Por Carlos Gorosito – Ex Intendente de Saladillo

La Constitución de 1853 fue sancionada el 1° de mayo y jurada el 9 de julio de ese año. Pero sólo 62 años después, el 2 de abril de 1916, el pueblo argentino pudo elegir libremente a sus gobernantes, mediante el voto secreto, obligatorio y universal masculino. Entonces sólo votaron los varones, las mujeres pudieron votar 35 años después, el 11 de noviembre de 1951.
El 2 de abril de 1916 fue y es una fecha trascedente en la historia cívica de nuestro país. Es una fecha fundacional de la democracia política. El radicalismo, desde su fundación, exigió a quienes detentaban el poder que el pueblo pudiera elegir libremente a sus gobernantes.
La revolución de 1890, y las revoluciones radicales de 1893 y 1905, lideradas por el radicalismo con Yrigoyen a la cabeza, como así también la abstención electoral del partido, fueron determinantes para lograr el voto secreto y que, por lo tanto, el pueblo fuera el soberano de sus decisiones, el que eligiera a sus autoridades y representantes.
En abril de 1916, el Dr. Hipólito Yrigoyen se convirtió en el primer presidente argentino elegido por el voto popular, y fue sucedido por el mismo mecanismo en 1922 por su correligionario el Dr. Marcelo T. de Alvear.

En 1928, Yrigoyen fue elegido nuevamente Presidente de la Nación con el 61,42% del voto popular y una participación del 81% de los ciudadanos que estaban habilitados para votar.
En esa época, el mandato constitucional de los presidentes y vice era de 6 años. Y la militancia política la realizaban los militantes de los partidos como podían.
En 1916, los medios de transporte predominantes en Argentina eran el ferrocarril, que dominaba el transporte de carga y pasajeros, y los transportes a tracción animal como caballos, galeras y diligencias.
El automotor estaba en sus inicios y no era un medio de transporte masivo. Los medios de comunicación eran fundamentalmente para la prensa gráfica.
La primera transmisión de radio tuvo lugar en Argentina el 27 de agosto de 1920 en la terraza del Teatro Coliseo, por eso los que la realizaron fueron llamados “Los locos de la azotea”. La radio tuvo gran mucha relevancia en la década del ’40 y fue fundamental en las elecciones que ganó Perón en 1946.
Volviendo a los tiempos de Yrigoyen, la militancia política era a pulmón. Tanto Yrigoyen como Alvear gobernaron a favor del pueblo. Pero el 6 de septiembre de 1930, un golpe cívico militar encabezado por el general José Félix Uriburu derroca al gobierno popular y democrático encabezado por Yrigoyen.

