Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
El lunes 29 de diciembre, luego de reunirme con el presidente de la Universidad Nacional de la Plata, Magister Martín López Armengol, lo hice también con el diputado nacional de la UCR (Provincias Unidas), Pablo Adrián Juliano.
Fue un encuentro informal que se desarrolló en la confitería Paris de la ciudad de las diagonales. Naturalmente, hablamos de la situación política de la provincia, del país y de la UCR.
A Pablo lo conozco desde hace mucho tiempo, proviene del semillero de la Juventud Radical y particularmente de la Juventud Radical En Lucha que ha liderado y en cuya representación llegó a presidir la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires. Es un activo militante y está teniendo un intenso protagonismo en el Congreso de la Nación.
Este necochense de profesión abogado, radicado en la ciudad de La Plata, es ahora diputado nacional con mandato hasta el 2027.
A mi criterio, junto a otros correligionarios de distintas expresiones internas de la UCR, Juliano encarna los valores y principios que dieron origen al radicalismo y que en 1983 encabezó la recuperación de la democracia con el liderazgo excluyente del Dr. Raúl Alfonsín.
Hoy tiene la ciclópea tarea de volver a posicionar al radicalismo como representante mayoritario del pueblo y particularmente en la provincia de Buenos Aires.
Como militante siempre activo de más de 50 años en las filas del partido que fundaron Alem e Yrigoyen, le transmití mis inquietudes políticas y partidarias, como lo haré con cuanto dirigente de la UCR con el cual tenga la oportunidad de hablar.
Me parece que la dirigencia de la UCR tiene que salir de forma urgente a tomarle el pulso a la sociedad. En su caso, hacerlo en la provincia de Buenos Aires. Tomarle el pulso a la sociedad significa recorrer intensamente la provincia y escuchar a la gente.
No se trata de dar una conferencia de prensa en cada pueblo, se trata de instalarse dos o tres días en una ciudad y escuchar a la gente, recorriendo las instituciones intermediadas. Sean estas políticas, gremiales, educativas, ongs y cualquier ciudadano en alguna mesa instalada en las plazas de cualquier ciudad de la provincia. Así como el médico le toma el pulso a su paciente para luego dar las indicaciones médicas para su sanación.
Los políticos debemos hacer los mismo con la sociedad. Desde luego que los radicales, como nos enseñaba Alfonsín, debemos mirar los problemas de la sociedad y desde el lugar donde se encuentran los más desfavorecidos, los más postergados, los excluidos del sistema para luego intentar dar solución a las necesidades y problemas desde las políticas públicas que se puedan implementar.
El apoyo a la educación, a la salud pública, a la ciencia y a la tecnología, la protección de las infancias, de los discapacitados, de nuestros mayores y jubilados, de los trabajadores (la UCR ha sido la impulsora del artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional), la defensa del medio ambiente y nuestros recursos naturales, entre otros, deberán ser el eje de las luchas de la UCR. Son temas simplemente enunciativos.
Es obvio que no estamos en la Argentina de 1890, de 1930, de 1946, de 1952, de 1958, de 1963, de 1973 ni de 1983…. Estamos en la Argentina de 2026 con los problemas del mundo y argentinos de este tiempo en y ese contexto debemos actuar.
Hoy hay una diáspora de hombres y mujeres que tienen un origen común en la UCR, pero que abrazan distintas posturas ideológicas. Algunas de ellas nada tienen que ver con el radicalismo de Yrigoyen, de Illia, de Alfonsín parcería que algunos correligionarios están necesitando un “service ideológico” para volver a las fuentes en el marco del siglo XXI.
El partido debe unificar sus posiciones en los temas centrales de la vida de país. No puede ser que en partido convivan expresiones que expresen al radicalismo auténtico, el de nuestros próceres partidarios y los que se sienten libertarios y apoyen las medidas políticas y económicas de los libertarios.
Debe nuestro partido tener una posición unificada y no que cada legislador en representación del partido haga lo que quiera. Se vienen temas trascendentales: la llamada Reforma Laboral, la Reforma de la ley de Inteligencia etc, etc.
El partido deberá fijar posición y los legisladores radicales actuar en consecuencia. Espero que las posiciones sean conformes a la historia del radicalismo.
Veremos actuar a nuestros legisladores en el Congreso y en función de lo que hagan los podremos calificar si respetan o no los idearios radicales. En este escrito he reflejado mi posición.
El diputado Pablo Juliano dirá lo suyo desde la militancia en el territorio, desde sus declaraciones públicas y desde esa tribuna invalorable que significa tener una presentación popular en el Congreso Nacional y fundamentalmente de lo que vote en el Congreso.
Juliano, que integra el bloque Provincias Unidas, en diciembre defendió en forma categórica los recursos para las universidades y la emergencia en discapacidad reflejando en ese instante una posición auténticamente radical.
Veremos cómo actúan en el 2026 los legisladores que provienen del radicalismo, según de la manera que lo hagan reflejarán los idearios radicales o abandonaran los mismos.















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