En una hermosa Noche de Gala que se prestó para nuestra danza, pero también para los recuerdos, la nostalgia y los sentimientos, el Grupo Coreográfico Saladillo, con el sello de Hernán Calcaterra, su fundador, celebró este domingo sus 25 años.
Estas bodas de plata, que ofrecieron un espectáculo de jerarquía en una sala colmada de espectadores que ovacionaron y aplaudieron de pie, tuvieron como escenario el Teatro Marconi.

A lo largo de casi dos horas, la celebración no dejó de deslumbrar. En cada paso, cada giro, vuelta o revoleo de pañuelo, en cada zapateo, el público sintió esa pasión por el folclore.
Los bailarines, acompañados por el talentoso cantante Martín Taboada, un “viejo” conocido de tantas presentaciones a lo largo de estos 25 años, lo dieron todo y fueron premiados al final con un aplauso cerrado y continuo.

A 25 años de aquel inicio que hoy parece lejano, el Grupo Coreográfico Saladillo celebró un cuarto de siglo de historia, identidad y danza.
Impulsada por la peña El Trébol en los albores del 2000, nacía esta escuela de danzas folclóricas encabezada por Hernán Calcaterra, un hijo adoptivo de Saladillo, profesor y bailarín consagrado, nada menos que del prestigioso Ballet Brandsen. Así, comenzaba a construirse un sueño colectivo.

El proyecto que entonces se insinuaba tímidamente, se convirtió con el tiempo en una verdadera institución artística: un grupo que formó a generaciones de bailarines, que defendió el acervo criollo y que llevó el nombre de Saladillo a escenarios de toda la región y el país, como los emblemáticos festivales de Cosquín y Jesús María.
Además del canto y de la danza, la Noche de Gala tuvo también testimonios de quienes pasaron en estos 25 años, como la talentosa Mabel Pimentel, y la familia que Hernán construyó junto a su compañera de vida: Alfonsina Rinaldi.

La velada, a su vez, compartió imágenes retrospectivas de los primeros años y, hacia el final, las palabras conmovedoras del hacedor, que presentó a cada uno de los que integran el cuerpo de baile, gente joven y con mucho talento de Saladillo, Polvaredas, 25 de Mayo y Roque Pérez.
Hubo, también, entrega de presentes a muchas de las personas que fueron vitales en aquellos primeros pasos.

La subsecretaria de Cultura del Municipio, Silvina Iturria, destacó y valoró profundamente el gran trabajo de la Escuela de Danzas y las concejalas Nélida Polimeno y Cecilia Bustamante, por su parte, le entregaron a Hernán, en representación de todo el cuerpo deliberativo, una copia del decreto que declaró de Interés Legislativo este 25° Aniversario.

De esta manera, el Grupo Coreográfico celebró mucho más que 25 años. Celebró a cada profesor, cada familia, cada niño o adulto que pasó por sus ensayos; cada zapateo aprendido con esfuerzo, cada abrazo de despedida tras una función, cada sueño compartido en comunidad y en tradición viva.
“Por eso, este aniversario es también un agradecimiento. Gracias a quienes creyeron desde el primer día. A quienes enseñaron, aprendieron y dejaron su huella.”











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