Por Carlos Antonio Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
Está concluyendo, ya ha concluido el 2025. Cada uno de nosotros ha acumulado durante el año que dejamos, dolores y alegrías, fracasos y éxitos, triunfos y derrotas.
Lo mismo ha ocurrido en el mundo: las guerras y las injusticias están omnipresentes en todo el universo. Los que aún tenemos la vida, debemos honrarla.
Como decía Eladia Blázquez: Merecer la vida no es callar y consentir/Tantas injusticias repetidas… Significa, en consecuencia, disponernos a trabajar para que el mundo mejore y cada uno de nosotros lo podemos hacer, desde los lugares donde vivimos y nos toca actuar. Tenemos que ver en el otro a nuestro prójimo y no a alguien a quien debemos destruir. Debemos comprender que todos somos hermanos en una misma lucha: una lucha por un mundo mejor.
Quienes sólo tienen aspiraciones individuales, jamás entenderán una lucha colectiva. Dios nos creó para que vivamos como hermanos.
Que el nuevo año nos encuentre buscando ser solidarios entre nosotros y pudiendo derramar la solidaridad hacia los demás no solamente en el discurso, sino en nuestras acciones.
Ya lo dijo el Dr. Martin Luther Jr.: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”.
Ese es el desafío: vivir como hermanos en la Argentina y el Mundo. Desde luego que los hombres y mujeres tenemos visiones distintas, porque somos sujetos y no objetos y, por lo tanto, pensamos y somos diferentes. Pero ello jamás nos debe llevar a la destrucción mutua.
El destino del hombre debe ser la felicidad y en función de ello debemos trabajar, para ello debemos vivir.
Gabriel García Márquez escribió sabiamente que “no hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”.
El destino del hombre es, sin duda alguna, la búsqueda permanente de la felicidad. La felicidad total no existe, existen momentos felices y entonces vale la pena luchar por los momentos felices.
Un año que comienza es una oportunidad que renace. Una oportunidad a la esperanza, al desafío de hacer realidad nuestros sueños, al entusiasmo de seguir dando batalla por la vida. Es por eso que debemos seguir trabajando, aún más.
Decía William Faulkner que “la sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”. Seamos sabios: soñemos lo imposible, porque sólo así los haremos realidad.
Siempre he pensado que el mundo es de los optimistas, el optimismo se contagia, pero también se contagia el pesimismo, por ello es preferible ser optimista.
Como decía John Lennon “cuenta tu vida por las sonrisas vividas, no por tus lágrimas”.
A pesar de nuestros problemas personales y colectivos, seamos optimistas y pensemos que todo puede mejorar y trabajemos para lograrlo. Después de cada tormenta, sale el sol.
Sigo insistiendo con Martín Luther King: “Si supiera que el mundo, se acabara mañana, hoy todavía plantaría un árbol”. Y si hay dificultades en el nuevo año que comienza, debemos decir junto con Vicentico: Resistiré: Para seguir viviendo/ Soportare los golpes/ Y jamás me rendiré/ Y aunque los sueños/ Se me rompan en pedazos: Resistiré”.
Tenemos un gran desafío en el año que se inicia: trabajar por la Justicia, la que traerá como consecuencia la Paz. Luchar contra todo tipo de discriminación: racial, religiosa, económica, social, de género, e irradiar permanentemente el principio de la solidaridad.
Es decir, poner en práctica el arte de aprender a vivir juntos, como hermanos. Y podemos aprender en las cosas más sencillas el arte de vivir como hermanos, porque todos tenemos en la familia a alguien a quien podamos ayudar, sino lo tenemos en la familia lo tendremos en la cuadra de nuestra casa. Si no lo tendremos en la manzana de nuestra casa o lo tendremos en la comunidad, tendremos también muchas instituciones a los que podamos ayudar.
Tenemos infinitas oportunidades de hacer el bien. Todos tenemos problemas, todos tenemos dolores físicos o espirituales, a todos nos pasa algo.
Pero todos, absolutamente todos podemos hacer un aporte para un mundo mejor. Para ese mundo mejor que aspiramos construir, primero tenemos que mejorar nosotros, es el objetivo individual primero a concretar. Y si lo hacemos juntos, lo lograremos, porque si el mundo llegara a mejorar sólo habrá sido por nosotros y con nosotros.
Bertold Bretch ha dicho: “Quien lucha, puede perder; quien no lucha, ya ha perdido”.
No bajemos los brazos ante las adversidades, si luchamos todos los días ganaremos la batalla por un mundo mejor. Queridos amigas y amigos, ¡Feliz 2026! Un abrazo fraternal.















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