la tribuna política con el Padre de la Democracia y de haberlo acompañado en algunas de sus giras políticas durante mi juventud y cuando fui Presidente del Comité de la Provincia de Buenos Aires, hablamos juntos en varios actos. El Dr. Alfonsín ya era ex Presidente.
Fue un honor haberlo conocido y tratado y que en el 2005 me pidiera que fuera candidato a Presidente de la UCR bonaerense. También tuve el aval de Federico Storani y de Leopoldo Moreau por entonces en la UCR, para acompañarlo a él que era candidato a Delegado al Comité Nacional y así fue.

Hoy recordamos el 17 aniversario de su partida hacia el descanso eterno. Pero los grandes hombres no mueren cuando mueren, quedan para siempre en la memoria colectiva de los pueblos a los que sirvieron con dignidad, y se convierten en inmortales.
El gran Moisés Lebensohn exigía a los radicales “doctrina para que nos entiendan y conducta para que nos crean”.
El Dr. Raúl Alfonsín sintetizó en su persona esos valores y muchos otros. Honestidad le sobraba y hasta podía distribuirla entre sus semejantes.
Es común que a muchos políticos se los acuse de corruptos y aún más cuando hayan ejercido el Gobierno. Ese calificativo nunca se lo pudieron endilgar.

El coraje cívico de Alfonsín es inigualable. Lo demostró contra la dictadura de Onganía mientras fue Presidente del Comité Provincia de la UCR y también cuando luchó contra la última dictadura cívico militar iniciada el 24 de marzo de 1976.
Fue un militante político sin descanso ni dobleces, profundo conocedor de la condición humana y de las necesidades del hombre, que lo llevó a consagrar su vida al servido de los demás.
Nos decía a los jóvenes en agosto de 1971: “Trabajar para la instauración de una auténtica democracia social, constituye para la juventud un objetivo acorde con su desinterés y con las metas que así misma se ha fijado. Insistamos en ello, en la seguridad de que hemos de encontrar el apoyo necesario para construir una sociedad más justa e igualitaria, evitando los aspectos negativos de la transformación: dictadura y barbarie” (Revista Inédito).

Dice Juan Carlos Portantiero en el prólogo de la Memoria Política de Raúl Alfonsín: “Muchos de los que componen mi generación descubrieron a partir del proceso iniciado en 1983, conmovidos por el rezo laico del Preámbulo, el valor de la democracia y del estado de derecho que hasta entonces habíamos despreciado en nombre de otros ideales, sin advertir que no tenían que ser mutuamente excluyentes”.

“Fuimos hijos de la violencia y de la ilegalidad argentina; en ella nos nutrimos y a ella servimos hasta que el horror de la dictadura y del terrorismo de Estado, las prisiones, las muertes y los exilios nos mostraron definitivamente el rostro cruel de nuestra historia y la necesidad de articular las viejas banderas sociales con los nuevos aires que a ellas podía proporcionarles la democracia. Más allá de consideraciones coyunturales, de compresibles discrepancias sobre asuntos puntuales, de juicios que ya remiten al análisis histórico, sería imposible no reconocer en ese logro una enorme deuda con Raúl Alfonsín”.
Hoy muchos radicales estamos en deuda con Raúl Alfonsín, porque hemos abandonado sus ideales. Raúl Alfonsín tiene el inmenso mérito de haber sido el abanderado de la recuperación de la democracia y el abnegado héroe de su consolidación. Raúl Alfonsín es un prócer contemporáneo.
Foto de portada: Última visita del Dr. Alfonsín a Saladillo, en noviembre de 2007, durante la inauguración el busto del ex gobernador Alejandro Armendáriz















Absalom Ganiza
Mejor hubieran puesto el busto de armendariz en Epecuen