Se inicia así una etapa lesiva de los intereses nacionales y también se instaura la inestabilidad institucional permanente, donde reinó el fraude, hubo proscripciones y alternativamente se sucedían gobiernos elegidos por el pueblo y otros surgidos de golpes de Estado.
El 24 de marzo de 1976, comenzó en nuestro país la más cruenta, cruel y entreguista de todas las dictaduras, con graves consecuencias en todos los sectores de la vida nacional, y la violación sistemática de los derechos humanos.
Pero 7 años después, luego de mucho dolor para para el país, el pueblo que siempre es protagonista central en nuestra historia, le arrancó a la dictadura elecciones libres y sin proscripciones.
Y un verdadero líder, un luchador incuestionable en defensa de los principios democráticos, la justicia social, los valores republicanos y ciertamente un adalid de los derechos humanos, el 30 de octubre de 1983, hace hoy 42 años, fue consagrado como nuevo presidente de los argentinos.
Ese día, con la elección del Dr. Raúl Alfonsín, se restaura nuevamente la democracia en el país. Y los saladillenses tuvimos el alto honor y orgullo que nuestro convecino, el Dr. Alejandro Armendáriz, radical de raza, político y demócrata por antonomasia, fuera elegido como primer gobernador de la democracia recuperada. El Dr. Francisco Ferro fue elegido intendente de Saladillo y yo como concejal.
Con la elección del Dr. Alfonsín como el primer presidente de la democracia recuperada, se terminó con más 50 años de inestabilidad institucional.
En el país, tenemos ya 42 años de democracia ininterrumpida. Ahora los argentinos en toda la geografía del país cada cuatro años podemos elegir autoridades ejecutivas a nivel nacional, provincial y municipal y cada dos años a nuestros representantes en los mismos niveles.
Por cierto, que no se han podido solucionar muchos problemas del país, quizás algunos se han agravado y siempre surgen nuevos. Pero es el pueblo quien elige.
Desde entonces, los presidentes y demás autoridades y representantes son elegidos democráticamente, sin ningún tipo de fraude.
Al Dr. Alfonsín lo sucedió el Dr. Menem, a este el Dr. Fernando De la Rúa. Tras la crisis de 2001, funcionaron las instituciones. Luego de varios interinaros, la Asamblea Legislativa eligió al Dr. Eduardo Duhalde como presidente, y a este luego lo sucedió el Dr. Néstor Kirchner, que fue sucedido por la Dra. Cristina Fernández. Esta luego por el Ing. Mauricio Macri, que después fue sucedido por el Dr. Alberto Fernández, quien en el 2023 le entregó los atributos presidenciales al Lic. Javier Gerardo Milei, quien también fue elegido democráticamente por el voto popular el 19 de noviembre de 2029 en segunda vuelta.
Nadie denunció fraude en ninguna de las elecciones. Todos aceptamos siempre el veredicto popular y así debe ser.
El 30 de octubre de 1983 tiene un valor extraordinario en la historia de nuestro país. La voluntad popular volvió tener valor, es el pueblo ahora el que decide con su voto.
Nunca el resultado de las elecciones conformara a todos los ciudadanos, por eso votamos distinto, porque tenemos distintas visiones de cómo se solucionan los problemas del país.
Hay ahora posibilidad de elegir. La democracia volvió a cobrar valor: el domingo 26 de octubre de este año, en las elecciones generales para elegir legisladores nacionales, triunfó con el 99,2% de las mesas escrutadas La Libertad Avanza, que a nivel país obtuvo el 40,66% de los votos; Fuerza Patria, el 31,7% y Provincias Unidas el 6,95%.
Siempre he dicho que a las elecciones las gana el que saca un voto más que sus competidores. El del domingo fue un triunfo indiscutible del partido que lidera el presidente Milei.
La gente votó respaldando el modelo que impulsa el presidente libertario, que a mi criterio es muy perjudicial para el país. Un modelo populista de extrema derecha, contrario al interés nacional y a los intereses del pueblo, que favorece al sector financiero y que perjudica y va seguir perjudicando, sino cambia de políticas, a los sectores más desfavorecidos, a la industria nacional, a los trabajadores en general, a los jubilados, que no va invertir en obras públicas, ni en salud, ni en la educación pública etc, etc.
Pero las decisiones del pueblo en las urnas son inapelables. Cada dos años, el pueblo vota y mediante el voto valida las decisiones de los gobiernos o las cuestiona o censura. Fue la mayoría la que convalidó el modelo elegido en la segunda vuelta de 2023, en estas elecciones del domingo 26 de octubre.
Reitero: la voluntad del pueblo no se cuestiona. A los que pensamos que esto es perjudicial para la Patria, nos queda la alternativa democrática de expresarnos públicamente cuestionando cada medida de gobierno que consideremos mala para el país, esperando al mismo tiempo que cambien el rumbo tomado y hasta presionando por mecanismos democráticos para que cambien el rumbo.
Ha ganado un gobierno del que no me gustan ni las formas ni su ideología. Pero la única verdad es la realidad. El Gobierno ha ganado legítimamente. Sin embargo, somos muchos en el país, y de distintas expresiones políticas, que queremos que se destierre para siempre la intolerancia, que se invierta en las obras públicas necesarias para el desarrollo del país, que se proteja a la industria nacional y se mantengan las fuentes de trabajado, impulsando políticas que generen nuevos puestos de trabajo y no que promuevan el cierre de empresas e industrias, que se inviertan en ciencia y tecnología, en educación y salud pública, que nuestros jubilados y discapacitados no sean abandonados a su fuerte.
A 42 años de aquel 30 de octubre de 1983, debemos seguir luchando para que la democracia continúe en nuestro país y se perfeccione y para que, entre todos, podamos construir una Argentina justa y solidaria.
Debemos valorar entonces el hecho de poder elegir a nuestros gobernantes y de que hemos podido hacerlo durante 42 años en forma ininterrumpida.
No siempre tendremos buenos gobiernos, a veces tendremos gobiernos que trabajen a favor del pueblo y otras veces que lo hagan en contra del pueblo.
Pero en democracia somos los ciudadanos los que los elegimos y también lo sacamos con el voto. Una mayoría siempre circunstancial, será la que determine en cada momento quiénes son nuestros gobernantes y representantes.















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