A tan solo dos años de arribar a su cincuentenario en Saladillo, la prestigiosa consignataria de hacienda Sivero & Cía SA cumplió 48 años de permanencia ininterrumpida en esta ciudad.
Nacida hace 75 años en la vecina General Alvear, la casa martillera abrió sus puertas en Saladillo en diciembre de 1977 y desde entonces su crecimiento fue sostenido.
La firma celebró este viernes su cumpleaños trabajando –como no podía ser de otro modo– en el predio ferial de la Sociedad Rural de Saladillo, con un gran remate de invernada y cría con 3500 cabezas anotadas y vendidas.
En efecto, ingresaron a los corrales más de 70 remisiones y un conjunto de hacienda de excelente calidad en todas las categorías, pese a la época del año.
“Es realmente de destacar. Para el que tiene años como yo, no nos deja de asombrar lo mucho que evolucionó Saladillo en genética. Es hacienda que, por su origen, tiene un comportamiento realmente importante en los engordes, ya sea a campo o a corral. Lo mismo ocurre con la genética en los vientres, que es muy valorada”, subrayó el presidente de la empresa, Enrique Wallace.

Precios
En este 48° Remate Aniversario, los valores conseguidos fueron los siguientes: Novillos de 300 a 390 kilos, entre 4360 y 4820 pesos; novillos de 240 a 275 kilos, entre 4600 y 4925 pesos; novillos de 205 a 235 kilos, entre 4680 y 5720 pesos.
Terneros de 170 a 200 kilos, entre 4900 y 5837 pesos; terneras de 135 a 165 kilos, entre 5000 y 6800 pesos.
Vaquillonas de 290 a 340 kilos, entre 3950 y 4250 pesos; vaquillonas de 250 a 275 kilos, entre 4415 y 5346 pesos; vaquillonas de 210 a 240 kilos, entre 4666 y 4980 pesos.
Terneras de 170 a 205 kilos, entre 5200 y 5450 pesos; y terneras de 140 a 165 kilos, entre 5150 y 5600 pesos.
Vaquillonas con garantía de preñez, entre 2.000.000 y 2.240.000 pesos; vacas G/P nuevas, entre 2.000.000 y 2.360.000 pesos; vacas G/P CUT, entre 1.800.000 y 2.000.000; vacas con cría nuevas, entre 1.250.000 y 1.540.000; vacas con cría medio uso, 1.190.000; y vacas con cría viejas, entre 1.030.000 y 1.060.000 pesos.

Secuencia generacional
“Son 48 años; en la vida de un país, no es tanto; en la vida de uno, sí lo es. Yo llegué a Saladillo con 24 años y hoy tengo 72, así que tengo un tercio en Alvear y dos tercios en Saladillo”, expresó Enrique Wallace.
“Cuando empezamos, vinimos el ‘Vasco’ Ureta y yo. Él estuvo un año y pico y después se volvió a General Alvear. Es una firma que tiene una secuencia generacional muy importante. Después siguieron Guido y Diógenes Sivero, hijos de mis tíos fundadores. Hoy ya están incorporadas las nuevas generaciones, como Gregorio –hijo del Vasco–, Federico –mi hijo–, Marcelo Videla y todos los demás chicos, como Mauricio Dolcce y Juancito Ruiz Norman… En fin, somos un gran equipo con gente de distintas edades”, expresó.
“Es una satisfacción enorme, porque llegamos hace 48 años con muchas ganas, entusiasmo y confianza, y crecimos. Y a pesar de ser una actividad intensa y exigente, seguimos adelante sin aflojar”, subrayó.
La firma, que desde 1994 incorporó la modalidad de los remates semanales de hacienda gorda para faena, ocupa un lugar preponderante en la región, llegando ahora incluso a nuevas ciudades, como Tapalqué.

“Hoy hay un rumbo, un norte”
Wallace señaló que estos 48 años encuentran a la empresa en el mejor contexto: “No somos de fijarnos grandes metas. Somos, en todo caso, bastante moderados en los objetivos que nos proponemos, siempre haciendo honor estrictamente a nuestros compromisos. Nunca nos hemos manejado ni al tranco ni a toda furia, sino al galopón, como me gusta decir…”
“Hoy –continuó el martillero– estamos en un contexto muy promisorio en la ganadería, con precios en dólares que nunca se habían alcanzado y la posibilidad de que el país crezca en sus exportaciones. Día a día se abren nuevos mercados y todavía hay mucho camino por recorrer”.
“Deberíamos ver lo que ha crecido Brasil en los últimos 20 años. Entre 2000 y 2025, nuestro país no creció y la ganadería menos que menos. Se achicó”, lamentó.
“Cuando en su momento se cerraron las exportaciones, fue una decisión muy mal tomada. Estábamos en 64 millones de cabezas y ahora en 55 millones. Por lo tanto, hay todo un proceso de producción que tenemos que reiniciar, para hacer novillos pesados para exportación”, dijo.
Y agregó: “Hoy se habla de nuevos contratos con Estados Unidos y otros países, pero no tenemos la mercadería para hacer frente a esa demanda. El país había entrado en un circuito de hacienda de consumo que hasta el Estado se ocupó de financiar en su momento vía subsidios, lo cual fue un disparate. Pasamos a faenar hacienda de 350 kilos, cuando no deberíamos bajar de los 500. Eso fue una pérdida enorme”.
“Romper un sistema es fácil, pero recomponerlo es muy difícil; lleva mucho tiempo. Celebremos que hoy estamos en un nuevo camino y estamos esperanzados de que haya un rumbo, un norte.”














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