Por Carlos Gorosito – Ex Intendente de Saladillo
Nélida Toscanini de King ha sido y es una de las grandes docentes de Saladillo. Utilizo también el tiempo presente porque un docente nunca deja de serlo, aunque ya no esté frente a sus alumnos en el aula.
Docente viene del latín «docens, -entis», que es el participio presente activo del verbo «docēre» (enseñar).
Entonces el docente es el que enseña. Se enseña desde el aula, pero también en el transcurso de toda la vida con el ejemplo, con los buenos consejos, rescatando los valores de la solidaridad y de la convivencia humana.
Nélida T. de King ha sido mi maestra de primer grado en la Escuela N°18 Gral. José de San Martín, de la cual también posteriormente fue por varios años su directora.
El viernes 28 de noviembre, cumplió 94 años de vida. Nació en Buenos Aires ese mismo día de 1931, pero eligió a Saladillo como su patria chica adoptiva para vivir y ejercer la docencia.
Ya me he referido en otras oportunidades a ella y su trayectoria en esta extraordinaria profesión que es la docencia.
Ella influyó positivamente en mí, como ciertamente lo hizo en muchos convecinos que la tuvieron de maestra.
Desde que cumplió sus 90 años en 2021, ha festejado su cumpleaños todos los años. Siempre se la nota entusiasta y de buen humor.
La semana, previo a su cumpleaños, me llamó para invitarme al festejo y suele decirme cada vez que me invita: “Hoy he mirado las necrológicas y no aparece mi nombre”, lo cual pone de manifiesto su gran humor y yo le contesto: “Usted todavía tiene mucho para dar”.
Y ciertamente es así: Siempre es oportuno escuchar sus consejos, como los he escuchado antes, los escucho ahora. Siempre me aconsejó leer y estudiar mucho.
“Te tienes que preparar siempre, a lo mejor el futuro te depara alguna responsabilidad importante”, me lo dijo en el aula Gral. San Martín de 1er grado de la escuela que lleva el mismo nombre.
Siendo Intendente, hace casi ya 30 años, la invité a la inauguración del CURS (Centro Universitario Regional Saladillo) en abril de 1996.
Concluido el acto formal, me acerqué a saludarla y le dije: “Gracias por venir”. Y ella me contestó: “Si no hubiese venido a un acto como este, dejaría de ser docente”.
Cuando me invitó a participar de la reunión con la cual festejó su cumpleaños 94, estuvimos hablando y repasando la bibliografía de los años en que fui alumno de la Escuela N°18 y recordamos particularmente el libro con el que ella me enseñó a leer: “Piruetas” y también los de los grados subsiguientes, como “Los teritos”, “Agüita clara”, “El árbol que canta”, “Aula cordial”, entre otros.
También hablamos de política, como no podía ser de otra manera. Debo decir que está muy al tanto de lo que ocurre en nuestro país. Fue muy grato para mi acompañarla junto a sus amigos, familiares y a ex alumnos en un nuevo aniversario de su fructífera vida.
Para muchos ex alumnos como yo, siempre seguirá siendo la “señorita Nélida”. Hay una fábula de Jean de la Fontaine donde se elogia las virtudes del trabajo: Un labrador dice a sus hijos: “No vendan la herencia que nos han dejado nuestros antecesores, porque ella encierra un tesoro”.
Nélida Toscanini de King, como en la fábula de la Fontaine, con sus actitudes y con sus enseñanzas, de alguna manera nos ha dicho: “Nunca dejen de aprender porque la educación encierra un tesoro”. Y ciertamente es así: la educación nos da los instrumentos y habilidades para desenvolvernos en la vida. Gracias por siempre, señorita Nélida.















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